CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Thor. Love and Thunder’, de Taika Waititi

Título original: Thor: Love and Thunder.

Director: Taika Waititi.

Reparto: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Christian Bale, Tessa Thompson, Taika Waititi, Russell Crowe, Jamie Alexander, Chris Pratt, Pom Klementief, Dave Bautista, Karen Gillian, Vin Diesel, Bradley Cooper, Sean Gunn, Kieron L. Dyer, India Hemsworth.

Guion: Taika Waititi, Jennifer Kaytin Robinson.

Música: Michael Giacchino, Nami Melumad.

Distribuidora: Disney.

Duración: 104 minutos.

Estreno: 8 de julio de 2022 (Estados Unidos / España).

No es que Love and Thunder sea una sorpresa, porque Ragnarok (aquí, su crítica) ya dejó bien clara cuál es la visión de Thor que tiene Taika Waititi, pero sí se puede calificar la película como una decepción que logra redimirse parcialmente con su tramo final. Decepción porque, entendiendo perfectamente quien es el Dios del Trueno marvelita y sacándole mucho partido a su interpretación más cómica, que no es mala, acaba convirtiendo la película durante su primera hora larga en una bufonada exagerada, provista de un histrionismo que no tiene límites y que convierte en un chiste absolutamente todas las escenas de la película. Todas. Sin excepción. Hasta aquellas que tienen que proveer a la película de una necesaria carga dramática. Se podría entender Love and Thunder si este fuera el tono único de la película, pero Waititi nos brinda una media hora final de la que podría estar orgulloso el mismísimo Walter Simonson, desplegando en pantalla todo aquello que podría haber hecho de esta no solo la más épica de las películas de Thor sino también de todas las cintas individuales del universo cinematográfico Marvel. Cuando todo eso llega, da la sensación de que ya es demasiado tarde, que la película se ha diluido en una broma que el director no ha sabido cuándo parar, pero siendo justos hay que ver las luces y las sombras.

Las luces son bastante evidentes. Chris Hemsworth sigue mostrándose sólido en las distintas vertientes de Thor, la más espectacular y la más cómica, incluso dentro del exceso. Natalie Portman, asumiendo que Marvel le interesa poco, ya lo abandonó una vez y seguramente habrá vuelto por los ceros del cheque por encima de todo, asume el martillo con una naturalidad envidiable. Y, por supuesto, Christian Bale compone un villano espléndido. Simple en su concepción y en su resolución, sí, pero sumamente eficaz desde que Waititi le brinda la escena inicial del filme. Cuando los tres personajes confluyen en la pantalla, cuando el director nos brinda un precioso ejercicio de estilo que se come el color, la película crece una barbaridad, da sentido al hecho de que estamos en un escenario de dioses y también al espectáculo rockero que la música, completada por un tema para el personaje compuesto por Michael Giacchino y que ahora se echa de menos en las tres películas anteriores, convierte en una diversión casi inigualable. Thor y quienes le acompañan cargando al ritmo de Guns’n’Roses, ¿se puede de verdad igualar eso? Ahí es donde los chistes, que los sigue habiendo, cobran el sentido que tienen que tener, el de apoyo, el de desahogo, el de distensión. Pero cuando se comen la épica es que algo no se ha medido de una forma correcta.

¿Y por qué falla? Porque la exageración es un poderoso enemigo cuando se quieren contar otras cosas o se destrozan personajes como el de Valkiria. Este Thor no tendría que ser el mismo que el de Ragnarok, porque los acontecimientos de Inifinity War (aquí, su crítica) le cambiaron, por mucho que en Endgame (aquí, su crítica) se recuperara el tono bufo, y sin embargo Love and Thunder parece una involución difícil de explicar. Es obvio que Waititi ha querido parodiar todo el panteón de dioses de Marvel, y ahí está la desmadrada aparición de Russell Crowe como Zeus convirtiéndose en la más palpable explicación de este propósito, pero que ese sea el único motor de una historia que se puede entender abiertamente oscura es algo que no tiene tanto sentido como en Ragnarok, que sí supo ponerse seria cuando tocaba en los dos primeros actos del filme. Aquí no, aquí hay que esperar con paciencia durante una hora para ver la épica que se necesita, recibiendo algunas migajas durante el camino para, eso sí, saborear el postre con la avidez que tendría que haber logrado este filme de principio a fin. Y el final es emotivo y fantástico, como lo son las dos escenas postcréditos que sirven para abrir y cerrar puertas en el mundo de Thor. Puede que Waititi sea ahora mismo un visionario que ha hecho algo que en el futuro apreciaremos más, pero ahora mismo la sensación no es esa.

Critica-y-analisis-de-Thor-Love-Thunder-2022

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Esta entrada fue publicada en 15 julio, 2022 por en Cine, Disney y etiquetada con , .

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