CÓMIC PARA TODOS

‘Russian Olive to Red King’, de Kathryn Immonen y Stuart Immonen

Editorial: Spaceman Project.

Guion: Kathryn y Stuart Immonen.

Dibujo: Kathryn y Stuart Immonen.

Páginas: 176.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2022.

Hay mucho de experimental en Russian Olive to Red King, aunque en su arranque no lo parezca y sus primeras páginas, en realidad casi todo su desarrollo, nos inviten a pensar en algo distinto. Los Immonen, Kathryn y Stuart, despliegan una historia de amor diferente, que se sale de lo convencional, primero en presencia pero fundamentalmente en ausencia, y con sensaciones muy diferentes a las de una historia tradicional. Confrontan el deseo de supervivencia con la sensación de una pérdida sin confirmar cuando ella sufre un accidente de avión del que sale físicamente ilesa y pelea por volver a la civilización desde el lugar remoto en el que se ha producido el accidente, y el vacío en el que permanece él, sin armas emocionales para afrontar la idea de quedarse solo. Hay ideas muy poderosas en el planteamiento y en la forma en la que se plasma sobre el papel la relación que mantienen. ¿Y lo experimental? Al final, cuando el cómic deja paso a la prosa como medio de exponer unas conclusiones finales que, mirado al menos desde el punto de vista del análisis de las viñetas, no tienen tanto fuerza como para erigirse en un sustituto al mismo nivel narrativo. Irregular, por tanto, pero conmovedor y apasionado, así es la historia de amor que nos cuentan los Immonen, eso sí con una libertad tremenda.

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede concluir que Russian Olive to Red King llega mucho más lejos en lo que hace sentir que en la forma en que lo cuenta. Lo segundo supone al final un salto grande, que llega precisamente cuando las emociones tienen que llegar a un punto álgido, sobre todo porque esta es una historia de muchos silencios, de frases cortas, y de repente hay un esfuerzo adicional que recae en el lector con esa prosa final. No es ni mucho menos una sima Insalvable, pero sí se echa en falta un cierto significado que justifique con mayor intensidad ese camio estilístico. Hasta llegar ahí, la confrontación emocional que vemos en es importante y notable, y resulta muy fácil ponerse en la piel de los dos protagonistas, en la de quien sufre el accidente y en quien tiene que hacer una serie de cosas aparentemente más cotidianas obligado por esa ausencia de su pareja. Lo íntimo se convierte en drama, lo cotidiano se convierte en algo muy complicado y las emociones, incluso las que se tratan de esconder en soledad, son palpables y certeras, muy reales aunque la situación que las hace aflorar pueda parecer algo más extraordinaria. El retrato de la pareja es lo mejor que nos ofrecen los Immomen en una historia que da la sensación de que queda ligeramente inconclusa precisamente en las emociones, que es la base fundamental de la propuesta.

La presencia de ese texto final, a pesar de contar con un desarrollo visual que solo podemos calificar de maravilloso por lo poético y lo bien diseñado que está, corta de alguna manera el enorme disfrute que proporciona el dibujo, que es fantástico, ninguna sorpresa en ese sentido. Hablábamos antes de los silencios y las pocas palabras que jalonan muchas de las viñetas de  Russian Olive to Red King, y ahí es evidente que el trabajo de dibujo de los Immomen tiene que ser sobresaliente para que la historia funcione. Y lo es, lo que significa que entramos en la intimidad no solo de la pareja, espléndida secuencia inicial para ello, sino también en la mente de sus dos componentes de manera individual, aportando un equilibrio tremendo al relato, parque sea el de los dos protagonistas, y no solo el de uno de ellos, opción que habría sido igualmente lícita pero seguramente no tan completa. Visualmente, la historia funciona en su conjunto y por contraste, cuando ambos están juntos y en las distintas luchas que tienen que afrontar a raíz del accidente que les separa. A Immomen estamos más acostumbrados a verle en grandes espectáculos superheoricos, pero su talento sabe moverse también en escenarios mucho más personales. Sería exagerado decir que Russian Olive to Red King llega tan lejos como se propone, pero eso no minimiza sus muchos aciertos.

Adhouse Books publicó originalmente Russian Olive to Red King en julio de 2015.

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Esta entrada fue publicada en 7 octubre, 2022 por en Kathryn Immonen, Spaceman Books, Stuart Immonen y etiquetada con , , .

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