Título original: Secret Invasion.
Director: Ali Selim.
Reparto: Samuel L. Jackson, Ben Mendelsohn, Kingsley Ben-Adir, Killian Scott, Samuel Adewunmi, Dermot Mulroney, Richard Dormer , Emilia Clarke, Olivia Colman, Don Cheadle, Charlayne Woodard, Christopher McDonald, Katie Finneran, Cobie Smulders, Martin Freeman.
Guion: Kyle Bradstreet, Brian Tucker, Roxanne Paredes, Michael Bhim.
Música: Kris Bowers.
Plataforma: Disney+.
Episodios: 6.
Duración: 38 – 58 minutos.
Estreno: 21 de junio – 26 de julio de 2023 (Estados Unidos / España).
Precisar lo que ha supuesto Invasión secreta para el Universo Marvel es algo bastante complejo. La trama, conocida de sobra porque se basa en una muy conocida del cómic, era ambiciosa, hablaba de un ataque discreto por parte de los Skrulls a la Tierra, suplantando a hombres y mujeres de enorme poder, también dentro de la comunidad superheroica. Pero su adaptación televisiva se aleja tanto del cómic en su ambición que la sensación que deja es bastante agridulce. No hablamos en términos visuales, en los que la serie tampoco despega, si acaso en un clímax bastante inexplicado y difícil de seguir, sino en cuestiones narrativas. Esta serie debía ser el canto del cisne del Nick Furia de Samuel L. Jackson, y de alguna manera se queda muy lejos de cubrir ese espectro, de la misma manera que tampoco se entiende más que en términos económicos que esta sea una cruzada solitaria del personaje. Tenía que funcionar también como la mejor manera de reconducir a los Skrulls hacia terrenos más cercanos a los del cómic después de su amable presentación en Capitana Marvel (aquí, su crítica), pero tampoco por esa vía se logra alcanzar la carismática posición que se busca. Y la idea tenía todas las trazas de convertirse en un thriller geopolítico trascendente dentro de Marvel, pero ni siquiera deja abiertos escenarios para conectar con proyectos futuros.
La sensación, siendo una serie que se deja ver, es la de que Invasión secreta es un globo que se ha pinchado solo, renunciando a todo aquello que podría haberle dado contundencia y trascendencia dentro del universo compartido entre películas y series. Hay elementos que se pueden aprovechar, por supuesto, pero da la impresión de que no se ha hecho siguiendo un plan claro, y eso es algo que en Marvel sorprende y mucho, cuando lo que siempre ha funcionado es precisamente eso, que cada proyecto sabía recoger del anterior lo que necesitaba para llegar a un punto culminante. Por eso llamaba tanto la atención Invasión secreta antes de su visionado, porque podía conectar prácticamente con cualquier rincón del Universo Marvel conocido y anticipar nuevos proyectos, pero en realidad no hace ni una cosa ni la otra. Trata de ser una serie crepuscular en la que Furia se enfrente a su última gran misión y en realidad no pasa de ser una historia que cobra trascendencia fundamentalmente por los personajes de los que se libra, pero no por los que utiliza o presenta, que de hecho se construyen de una forma bastante errática, sobre todo el villano principal, Gravik, interpretado por Kingsley Ben-Adir, que está fundamentado en un deseo de venganza un tanto escaso y que al final uno no sabe si es un general o un mercenario.
Al final, se ha hablado más de Invasión secreta por una polémica un tanto absurda por el uso de la inteligencia artificial en su intro, en la que por cierto encuentra su mejor atisbo de la épica que busca con el tema principal, que de su idea o de sus méritos, y eso es porque sus mejores bazas no se han explotado con el interés debido. Se podría haber enfocado en el terreno político y de espionaje, y eso se ha resuelto con una enorme sencillez (“han sido los rusos”); podría haber importado más la cuestión racial y social, pero los Skrulls, lejos de parecer un pueblo, se configuran como un peón infrautilizado; y, sí, podría haber sido la gran serie de Nick Furia, pero tampoco lo es. Invasión secreta se cierra como una historia breve, contenida y concisa, que gusta más de algunos diálogos concretos, en especial los que protagonizan Furia y Talos (el tono de buddy movie que tienen sus momentos está entre lo más notable), que de una situación de fondo que se antoja muy, muy pequeña para lo que podría haber sido. Y es una pena, porque se ha gastado una bala muy potente que podría haber supuesto una película o una serie mucho más atractiva de lo que finalmente hemos visto. Amaga, pero no golpea. Si de aquí sale algo trascendente es algo que sólo podremos decir a lo largo de la Fase 5, si realmente esta historia se tiene en cuenta para algo más.
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