Guion: Terry Moore.
Dibujo: Terry Moore.
Páginas: 624.
Precio: 36 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2021.
Lo que Terry Mioore logró en Strangers in Paradise es algo impresionante. Cuando crees que lo has visto todo, pasa algo nuevo. Cuando pasa algo inverosímil, resulta que encaja perfectamente en lo que el autor está contando. Y cuando uno cree que está leyendo un cómic, por muy bueno que pueda ser, de repente Moore se saca de la manga el recurso narrativo que sea, una carta, un atestado policial, incluso unas páginas de prosa, y rompe por completo el ritmo de lectura, como lo hace también dedicándose a hablar de personajes secundarios. Katchoo y Francine siguen siendo el eje, no podrían dejar de serlo por mucho que quisiera nadie, y su relación imposible pasa por tantos altibajos en este volumen que casi parece impensable que la serie mantenga una cierta coherencia. Y lo hace porque Moore es un genio y porque este es su juguete favorito, Eso es algo que se nota en cada página, y es fascinante como lo que estaba destinado a ser un slice of life de manual fue introduciendo elementos de enorme riesgo para la verosimilitud de la serie sin que el resultado se viera afectado. Al contrario, amplió el drama y mejoró el retrato de sus protagonistas. Porque sí, esa es la sensación, la de que Strangers in Paradise no deja de mejorar. O de avanzar, al menos, porque se trata de sentir a sus protagonistas como mujeres de carne y hueso.
Moore, desde luego, siente así a sus personajes, y eso es algo que traspasa la página. Lo hace, sí, independientemente de que Strangers in Paradise nos parezca una genialidad o una obra excesiva, que también se puede entender así en algunos momentos con argumentos de sobra. El gran éxito de Moore es un imposible equilibrio para que la montaña rusa emocional y vital que propone pueda ser accesible en todo momento y con todos sus personajes. Esa es la magia que tiene la serie, que no hay forma de desconectar, aunque Katchoo y Francine salgan del cuadro, aunque su relación se pueda dar por rota y cada una esté en un lugar distinto, aunque demos pasos hacia el pasado o aunque Moore necesite en un momento dado introducir momentos de enorme dramatismo que acompañen a la deliciosa comedia que plantea. No entraremos en revelaciones sobre lo que pasa en este tercer volumen, porque lo mejor de Moore es siempre descubrir lo que nos lanza de la misma manera que lo hacen sus protagonistas, pero desde luego queda claro que el autor no se queda anclado en lo que funciona. Llevamos ya más de 1.500 páginas con las chicas, con esas extrañas que están destinadas a seguir cruzándose, y el cambio continuo que se sigue produciendo a estas alturas es algo admirable.
Hablábamos de que Moore tiene terrenos confortables en los que quedarse y no lo hace, pero es que la necesidad de que Strangers in Paradise siga creciendo es algo imparable. Y aunque el estilo visual es el mismo que en los primeros números (aquí, reseña de su primer libro), el mismo que va trasladando de una serie a otra, lo cierto es que siempre parece que hay algo nuevo, al menos en su narrativa. Ese uso de distintas herramientas para contar la historia hace que la serie sea una delicia visual tremenda, más allá incluso del espléndido trazo que tiene Moore, que es lo que de verdad consigue que los personajes sean tan reales como nos permita sentirlos la página impresa. En el caso de Moore eso es mucho, y tiene un mérito enorme el grado de emotividad que hay en las expresiones faciales. Katchoo, Francine y los demás hablan con un simple vistazo y sin necesidad real de que leamos lo que dicen. El primer plano que tiene Moore está al alcance de muy pocos, con un leve toque caricaturesco que acompaña su belleza real, una que no se siente obligada a adoptar cánones imposibles del mundo de la moda y la belleza de la revista. Y así, cada página es una auténtica delicia, cada secuencia es un enorme avance dentro de Strangers in Paradise y cada episodio la confirmación de lo grande que es esta serie.
El volumen incluye los números 39, 44, 45, 47, 48 y 50 a 72 de Strangers in Paradise, publicados originalmente por Abstract Studio entre marzo de 2001 y marzo de 2005. El contenido extra lo forman un prólogo de Elisa McCausland y las portadas originales de Terry Moore.
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