Guion: Dugomier.
Dibujo: Renata Castellani.
Páginas: 160.
Precio: 23,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2022.
No es nada sencillo montar una historia de corte juvenil con la premisa que manejan Dugomier y Renata Castellani, porque se asoman a un concepto mucho más propio de la ciencia ficción más dura, y sin embargo, después de los tres primeros álbumes, los que contiene este primer volumen integral, la satisfacción que deja su trabajo es bastante notable. Partimos de un grupo de jóvenes que, sin saber por qué, tienen acceso desde sus mentes a todo el conocimiento universal. Lo saben todo, dicho de una manera mucho más clara. Y todo es todo. Pero lejos de convertirse en un relato filosófico, Los omniscientes es uno de aventuras. Bien por Dugomier en ese sentido, porque busca un público diferente y logra adecuar la premisa a lo que necesita. Esa es la tarea que, insistimos, no es nada sencilla de conseguir, porque el tono lo consigue Castellani de una manera muy evidente desde el principio, pero el dibujo necesita un sustento claro. La serie lo tiene, maneja un ritmo más que intenso en muchos momentos pero sabiendo detenerse en momentos de humor muy bien introducidos para que la lectura sea lo más placentera posible. No es fácil tampoco encontrarle un punto de destino a una serie como esta, incluso con el clímax puntual, que tiene este primer ciclo, y es ahí donde seguramente tendremos que esperar para un juicio más preciso, pero por ahora no va nada mal.
Dugomier va paso a paso, sin prisa, porque el objetivo principal que tiene, el que se ve sobre todo en el primer álbum de la serie, es el de afianzar el universo que está construyendo paso a paso. Como la premisa es tan amplia y tiene tantas posibilidades, el escritor acierta a la hora de definir a los personajes a los que tenemos que apreciar. Les da su minuto de gloria, su cuota de protagonista y, sobre todo, un encaje verosímil en una propuesta mucho más fantástica. Y esto que podría ser un concepto muy elevado, se asoma con relativa facilidad al público objetivo que busca, algo que da frescura sin restar por ello nada de credibilidad. Esa es la prueba más difícil que asume Dugomier y la pasa con nota, ya que mantenemos la atención en los dos siguientes álbumes, incluso cuando los poderes de Los omniscientes comienzan a parecer algo salido de otro mundo. Y aunque es lógico que en una fantasía de este calibre la mirada se pose en el escenario, en las habilidades de los protagonistas y en las posibilidad que eso abre, lo cierto es que Los omniscientes es una serie muy de personajes, una en la que lo que tiene más gracia es el día a día de estos muchachos, que son los que generan la empatía y el cariño necesarios como para que a un lector juvenil les pueda seguir interesando lo que les pase. Ese es el corazón de la serie y, seguramente, su gran acierto.
Por eso es vital la labor de Castellani, porque en ella recae la necesidad de que el dibujo nos recuerde el tono por el que opta esta historia. Sencillo y dinámico, con una capacidad notable para hacernos partícipes tanto de las escenas más fantásticas como de las más cotidianas, sabiendo diseñar a los personajes y también moverles en la página, y aceptando el reto de conseguir que ellos mismos vayan descubriendo de qué va la cosa prácticamente al mismo tiempo que el lector. Para esto último, es esencial el acting de los personajes, y ahí, con un diseño muy cercano al de un dibujo animado moderno, Castellani consigue los mejores resultados. La clave para una serie así está en que los personajes sean distintos entre sí sin que parezca que se han buscado distintivos artificiales, y lo cierto es que las sensaciones son muy positivas en ese sentido. Logrado eso, todo lo demás casi viene rodado y resulta muy entretenido, también visualmente, como tiene que ser en una serie que busca el beneplácito de lectores juveniles. Los omniscientes tiene una buena presentación, pero también un desarrollo que está a la altura y muchas puertas abiertas para que sea difícil saber hasta dónde nos quieren llevar los autores. Muy buenas noticias cuando se trata de una serie abierta que, hasta ese punto, nos ha entretenido con mucha categoría.
El volumen incluye los tres primeros álbumes de Les omniscients, Phénomènes, Les autres y Le berceau publicados originalmente por Lombard entre abril de 2020 y mayo de 2022. El contenido extra lo forman las portadas originales de Renata Castellani y un portafolio de bocetos.
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