Dicen que en septiembre ya hemos vuelto todos de vacaciones, aunque cada vez hay más gente que disfruta de sus días de descanso lejos de los más intensos calores veraniegos. Sea así o no, lo cierto es que para nosotros el paso de los meses no cambia nuestras costumbres. ¿Es día 1? ¡Es día entonces de Los 4 de CPT! Nos da igual, de hecho, que este mes haya alguna reseña menos, por aquello de que nos hemos tomado una semanita de vacaciones, porque al final hay mucho tebeo y muy bueno en el que podemos fijarnos.
Vamos con las habituales consideraciones previas, os recordamos de nuevo que pinchando en los títulos de cada uno de Los 4 de CPT iréis directos a la reseña completa que publicamos en su momentos de cada uno de estos cómics. Y si queréis buscar todas las entradas que ya hemos publicado en esta sección o conocer nuestras elecciones de meses anteriores, lo podéis hacer mediante Twitter con el hashtag #Los4DeCPT y por aquí en el blog, en nuestro buscador de categorías, el que tenéis justo al final de esta página y de la página principal, como “4 de CPT».
Sin más explicaciones estos son Los 4 de CPT de agosto:
Tambores, de El Torres, Abel García y Kráneo (Karras)Hay obras que merecen una segunda vida. Y una tercera. Y hasta el infinito si es preciso. Si encima hablamos de obras que, por su momento editorial original, pudieron quedar algo eclipsadas, con más razón hay que reivindicarlas. Lo hacemos con Tambores porque El Torres se muestra aquí como lo que es, un maestro del terror, uno que además sabe cambiar escala y ritmo a su gusto, uno que encuentra buenos dibujantes aunque tengan que cambiar. Uno que estremece. Y punto.
Los buenos veranos, de Zidrou y Jordi Lafebre (Norma)Si buscamos una historia familiar, emocional, intensa, y queremos además que tenga un significado de mitología personal, lo que hacen Zidrou y Jordi Lafebre en Los buenos veranos tiene todas las papeletas para convencernos. Es todo tan bonito y triste cuando corresponde, tan realista que nos toca la fibra en nuestros propios recuerdos, y está todo tan bien hilado en el tiempo, se lea cronológicamente o no, que no nos atrevemos a sacarle ni una sola pega.
Harley Quinn. Cristales rotos, de Mariko Tamaki y Steve Pugh (ECC)La reformulación de orígenes y personajes de éxito es algo con lo que tenemos que vivir. La industria quiere éxitos y que estos abran las puertas a nuevas audiencias. Pero esto, claro, se puede hacer de muchas maneras. La de Mariko Tamaki y Steve Pugh en Harley Quinn. Cristales rotos es casi modélica, en su forma de encarar la historia, en el momento adolescente en el que Harleen se convierte en Harley y en lo visual, que es precioso. Así que sí, así sí.
Adolf, de Osamu Tezuka (Planeta Cómic)No os dejéis impresionar por la inevitable etiqueta de Dios del manga que acompaña a Osamu Tezuka, tampoco por el título, que nos lleva directos a Hitler aunque haya otros dos Adolf a los que seguir la pista en sus páginas. ni mucho menos por la extensión del libro o su formato. Y una vez lo tengáis claro, lanzaros de cabeza y sin miedo. Tezuka nos legó un tebeo brutal, un retrato de la Segunda Guerra Mundial absolutamente bestial, y un relato desgarrador desde lo más íntimo.