Guion: Carlos Esquembre.
Dibujo: Carlos Esquembre.
Páginas: 160.
Precio: 18,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2021.
¿Podemos llegar a conocer a un autor con el que no compartimos tiempo? ¿Es posible que alguien recoja su legado, su trayectoria, su trabajo y su pensamiento de tal manera que nos sintamos cercanos a semejante protagonista? Cualquiera que crea en el poder de la literatura, sabrá que la respuesta a esas preguntas no solo es afirmativa, sino que además debe serlo para que una obra llegue a ser lo que pretende. Pero escribir sobre escritores no es fácil. Por eso hay que valorar en su justa medida lo que hace Carlos Esquembre, en toda su trayectoria, y particularmente en el trabajo que ahora nos ocupa, Las tres heridas de Miguel Hernández. El dramaturgo y poeta, miembro de la Generación del 36 pero vínculo también con la del 27, es un personaje complejo que Esquembre disecciona en tres partes, las tres heridas del título, la de la vida, la del amor y la de la muerte. Quizá se podría haber incluido una cuarta, o reformular la tercera, para hablar de la herida de la guerra, porque el nombre de Miguel Hernández se mezcla irremediablemente con todo lo que tuvo que ver con la Guerra Civil Española, a la que sobrevivió por poco tiempo. Hay un enorme trabajo previo en esta obra que se aprecia con enorme facilidad, y hay producto de ello una biografía intensa y emocionante, contundente y ambiciosa en el libro que tenemos entre las manos.
Siempre queda la duda previa, lícita, en libros de este estilo. ¿Son para eruditos o para no iniciados? ¿Hay que conocer la vida y obra de Miguel Hernández para entender lo que nos van a contar o podemos lanzarnos sin miedo a la obra aunque no tengamos las nociones necesarias de su generación literaria? Esquembre, sin dejad de tener una evidente ambición por trascender, lo pone más fácil de lo que puede parecer a priori y su trabajo no es el de complementar los libros de texto que versen sobre su figura, aunque también lo haga, sino el de presentarnos a un personaje completo e interesante al que seguimos durante toda su vida. No es una biografía académica en ese sentido, sino que Esquembre sabe imaginar el pensamiento de Hernández, sabe meterse en su cabeza para mostrarnos algo coherente y apasionante, intenta y consigue diseccionarle como ser humano, incluso para explicar lo inexplicable. Se mete de lleno en conversaciones de profundo calado ético y moral, en cuestiones relativas a la amistad y al amor, confronta los orígenes del poeta con el bullicio de la gran ciudad, y nos habla de esa España prebélica con una sensibilidad tremenda, hasta el punto de entender perfectamente las circunstancias en las que tuvo que desenvolverse Miguel Hernández para trabajar, para sobrevivir y para huir.
Esquembre es muy minucioso en la construcción de su obra, y también lo es por tanto con su dibujo. El suyo es un blanco y negro potente, con tintas muy marcadas que le permitan crear unas atmósferas de gran mensaje narrativo. Con estas herramientas se mueve en una narrativa maravillosa, una que no necesita de diálogos para transmitir con firmeza mensajes que forman parte de lo que conocemos de Miguel Hernández pero también de lo que el propio autor imagina, no olvidemos que este es un trabajo ficcionado en el que hay elementos que cogen un protagonista que no estudiaremos en los colegios. No es fácil logar todas estas sensaciones con el condicionante de tener que diseñar a unos personajes que debemos de reconocer desde sus referentes fotográficos, y más cuando el estilo de Esquembre no es detallista en el trazo, sino mucho más esquemático y sencillo, pero precisamente en los retratos es donde se vuelca buena parte de la fuerza narrativa de Las tres heridas de Miguel Hernández. Con los personajes, con sus rostros y con lo que intuimos detrás de ellos es como se conforma todo lo que da fuerza temática y argumental a la obra, una biografía poco convencional pero a la vez tremendamente interesante, más densa en espíritu que en texto y que funciona a las mil maravillas.
El único contenido extra es un portafolio de bocetos de Carlos Esquembre.
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