Guion: Wilfrid Lupano.
Dibujo: Stéphane Fert.
Páginas: 144.
Precio: 26 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2022.
Hay en Blanco alrededor una de esas historias que tienen que ser contadas y que tiene a una protagonista que merece un hueco en la historia. Quizá por eso sorprende que, en el fondo, esa protagonista no sea del todo la protagonista del cómic que nos ofrecen Wilfrid Lupano y Stéphane Fert, que están más pendientes de mostrarnos hechos que de adentrarse de verdad en el alma de su teórico personaje central. Porque Blanco alrededor habla de Prudence Crandall, una profesora que en la primera mitad del siglo XIX toma la drástica decisión de admitir niñas negras entre su alumnado, con el escándalo social que eso supone. Y eso en realidad es lo que se cuenta en el libro, el retrato social de un mundo que asusta porque, en el fondo, ni está tan lejano ni tampoco está tan superado como nos gustaría creer. Blanco alrededor es una historia de lucha, contra el racismo, contra el machismo, contra la injusticia de clase, y el marco está muy bien desarrollado, tanto que el resultado alcanza la trascendencia que cabe esperar de un relato tan ambicioso como este, aunque haya más emoción y más motivación en la descripción de las alumnas, de quienes vemos mucho y a muchos niveles distintos, que de quien tiene que acompañar a las niñas en su evolución hacia un mundo más justo.
La tantas veces mencionada etiqueta de “basado en un hecho real” pesa bastante en Blanco Alrededor. Lupano intenta que no sea así, pero no siempre consigue despegarse de ello. Esto no es necesariamente algo negativo, pero se nota mucho que hay una trascendencia buscada, un hecho histórico notable, una necesidad de que entendemos que el mundo en el que acontece el relato es abiertamente racista y notablemente machista, y que lo que se intenta poner en valor es la existencia de una escuela que acaba siendo exclusiva para niñas negras. No es esta, en todo caso, la historia de una heroína, porque le falta el protagonismo que necesitaría ese tipo de relato. Lupano apuesta por dejar a Crandall es un curioso segundo plano, lo que dota a la historia de un cierto toque experimental. Se trata de ver su mundo desde los ojos de los demás, desde lo que sus alumnas piensan y desde lo que la sociedad a su alrededor percibe. Esa coralidad por la que se decanta hace que algunos de los temas que propone se queden un poco a medias, como sucede con las creencias religiosas, pero sirve con creces al objetivo de mostrarnos cada uno de los episodios de presión que sufre la pionera escuela y, por esa vía, que el lector se sienta en una posición de incomodidad y de empatía hacia la rebeldía que representa.
Fert tiene un estilo muy llamativo y pictórico, que exagera a conveniencia los rasgos de los personajes para que podamos identificar a cada una de las chicas de una manera clara. Sabe moverse en una narrativa secuencial muy interesante, en la que el ritmo va cambiando a conveniencia, aprovechando los diálogos en las situaciones de confrontación y los silencios para que las consecuencias de cada uno de los bloqueos que sufre la escuela se hagan notar de una manera evidente. Si el propósito de Blanco alrededor era que notáramos la opresión de aquella época, en la que estudiar era algo propio de blancos y de negros, desde luego el dibujo de Fert contribuye con fuerza, y los momentos de mayor impacto emocional están muy bien ilustrados. De alguna manera, da la sensación de que en Blanco alrededor hay algunos elementos que no están del todo desarrollados, o que no alcanzan el mismo grado de brillantez que el retrato genérico que propone, pero es una historia tan fascinante, un avance tan valiente desde tantos puntos de vista, que la lectura del cómic es tan necesaria como placentera. Es un muy buen trabajo, aunque se vean sin demasiado problema algunos elementos que brillante un poco menos y que, mejor pulidos, podrían haberlo convertido en una obra maestra.
Dargaud publicó originalmente Blanc autour en noviembre de 2020. El único contenido extra es un epílogo de Joanie DiMartino, conservadora del Museo Prudence Crandalla.
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