Título original: Rise of the Teenage Mutant Ninja Turtles: The Movie.
Director: Andy Suriano, Ant Ward.
Reparto: Ben Schwartz, Omar Miller, Josh Brener, Brandon Mychal Smith, Eric Bauza, Kat Graham, Haley Joel Osment, Jim Pirri, Toks Olagundoye, Rob Paulsen, Rhys Darby, John Michael Higgins, Eugene Byrd, Meghan Falcone, Nika Futterman, Oliver Vaquer.
Guion: Tony Gama-Lobo, Rebecca May.
Música: Matt Mahaffey.
Distribuidora: Netflix.
Duración: 82 minutos.
Estreno: 5 de agosto de 2022 (Estados Unidos y España).
No es que las Tortugas Ninja sean precisamente nuevas dentro de la fantasía contemporánea, llevan tres décadas con nosotros desde que Kevin Eastman y Peter Laird se las inventaran (aquí, reseña de su primer volumen), pero aun así sorprende el elevado número de versiones que hay dentro de la franquicia. Si solo hablamos del cine, entre acción real y animación, las Tortugas Ninja pueden rivalizar en número, sin ningún problema, con personajes como Spider-Man. Ahí es nada. Obviamente, no todas las versiones tienen el mismo nivel de aceptación o siguen al pie de la letra los preceptos del cómic original, no olvidemos que era algo más independiente que infantil, pero en todo caso la visión que vemos en este filme, continuación de la televisiva, está entre las más conseguidas. Por eso, El ascenso de las Tortugas Ninja. La película tiene ya mucho terreno ganado antes de arrancar. Y en cuanto lo hace, con esta clara apropiación de los Días del futuro pasado de los X-Men para que sirvan de base a la historia, apenas se pueden encontrar pegas. Si acaso, el hecho de que las historias de los viajes en el tiempo para revertir un futuro ominoso son ya todo un cliché del que se pueden sacar en verdad muy poquitas novedades. Pero la película usa bien ese escenario, es divertida y trepidante, sabe aprovechar a todos los personajes desde la apuesta clara por uno de ellos y tiene acción a raudales.
Esta, no hace falta aguardar mucho para confirmarlo, es la película de Leonardo. Si nos apuramos, aquella en la que madura el casi siempre considerado líder de las Tortugas, papel que en esta versión ya sabemos que recae en Raphael, desde el más juerguista y despreocupado espadachín que vemos aquí. El arco dramático central de la película es el suyo, él es el personaje que tiene que guiar a los demás a la destrucción de ese futuro del que procede Casey Jones, el viajero en el tiempo de este relato. Y con él en el centro, todo lo que gira a su alrededor es bastante natural. Obviamente, el propio Raphael, Michelangelo y Donatello, además de Splinter y April O’Neil, tienen su minuto de gloria, en el drama, en la comedia o en la acción, pero el mayor acierto de la película es huir de la necesidad de que haya un siempre artificial equilibrio entre todos los héroes. Eso no solo les permite respirar a ellos para que sus apariciones sean siempre adecuadas, sino que, aunque esta versión de las Tortugas tiene el indudable aspecto de comedia para los más pequeños, no falta en la, película una muy apreciable variedad de registros, hasta su clímax, emocionante de diferentes maneras y ejecutado con inteligencia. Puede ser más o menos lo de siempre, sí, pero servido con adrenalina e intensidad cualquier píldora se traga mejor.
Siempre va a haber debate sobre la fidelidad a un material de referencia, pero estas Tortugas Ninja tienen la virtud de zanjarlo sin problemas y con muy buenos argumentos. ¿Son las Tortugas de Eastman y Laird? En absoluto, pero son condenadamente entretenidas y perfectas para públicos de cualquier edad, lo que llegados a este punto parece oro puro para cualquier franquicia que se precie. Lo que sí respeta de aquel cómic en blanco y negro que dio el pistoletazo de salida a la franquicia es la mezcla de acción, comedia y ciencia ficción que sí está presente en todas las encarnaciones fe las Tortugas Ninja desde el principio, aunque los caminos para llegar al resultado final sean sensiblemente distintos. En esta película, y más viendo el referente marvelita del que hablábamos, se entiende que puede ser la que más apueste por la ciencia ficción, los Krang y la manera en la que aparecen propicia un escenario en el que todo alcanza una dimensión espectacular son la mejor nuestra de este desarrollo. El veredicto de la película no puede ser más positivo, porque la cinta tiene una sanísima vocación de entretener, sabe entender la velocidad que necesita desde su trepidante prólogo y a partir de ahí elude el peligro de que la trama pierda interés. Ojala todas las revisiones de cualquier franquicia tuviera la vitalidad que desprende este filme, variado, divertido y muy espectacular en todo su metraje.
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