Guion: Harmony Becker.
Dibujo: Harmony Becker.
Páginas: 384.
Precio: 18,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2023.
Fue espléndida la sensación que dejó Harmony Becker en Éramos el enemigo (aquí, su reseña), la novela gráfica en la que George Takei, uno de los actores del Star Trek original, narraba sus primeros pasos en Estados Unidos, y por eso La casa Himawari levanta bastante expectativas. Y se puede decir sin miedo que las confirma con bastante elegancia. Es cierto que la extensión de la obra, se va casi hasta las 400 páginas, puede jugar en su contra, al menos de su equilibrio, pero el hecho de que se asome a vivencias cercanas de tres muchachas que viven juntas en una casa compartida en Tokio hace que la lectura sea siempre muy cálida y emocional. Se trata, al final, de leer cómo las protagonistas están aprendiendo a vivir, con su pasado y la mochila que eso comporta y con todo lo que les sucede en un presente que no se detiene. Es, en ese sentido, una obra muy vitalista que contagia el tono con mucha facilidad, con lo que cuenta y con el dibujo, porque ahí Becker también se desenvuelve con una soltura muy de agradecer. De esa forma, la autora nos ofrece un crisol cultural muy atractivo que se puede perder en cierta manera con la traducción pero que con la tipografía nos da una idea muy acertada de lo que supone vivir en una mezcla tan divertida de culturas e idiomas, y más en una fase de aprendizaje vital como esta.
En estos dos elementos está la clave. Por un lado están las protagonistas, obviamente el punto fuerte de la historia por sus mismas características, y están muy bien trazadas. El hecho de sumar vivencias y experiencias tan distintas hace que el retrato sea muy rico y, por tanto, que se abra el rango de identificación que puede sentir un lector cualquiera. Por otro, el entorno social y cultural. La casa Himawari funciona mejor precisamente por eso, porque hay una mezcla de idiomas y de procedencias, porque todos esos elementos se suman adecuadamente a la experiencia de cada una de las protagonistas. Dicho de esa manera, queda claro que hay una conjunción muy buena entre el fondo y la forma, entre el escenario y quienes se mueven en él. Desde esa perspectiva se entiende mucho mejor el funcionamiento de una historia que se estructura en episodios pero que no tiene una línea temática predeterminada. Por eso también es imprevisible y guarda sorpresas en cada uno de sus rincones. Es como la vida misma, y obviamente eso es algo completamente intencionado, porque es lo que va haciendo que todo tenga sentido, que haya en realidad una cronología que seguir y que nos permita tener la sensación de que es una experiencia iniciática con un principio y un final, muy bien explicado y planificado.
Sí es cierto que, como decíamos un poco más arriba, la extensión puede pesar, por lo que se agradece mucho la división en capítulos y que cada uno de ellos tenga una portadilla que nos pone en situación y que nos recuerda que Becker es una espléndida narradora que no necesita nada más para explicar a la perfección una secuencia. La expresividad que tienen sus personajes es fundamental para que La casa Himawari funcione como lo hace. Y sabe jugar muy bien con armas distintas, con silencios, con cartuchos de texto breves, con caricatura, con diálogos más elaborados. Ahí sí se nota un equilibrio maravilloso y, sobre todo, muy realista, cualidad que es lo que da vida al cómic y a sus personajes. El blanco y negro engaña lo suyo, porque no le resta color a la experiencia que nos está contando. Eso es lo que más cuenta, lo que trasciende y, sobre todo, lo que emociona. Becker nos lleva a una cultura distinta pero por medio de situaciones que saben convertirse en universales o, al menos, que lo parezcan. La autora se confirma como lo que es, una muy buena contadora de historias, aunque es cierto que hay algunos desequilibrios que parecen obedecer al cariño que le tiene a los personajes y la necesidad de no quedarse corta con ellos. Con todo, La casa Himawari es un tebeo que llega y que emociona, que es exactamente lo que busca.
First Second publicó originalmente Himawari House en noviembre de 2021. El único contenido extra son dos páginas de bocetos.
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