Guion: Rick Remender.
Dibujo: Wes Craig.
Páginas: 128.
Precio: 18,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre de 2022.
Si hay algo que ha marcado Clase letal es su resiliencia, su negativa a acabar incluso cuando el final se abría camino a su historia de una manera clara y más que verosímil. Pero la serie de Rick Remender y Wes Craig tenía que acabar en algún momento, y en este undécimo volumen empieza ese final, con la primera parte de un último arco significativamente titulado Una cariñosa despedida. El eufemismo está claro si recordamos que estamos ante una de las series más violentas que hemos visto en los últimos años, pero no deja tampoco de ser una definición bastante precisa de lo que vamos a leer. Damos un salto en el tiempo, y de los oscuros años 90 pasamos ya al siglo XXI. Y damos un segundo salto, porque se trata de que todo quedé cerrado cuando veamos la última página del próximo volumen y la elipsis se convierte en un valor fundamental para Remender. El quedar todo tan abierto hace que no se pueda concretar el tiro tanto como nos gustaría en la valoración de estos números, pero si hemos llegado a este punto parece evidente que Clase letal no va a defraudarnos. Su desgarradora violencia, tan explícita como emocional, sigue ahí, haciendo de este un tebeo complicado de leer y gestionar por todo lo que remueve. Y es mucho, aunque su contexto sea uno tan lejano, tan norteamericano en muchos sentidos.
Puede que Clase letal haya tenido ya más finales de los que cualquier serie podría aguantar, y que por eso mismo pueda parecer que Remender ejerce una resistencia excesiva, casi numantina, a dar carpetazo a este viaje tan gozoso y disfrutable. Puede. Pero luego vemos cada capítulo y recordamos las espléndidas sensaciones que nos ha venido dejando desde el principio (aquí, reseña de su primer volumen). La mitad inicial de esta undécima entrega nos recuerda por qué de una manera brutal. Hemos seguido a un muchacho a través de un periplo imposible, el que marca una escuela de asesinos, y aún así cuenta como un viaje hacia la madurez que despierta empatía. Eso es lo que representan los dos primeros números, el cierre, o algo parecido, de dos amores adolescentes, sólo que en este caso violencia y muerte han jugado un papel determinante en la forma en la que estos chicos se han relacionado. De esta manera, Remender justifica el salto en el tiempo que se da y cambia por completo no sólo el escenario sino también incluso parte del tono. Sigue siendo Clase letal, pero ahora es también otra cosa, coherente y fluida. Remender no se olvida de escribir, por mucho que estire la historia o que modifique ciertas cosas, y su narración es tan precisa como cortantes e incisivos son sus diálogos. Y su violencia. Y el sexo. Y ambos juntos.
Si Remender mantiene el alto nivel de la serie, lo de Craig es brutal. Es difícil decir si Clase letal hubiera tenido el impacto que tiene con otro dibujante. Probablemente sí se habría conseguido algo espléndido con otro profesional capaz, desde luego, pero sería algo distinto. La sensación de movimiento que tienen las figuras de Craig, la manera en la que convierte la violencia es un baile salvaje y macabro, y el brutal carisma que otorga a los personajes hacen que sus páginas sean deliciosas. Duras, porque no dejamos ver sangre, disparos y golpes por doquier, pero maravillosas. Clase letal tiene la suerte de tener a un artista que entiende su mundo de una manera tan especial, porque es parte esencial de si éxito. No nos podemos cansar de su manera de componer páginas para que el despliegue de acción tenga un sentido narrativo distinto, como tampoco podemos dejar de apreciar la fascinación que provoca su performance arrolladora y violenta, la que sirve de punto climático de cada uno de sus episodios. No hay mejor manera de prepararse para el final que recordando todo aquello que ha hecho grande una historia, y Clase letal brinda exactamente eso en su undécima entrega. Ya solo falta el colofón, la guinda, el golpe de gracia, y a estas alturas tanto Remender como Craig se han ganado que creamos ciegamente en ellos.
El volumen incluye los números 49 a 52 de Deadly Class, publicados originalmente por Image entre diciembre de 2021 y marzo de 2022. El contenido extra lo forman las portadas originales de Wes Craig, J. G. Jones, Duncan Fegredo, Bob Quinn, Jeff Dekal y Chuma Hill, y los bocetos del primero de los números incluidos en este recopilatorio.
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