Editorial: HarperKids / Harper Collins.
Guion: Sfé R. Monster.
Dibujo: Sarah Galey.
Páginas: 88.
Precio: 15,90 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2022.
¿Quién no ha jugado alguna vez al Minecraft? Y si no ha jugado, ¿quién al menos no conoce el nombre del juego? Eso, obviamente, hace que tengamos mucho terreno ganado cuando nos enfrentamos al debut de Minecraft en cómic, que lleva por título El dragón del fin y que firman Sfé R. Monster y Sarah Graley. ¿Y qué ofrecen para dar continuidad a un universo de videojuego que confirma que esa industria tiene un poder gigantesco ahora mismo en el mundo del entretenimiento? Pues una aventura simpática y accesible que se mete de lleno en el juego, en el género y en situaciones corrientes que afectan a un grupo de chavales, amigos y jugadores de Minecraft. ¿Trascendencia? La que queramos darle, porque funciona bien, sabe jugar bien con sus personajes y en un objeto de completista que desee explorar su mundo de Minecraft desde otro punto de vista. Y eso, sin ser algo que pueda provocar una fidelidad externa pero funciona con la suficiente autonomía como para entender El dragón del fin como una más que simpática aventura juvenil con unos personajes con los que es fácil conectar. Los autores han seguido un camino ya transitado desde otras franquicias, pero lo han hecho con solvencia, que es lo mínimo que se les puede pedir desde todos los puntos de vista desde los que podamos abordar esta expansión de Minecraft.
Monster, lo apuntábamos más arriba, apuesta por unas bases muy conocidas. Por eso, Minecraft. El dragón del fin tiene historia y estructura que nos puede recordar a muchas otras historias del mismo palo. Pero lo decíamos, no es este un tebeo que apueste por la innovación marcada ni tampoco lo necesita en realidad. Lo que cuenta es que esta es una historia de fantasía y amistad, una en la que tenemos a un grupo de chavales que juegan juntos al Minecraft y eso actúa de lazo entre ellos incluso cuando uno de los chicos ha tenido que mudarse y su relación diaria con el resto, por tanto, ja cambiado por completo. Es evidente que hay por ese lado un deseo de potenciar las bondades del videojuego, de este en particular y del medio en general como un elemento de cohesión, aglutinador y de valores, y eso es algo que debemos dar por supuesto cuando nos adentramos desde la oficialidad en una franquicia, porque nadie en la narrativa popular tira piedras contra su propio tejado. Monster, en todo caso, consiguen que eras reglas no interfieran con su idea, con el lado más aventurero y jovial, que es el que se lleva todo el protagonismo casi desde el principio, una vez que hemos asimilado que Minecraft es, por encima de cualquier otra cosa, es una excusa para contar una historia.
Graley tira también de lo más básico, de hacer que los personajes encajen con el relato y con el mismo aspecto de Minecraft, o al menos con aquellos que pueda marcar de una manera inmediata la percepción del lector, del versado en este universo o del ocasional, que todos tienen la misma puerta de entrada fácil y entretenida. Podríamos pensar que la franquicia abre esas mismas puertas a que el dibujo pudiera tener un estilo distinto, quizá más espectacular o incluso algo más adulto, y es cierto, pero a la vez el trabajo de Graley es bastante correcto y adecuado, sirve al entretenimiento que propone y hace que los personajes sean tan cercanos como se pretende. El color de John J. Hill sirve para cuadrar el círculo y hacer que las similitudes con el juego sean tan acusadas como se propone y, en el fondo, tanto como se necesita. No se le puede pedir mucho más a Minecraft. El dragón del fin, porque no necesita nada más para que cumpla con lo prometido y convertirse así en un buen producto juvenil que honra su origen de videojuego y que sabe acercarse a la realidad tras la idea fantástica que le sirve de base. Y no deja de ser un buen arranque que, en el futuro, bien podría prolongarse por esta misma vía o por alguna otra que se pueda amoldar a la vida de Minecraft. Las franquicias siempre tienen esa posibilidad de múltiples posibilidades.
El volumen contiene los tres números de Minecraft, publicados originalmente por Dark Horse en junio de 2019, octubre de 2020 y mayo de 2021.
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