Guion: Brian Augustyn.
Dibujo: Mike Mignola, Eduardo Barreto.
Páginas: 120.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2023.
Es verdad que Batman. Gotham a luz de gas no supuso ni mucho menos la primera vez que se ponía a un personaje en un escenario distinto del habitual, en el espacio o en el tiempo, pero sí fue el germen de Otros mundos, una línea editorial basada en esa idea y que, sobre todo en sus primeros tiempos, dio lugar a obras la mar de interesantes, imaginativas y de equipos creativos muy atractivos. Por ejemplo, sin ir más lejos, su secuela, Amo del futuro, incluida también en este volumen y quizá uno de los títulos más infravalorados de la serie, quién sabe si por su condición de secuela. Bryan Augustin encontró un rincón espléndido en el que mover a Batman, el cambio de siglo, del XIX al XX, primero enfrentándose al icono más conocido de aquella época, Jack el Destripador, aunque fuera Gotham y no Londres el campo de batalla para ese duelo, y después directamente enfrentado a la modernidad de una exposición que celebra ese progreso en el que no todo el mundo encaja. Son dos buenas historias para un Batman muy interesante y que además cuentan con dos espléndidos dibujantes, Mike Mignola y Eduardo Barreto, con dos estilos muy diferentes pero que saben interpretar al personaje y su mundo, este otro mundo en concreto, de una manera muy personal que acaba siendo bastante complementaria.
Gotham a luz de gas, en realidad, es una revisión clásica del origen de Batman, de sus primeros pasos al regresar a su ciudad. Pero, claro, cambia la época y por tanto tienen que cambiar ciertos aspectos. Augustyn es bastante inteligente a la hora de retocar el simbólico asesinato de los Wayne o la relación que une a Bruce con Jim Gordon, también a la hora de hacer encajar toda la leyenda de Jack el Destripador en Gotham. En realidad, la noche de esta ciudad y de las calles londinenses no es tan distinta como para que haya demasiados obstáculos. Y si hay algún problema en ese sentido, la puesta en escena de Mignola lo resuelve de manera inmediata. El reto del ilustrador es que este Batman suene auténtico y a la vez distinto, y es la máscara, la forma de los ojos, lo que le da las mayores posibilidades de lograr su objetivo. Mignola es de esos ilustradores que, en cierta medida, son presa de su mayor éxito, y a veces cuesta asimilar su estilo lejos de su mayor creación, el mundo de Hellboy, pero las páginas de Gotham a luz de gas son muy buenas, su Batman tiene el impacto necesario y sabe jugar con las sombras en las que actúan tanto esta versión del Caballero Oscuro como su antagonista, Jack el Destripador, al que le sienta el misterio con el que juega Mignola para mostrarle sin revelar su identidad.
Si Gotham a luz de gas es una historia notablemente carismática por razones evidentes, el gran acierto de Augustyn para continuar la historia fue cambiar radicalmente el tono. De las sombras del pasado en aquella historia avanzamos hasta el progreso más luminoso de Amo del futuro. El tono aventurero, un colorido distinto incluso en el villano al que Batman tiene que hacer frente, la introducción del interés romántico, casi todo está pensado para que se sienta al mismo Batman pero con ideas diferentes. El relato es una enconada defensa del papel que Batman sigue teniendo en la modernidad, incluso saliendo del entorno urbano que tan bien le sienta o de las sombras de la noche. Y ahí es donde se entiende el cambio de dibujante. Barreto es infinitamente más realista y clásico que Mignola, y por eso las sensaciones que deja esta segunda parte son tan distintas y a la vez muestran una fidelidad tan marcada a la obra original. Barreto forma parte de estos dibujando infravalorados que siempre supieron entender el cómic de superhéroes desde una perspectiva clásica. Su Batman es casi inspirador del de Gary Frank en Tierra Uno (aquí, su reseña) y eso es fascinante. Lástima que el viaje acabará ahí, sin una tercera entrega, sin una cuarta, sin saber qué escenario se le habría ocurrido a Augustyn y si habría repetido alguno de los dos dibujantes.
El volumen contiene Batman: Gotham by Gaslight y Batman: Master of the Future, publicadas originalmente por DC Comics en enero de 1990 y enero de 1992. El único contenido extra son las portadas originales de Mike Mignola y Brian Augustyn
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