Guion: Molico Ross.
Dibujo: Molico Ross.
Páginas: 160.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2022.
Enredo y manga, esa era la apuesta de ¡Florece, florece! (aquí, reseña de su primer volumen), y Molico Ross la mantiene en todo lo alto para la segunda y última entrega… donde quizá hay mucho más enredo que manga, también hay que decirlo. Enredo emocional y tensiones sexuales no resueltas que buscan vías de salida son necesidad de caer en lo explícito. ¿Para qué, si no lo necesita? Para eso, Ross deja que hable el contenido de los manga que preparan los dos protagonistas. Aunque no lleguemos a leerlos como tal, sí son los que se convierten en un divertido reflejo de algunas de las situaciones que se producen en la realidad que quiere mostrarnos, no de todas, pero sí sobre todo a las que dan pie a los gustos de historieta del muchacho protagonista. Quizá, puestos a encontrarle un pero, y aunque no todo el mundo lo verá de esa manera, se echa en falta un poco de equilibrio entre sexos, entre lo que le pasa por la cabeza a él y a ella también, pero está claro que Ross apuesta por un personaje central, el de él, para que todo se polarice a su alrededor. Y funciona bien la estrategia, eso está claro, porque no resulta difícil meterse en la piel de un joven ingenuo que no sabe hablar con las mujeres y que se ve en la tesitura de tener que hacerlo para resolver las ramificaciones de ese enredo entre viñetas y aulas.
Lo más curioso de ¡Florece, florece! en este punto en el que ya sabemos de qué va la cosa pero todavía no parecemos estar cerca de su resolución, es que no da la sensación de estar avanzando demasiado en su trama, salvo por ese reloj que salta de vez en cuando para recordar a los alumnos que tienen que entregar su proyecto de manga, y todo va girando sobre nuevos equívocos que no dejan de tener una cierta reiteración. Pero como Ross ha acertado de pleno en el retrato de los protagonistas, en sus miedos, en sus inseguridades, en todo aquello que cualquiera que dibuje podría sentir o incluso en lo que cualquier lector podría extrapolar a gustos o aficiones, lo demás viene bastante rodado. ¿Podría ser más ambicioso? Sin duda, pero entonces sería un manga distinto de pretensiones diferentes, y lo que buscan estas páginas es un entretenimiento más directo. No es la radiografía definitiva del mundo del manga en sus primeros estadios, sino un enredo emocional/sentimental que a la vez actúa como una carta de amor al oficio de crear cómics. Aunque a veces parece atropellarse un poco, lo cierto es que Ross va saliendo bien de todas las situaciones que va planteando, a la espera de que el escenario abierto que nos ofrece para el final sea satisfactorio.
Decíamos que en ¡Florece, florece! hay un camino ya andado con los personajes cuando nos adentramos en el segundo volumen, y es indudable que estos son simpáticos por naturaleza. No insistiremos más en ello porque resulta obvio, pero sí podemos hacerlo en lo bien que reinterpreta el enredo a través de lo que ve el protagonista. Esa es, seguramente, la forma de comedia más fresca y lograda que tiene este manga, es la que desequilibra la balanza entre los dos personajes centrales y la que más suma para encontrar algo que sea distinto a lo que pudieran ofrecer otros manga románticos o de un porte semejante a este. Eso, lo más frecuente en el género,, por si hay alguna duda, también lo dibuja Ross de una manera muy divertida, consolidando un tono ligero y desenfadado que le sienta muy bien a la historia y al escenario. No hay que buscarle muchas más dobleces al manga, ¡Florece, florece! es bastante transparente en su apuesta, muy divertido en su ejecución y podríamos decir que prometedor si en algún momento Ross decidiera recoger lo que nos ha contado, que sirve para apuntalar todos los méritos que ya acumula la historia dentro de la etiqueta que busca y encuentra con tanta facilidad, y expandir su universo con los protagonistas en otra edad.
Coamix publicó originalmente el segundo volumen de Sake yo hana sake! en 2019.
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