Guion: Lee Hammock, Jay Faerber, Ed Lee, Tsutomu Nihel, Brett Lewis.
Dibujo: Simon Bisley, Andrew Robinson, Tsutome Nihel, Moebius.
Páginas: 128.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2022.
El cómic tiene una relación muy íntima con el mundo del videojuego desde hace ya muchos años y la ventaja de que su lenguaje es seguramente más complementario de lo que pueda serlo con el del cine. Quizá sea por eso que hay contadísimas películas que hayan sabido capturar la esencia de un videojuego y que el cómic se vea como algo más atractivo para el jugador habitual y para el lector ocasional. Halo es un título clásico de las consolas, pero también lo es para las adaptaciones en cómic, como prueba el contenido de Halo. Graphic Novel, cuatro relatos de extensión variable, que no una novela gráfica aunque el título del libro sugiera lo contrario, que surgen al calor del éxito de la franquicia en las plataformas jugables y que no están presionados por el influjo de un personaje en concreto, sino más bien por el deseo de expandir un universo y una experiencia. Quizá por eso la sensación es distinta en este libro a la que pueden producir otras adaptaciones. Aquí conviene mucho más dejarse llevar, puede incluso que sintiendo que tenemos un mando en las manos, antes que buscar coincidencias con lo que hayamos jugado o simplemente lo que podamos saber de la franquicia en cuestión. Y no es un mal viaje el que nos proponen, no, aunque dé la sensación de que sí conviene haber jugado para disfrutar más.
En el libro, decíamos, hay cuatro historias de equipos creativos diferentes. Se trata de El último viaje de la Infinite Succor, de Lee Hammock y Simon Bisley; Pruebas de armadura, de Joy Forber, Ed Lee y Andrew Robinson; Cuarentena rota, de Tsutomu Nihel; y Segundo amanecer sobre Nueva Mombasa, de Brett Lewis y Moebius. Los títulos no dirán mucho al lector, pero el contenido sí, y mucho, aunque lógicamente más al jugador. De alguna manera, y no solo por ser la primera, es fácil que la mirada más interesante sea la que le prestamos al trabajo de Hammock y Bisley, y especialmente por su dibujo. Es el segmento más amplio del libro, es el más extraño, es el que visualmente más podría alejarse de la perfección animada del videojuego, y es el que tiene un ritmo más intenso, el que quiere sumergirnos de una manera más clara en el tono de guerra futurista que preside el videojuego. Y es verdad que hay un caos bastante pronunciado en la forma en la que un tipo como Bisley interpreta un universo como el de Halo, caos que puede llevarse por delante la comprensión visual de algunas páginas pero que a cambio da una adrenalina tremenda al conjunto. En un sentido, pide a gritos saber más de este universo, pero al mismo tiempo es un sensorial y violento en el que resulta muy fácil dejarse llevar y disfrutar del momento.
Las tres historias restantes comparten prácticamente la misma extensión, catorce o dieciséis páginas. Es lógico, por tanto, que no haya una ambición desmedida en su desarrollo y sí, sencillamente, una voluntad clara y lograda de hacernos partícipes de lo que es Halo y, sobre todo, de lo que se siente en su mundo. Los equipos creativos abordan aspectos muy concretos sin dispersarse y los enganchan muy bien en la moderna mitología que tienen entre manos. Cómo no irse con sumo placer a lo que dibuja Moebius en la última historia de este libro, sabiendo como sabemos que es uno de los grandes maestros de la ciencia ficción contemporánea, o cómo no disfrutar con lo que Robinson nos ofrece en la más comercial de las historias de este libro. Tsutomu Nihel, el único autor completo al que tenemos el gusto de ver es más Bisley que Moebius, pero a la vez es distinto y apuesta por una narración muda y grotwsca en cierto modo. En todos los relatos hay mucho Halo, pero un Halo distinto entre cada uno de los segmentos, y eso es algo que se agradece mucho, sobre todo por los no iniciados. Entre ellos, desde luego, está la clave de que estos cómics puedan ser algo más de un simple complemento para jugadores o una forma de sacar algo más de dinero a una franquicia de éxito. No parece que ese sea su objetivo único, desde luego.
El contenido extra lo forman un prólogo de Lorraine McLees, notas de los autores de cada segmento y una galería de ilustraciones de Lorraine McLees, Doug Alexander, John Van Fleet, Tom Doyle, Isaac Hannaford, Justin Sweet, Kent Williams, Geoff Darrow, Tsutomu Nihel, Scott Fischer, Greg Staples, Sterling Hundley, George Pratt, Juan Ramírez, Rick Berry, Frank O’Connor, Frank Capezutto, Robert McLees, Sheik Wang, Eddie Smith, Chris Barrett y Craig Mullins.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.