Guion: Dan Watters, Neil Gaiman, Kat Howard, Nalo Hopkinson.
Dibujo: Max Fiumara, Sebastian Fiumara, Fernando Blanco, Aaron Campbell, Kelley Jones, Leomacs, Brian Level, Bilquis Evely, Tom Fowler, Dominike Stanton.
Páginas: 640.
Precio: 55 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2022.
Si hay un personaje del universo Sandman con el que es relativamente más accesible trabajar ese es Lucifer. Fue el protagonista del primer gran spin-off de la serie de Neil Gaiman y se ha abierto a interpretaciones más o menos diversas, incluso una en televisión sin la guía de su serie madre, lo que permite una libertad de movimientos bastante lógica. Incluso agradecida. Por eso, cuando Dan Watters hace su propuesta, dibujada fundamentalmente por Max y Sebastian Fiumara de una manera muy sugerente, es igualmente fácil estar atentos, incluso aunque el foco de la historia trascienda la misma figura de Lucifer y él mismo parezca en algunos momentos un actor invitado en su misma tragedia. No, no es Lucifer una serie fácil de seguir, y tampoco es una que esté férreamente atada al vínculo con Sandman porque eso es algo que hace tiempo que dejó atrás, pero sin embargo aquí estamos, entendiendo este título como parte de las expansiones del mundo de Sandman que DC impulsó con el beneplácito pero sin la participación directa de su creador. Pero insistimos, eso es algo que vale de poco a la hora de evaluar lo que hace tiempo que tiene una muy marcada autonomía. ¿Y vale la pena? Siempre, Lucifer siempre tiene elementos atractivos, aquí menos terrenales que en otras ocasiones y quizá algo más irregulares por eso mismo.
El reto con Lucifer, insistiendo en su separación efectiva de Sandman, es encontrar escenarios lo suficientemente atractivos como para que estén a la altura del personaje, de su trayectoria e incluso, por qué no decirlo, de la figura a la que hace referencia, que no nace precisamente en los cómics. Watters nos ofrece un Lucifer distinto, derrotado, y lo que nos cuenta es su viaje para recuperar su lugar, aunque no sea realmente lo que parece que esté en su mente. La de Watters es una propuesta que se cuece a fuego lento, una que de hecho da mucho juego a los ilustradores por la gigantesca libertad que les da para entender el relato a su manera, una que sabe recuperar los elementos más conocidos de las etapas anteriores del personaje, en especial la que escribió Mike Carey, pero que también quiere ser un claro punto y aparte. Lo es en muchos sentidos, y de hecho se puede entender como una forma muy distinta de interpretar al personaje, una que se manifiesta además en lo visual, marcando una distancia clara con respecto a anteriores etapas. Y quizá sea ese el mayor logro de este Lucifer, que sabe salirse de una estela que tiene su peso, tiene la personalidad suficiente para convertirse en algo más que una continuación y que consigue cerrar sus temas y tramas, con un ritmo lento pero sabiendo siempre hasta dónde quiere llegar.
Hay una comunión obvia, además, con el dibujo de Max y Sebastián Fiumara, que desde el principio marcan un tono claro en la historia, incluso aunque haya apariciones de bastante calidad como la de Fernando Blanco o de una personalidad aparentemente distinta, como la del siempre sorprendente Kelley Jones. Y en ese tono, encaja ese Lucifer distinto en casi todo, en presencia física, en un rostro que nada tiene que ver con el que después quiso calcar la televisión. La fantasía en la que se desenvuelve, la religiosa, la de los mitos nórdicos también, y hasta su encaje en el universo DC más oscuro, que eso también entre en liza, es fascinante y deja margen para que haya imágenes de un altísimo poder icónico, mucho más si tenemos en cuenta que la historia del arte, cameo incluido de Francisco de Goya y sus pinturas negras, es una brutal influencia en la puesta en escena de estos números. No es Lucifer una lectura de fácil acceso, aunque tampoco es que sea más enrevesada de lo que puedan haber sido otras etapas del personaje, aunque sí es quizá la que más se abre a escenarios distintos. Y esa originalidad pesa lo suyo a la hora de mostrarnos a un Lucifer que rompe en cierta medida con la tradición que conocemos y que se configura, aún con sus defectos, como un soplo de aire fresco que aleja el miedo a que la franquicia pueda quemarse.
El volumen incluye The Sandman Universe y los 24 números de Lucifer, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 2018 y mayo de 2020. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Jae Lee, Jock, Tiffany Turrill, Kyle Hotz, Sebastian Fiumara, Reiko Murakami y Kelley Jones, y un portafolio de bocetos y diseños de Max y Sebastian Fiumara.
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