Título original: Knights of the Zodiac.
Director: Joaquim Dos Santos, Kemp Powers, Justin K. Thompson.
Reparto: Mackenyu, Madison Iseman, Famke Janssen, Sean Bean, Diego Tinoco, Mark Dacascos, Nick Stahl, Caitlin Hutson, Katie Moy, Ryusei Iwata, TJ Storm, David Torok.
Guion: Josh Campbell, Matt Stuecken, Kiel Murray.
Música: Yoshihiro Ike.
Duración: 112 minutos.
Distribuidora: Sony.
Estreno: 28 de abril de 2023 (Japón), 26 de mayo de 2023 (España), 12 de mayo de 2023 (Estados Unidos).
Algo pasa cuando suele haber tanto consenso en que las adaptaciones de cierto tipo franquicias que hace Hollywood. Algo pasa cuando llega una película como Los Caballeros del Zodiaco y se percibe más miedo que ilusión entre sus seguidores. Y algo pasa, desde luego, cuando el filme confirma casi por completo las peores expectativas que se puedan tener. ¿Es una mala película de Tomasz Baginski? No, no es un desastre de proporciones colosales, no es eso. Pero desde el primer momento se intuye que no es una adaptación fiel que capture de la franquicia original algo más que nombres y poses y tampoco consigue enganchar a públicos diferentes, precisamente porque en el fondo no quiere apartarse del todo del legado del manga y del anime originales. Si no llega ni a una ni a otra cosa, parece obvio concluir que el producto resultante se queda en un medianamente entretenido producto fallido, que no tiene pinta de que vaya a ser el punto de partida de la larga saga que seguro que le habría gustado alcanzar a sus responsables. Y esto es porque, en el fondo, se sigue una forma de hacer cine sobre estas franquicias que parece mucho más empresarial que artesanal, usando moldes prefabricados y sin corazón, que no se salva de la quema ni por su corrección digital ni por sus más que escasos diseños de armaduras.
Pensemos en referentes como Dragon Ball, Mortal Kombat o Street Fighter y más o menos tendremos claro lo que se ha hecho con Los Caballeros del Zodiaco. Se cogen personajes, situaciones, una historia de fondo, sí, pero se falla por completo a la hora de dar a todo esto una forma notable o fresca. Es la historia de Seiya, de cómo consigue la armadura de Pegaso para proteger a la reencarnación de Atenea mientras busca a su hermana desaparecida, pero al margen de los detalles, la reestructuración que se hace en el guion es harto sencilla, casi simplista en muchos casos. Por eso es complicado que quieren adoren las encarnaciones más populares de Los Caballeros del Zodiaco sientan que esta es una revisión acertada de esas aventuras. Se siguen modelos obvios, el de contar con protagonistas jóvenes más o menos desconocidos y pesos más pesados entre los secundarios, que se limitan a pasear por la pantalla sin más intención que cerrar un trabajo, y eso pasa con Sean Bean y Famke Janssen. También en los comportamientos, choques iniciales que se convierten en una confianza ciega, malos que no son tan malos, misterios de resolución obvia pero que por alguna razón se quieren mantener… Ninguna sorpresa, nada que llame la atención, poca cosa que rascar si queremos algo nuevo.
Y tampoco es que Los Caballeros del Zodiaco sobresalga demasiado en lo visual. Lo peor son las armaduras, que no mejoran lo que harían los mejores cosplays que uno puede ver en Internet. No tienen el carisma original ni la funcionalidad que se puede esperar, y el casco de Fénix parece la muestra más evidente, aunque la del propio Pegaso tampoco es que sea una obra llamativa. Y si eso no funciona, o mejor aún si no enamora, parece complicado que una franquicia de este tipo despegue. En lo demás, corrección, las peleas más o menos salen bien, y no es que se vea la película con desagrado en ningún aspecto. Pero no va más allá, y es una pena porque, de nuevo y como era de esperar, quedan muchas tramas abiertas para que fueran continuadas en una hipotética secuela. Es cada vez más habitual que el cine lance una película pensando en hacer la siguiente y eso, cada vez más irremediablemente, hace que no se ponga toda la carne en el asador. En Los Caballeros del Zodiaco queda esa sensación, la de haber asistido a una historia de origen un tanto random, en la que no destacan los elementos que hacen de esta serie algo único y con personalidad. Y es una pena, porque parece que se ha gastado la única bala que podría tener el cine para lograr un live action decente, incluso notable, de una serie que merecía mejor suerte.
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