CÓMIC PARA TODOS

Televisión – ‘Sandman’

Título original: The Sandman.

Director: Mike Barker, Jamie Childs, Mairzee Almas, Andrés Baiz, Coralie Fargeat, Louise Hooper.

Reparto: Tom Sturridge, Boyd Holbrook, Vivienne Acheampong, Patton Oswalt, David Thewlis, Jenna Coleman, Gwendoline Christie, Kirby Howell-Baptiste, Ferdinand Kingsley, Sandra James-Young, Kyo Ra, Razane Jammal, Eddie Karanja.

Guion: Neil Gaiman, David S. Goyer, Allan Heinberg, Jim Campolongo, Austin Guzman, Ameni Rozsa, Lauren Bello, Heather Bellson, Alexander Newman-Wise, Vanessa James Benton, Jay Franklin.

Música: David Buckley.

Plataforma: Netflix.

Episodios: 10.

Duración: 37 – 54 minutos.

Estreno: 5 de agosto de 2022 (Estados Unidos / España).

El hecho de que Sandman (aquí, reseña de su primer volumen) se cuele con frecuencia en las listas de los mejores cómics del tercio final del siglo XX es algo que tendríamos que dejar de lado a la hora de evaluar el resultado de su ansiada adaptación en imagen real. El mismo hecho de que hayamos tardado tanto en verla, que se frustraran notables proyectos para llevarla al cine antes de que la viéramos en televisión, tampoco debiera contar. Pero lo cierto es que las ganas de ver Sandman eran tan grandes que muy mal tendrían que haber hecho las cosas como para que la serie defraudara. Lo cierto es que no solo no sale derrotada de su imposible comparación con el mítico cómic de Neil Gaiman sino que además tiene una personalidad notable que destaca con excelencia sobre todo en su primera mitad. Es en esos primeros episodios cuando Sandman explota en la pantalla con una sinceridad que roza lo soberbio, cuando vemos a un Tom Sturridge que se ha metido en la piel de Morfeo como resultaría difícil que hiciera un actor cualquiera, donde este portentoso universo cobra vida a unos niveles casi indescriptibles y en los que, si se nos permite la metáfora fácil, se está haciendo realidad el sueño de cualquier lector, el de ver una adaptación seria e inteligente de uno de esos títulos imprescindibles para amar el cómic adulto de hace algunas décadas.

Cierto es también que la serie, en su primera temporada, tiene lógicos altibajos, que se puede entender casi como si fuera un compendio en tres bloques (cuatro, si contamos el formidable regalo posterior que supuso un undécimo capítulo que adapta dos historias vitales, con más acierto en la segunda, pero que tendrían difícil encaje en la continuidad de una serie de televisión), y que lo mejor está como decíamos en la presentación de la serie. Pero hay una labora tan eficaz, tan sincera, tan imaginativa, que resulta difícil derribar cualquiera de sus episodios o de sus segmentos. Sandman sonaba imposible para cualquiera que se aventurara a llevar sus mitos a la pantalla, lo mismo que en su momento se pensaba de Watchmen (aquí, su reseña), aunque finalmente Zack Snyder consiguiera rodar una película bastante notable (aquí, su crítica), y de la mano del propio Gaiman, David S. Goyer y Allan Heinberg la serie se ha convertido en una notable genialidad. No solo capta el espíritu del cómic, algo que la presencia de su creador en los créditos tendría que garantizar de una manera más o menos certera, sino que lo respeta y lo transforma de una manera adecuada. Podríamos adentrarnos en la polémica que siempre suscitan los cambios, pero si lo miramos desde un punto de vista más aséptico nada hay en la pantalla que pueda chirriar más que a un purista exacerbado.

Si lo fuéramos, no podríamos disfrutar de la sensacional química que Sturridge logra con Kirby Howell-Baptiste, la Muerte escogida para esta serie y que supone una muestra excepcional del cuidado trabajo de casting que hay en esta serie. Sturridge no está únicamente caracterizado como Morfeo, es que hace un trabajo actoral maravilloso, con un lenguaje corporal que invita a pensar que estamos ante uno de los Eternos. Y lo mismo se puede decir de la inquietante presencia de Boyd Holbrook dando vida al Corintio, que sirve para sostener los episodios finales de una manera notable. Pero, lo decíamos, la esencia de Sandman está desde el principio, en su manifestación física, la del mundo de los sueños, que es brillante, en una fantasía tan propia de Gaiman que nos olvidamos del medio en el que la estamos viendo. No hay ningún apartado de la serie en el que se asuma que estamos ante un producto que necesariamente tenga que estar por debajo del cómic del que surge, aunque el mismo respecto que muestra por él es el reconocimiento más evidente de que esto es una adaptación fiel y reverencial, no una transformación o un cambio orquestado por alguien que crea que lo pueda hacer mejor. La de Sandman es una vía espléndida para que cómics aparentemente imposibles de adaptar tengan una nueva vida. Y bien que debemos celebrarlo.

The-Sandman-en-Netflix

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Esta entrada fue publicada el 26 agosto, 2022 por en Cine, Neil Gaiman, Netflix, Televisión.

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