CÓMIC PARA TODOS

‘Bouncer’, de Alejandro Jodorowsky y François Boucq

Editorial: Norma.

Guion: Alejandro Jodorowsky.

Dibujo: François Boucq.

Páginas: 416.

Precio: 49,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2022.

¿Cuántas veces hemos podido decir que el mejor y mayor reducto que le queda al western es el cómic europeo? Pues toca una nueva ración de esa idea, motivada por el integral de Bouncer, la muy atractiva serie de Alejandro Jodorowsky y François Boucq sobre un pistolero manco, a veces justiciero, a veces vengador, a veces guardián. Siete álbumes dan mucho de sí para retratar a un personaje que no termina de agotarse. Jodorowsky sabe crear todo un mundo a su alrededor, uno que juegue con los elementos más característicos del western, pero en el que también se cuelen inquietudes y personajes que trascienden el género. Siempre se puede correr el riesgo de que la cosa se descontrole, que parezca más una colección de rarezas que un viaje fluido y natural, pero lo cierto es que al acabar con las más de 400 páginas de este libro hay pocos momentos que se puedan poner realmente en duda, aunque no sean históricamente precisos. Bouncer no es ni quiere ser un documental, pero uno puede imaginarse el salvaje oeste como lo pintan Jodorowsky y Boucq. Quién sabe si la intención de los autores era crear una serie tan extensa, puede incluso parecer que no es así con lo que vemos en sus primeros álbumes, pero eso al final es irrelevante porque los autores encuentran siempre caminos muy interesantes para seguir con la aventura.

Un integral como este permite ver el trabajo que Jodorowsky hace con un personaje. Lo presenta como una presencia casi sobrenatural, una que eleva su leyenda por encima de su capacidad física palpable, con la enorme limitación que tiene un pistolero de un solo brazo, le convierte en parte integral de una historia de venganza, y cuando tiene todo eso establecido cambia de rumbo con una facilidad apabullante. Consigue algo que no todos los autores tienen el tiempo o el espacio para hacer, y es añadir las capas de una vida más compleja a una misión que ya de por sí es apabullante. Con la venganza cerrada, queda el hombre, su vida, su futuro, con un pasado marcado por los hechos iniciales pero no solo por ellos. Y surge un western incluso más puro, por mucho que en los álbumes finales Jodorowsky introduzca las figuras que más debate pueden provocar, como el de la rotunda mujer que llega al pueblo para suplir a Bouncer como verdugo. De alguna manera, el escritor nos tiene en la palma de su mano, como el perro que no deja de seguir a Bouncer aunque este no sea realmente su dueño, y va creando un universo que nunca da la sensación de haber llegado a sus límites narrativos, siempre es fácil saber qué puerta abierta va a transitar esta historia de violencia continua aunque no sepamos hasta dónde nos va a llevar el ejercicio de traspasarla.

Si hablamos de evolución en la manera que tiene Jodorowsky de mostrarnos al personaje, ese mismo término lo podemos aplicar de una manera aún más certera a lo que hace Boucq. Con un estilo claro, europeo y, si se permite, muy propio de Jodorowsky, cada álbum parece ser un poco más complejo que el anterior. Boucq es meticuloso, detallista, pendiente de que el escenario satisfaga la visión que dejó en el género John Ford pero también Sergio Leone, manteniendo a la vez un deseo de que los personajes hablen. El ilustrador les hace expresarse con sus miradas de una manera contundente, mostrando una puesta en escena magnífica. La violencia que hay en su dibujo es brutal y fascinante, es una expresión sobresaliente de lo que se busca en Bouncer. Y sí, uno ve las páginas del primer álbum, que son francamente buenas, y salta directamente a las del séptimo, y ve cómo Boucq ha hecho cada vez más suyo un mundo que en condiciones normales podría ser propio solo de su escritor. Bouncer es una obra dramáticamente profunda, muy bien pensada, incluso aunque sea de forma episódica y sin un plan superior. Es un western ambicioso y variado, que sabe ir más allá de su propuesta original y que crece con cada detalle que va introduciendo en su viaje. Un integral como este hace justicia a un relato magnífico.

El volumen incluye los siete primeros álbumes de Bouncer, publicados originalmente por Les Humanoïdes Associés entre junio de 2001 y octubre de 2009. El único contenido extra son las cubiertas originales de François Boucq.

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