Título original: Petit Vanpire.
Director: Joann Sfar.
Reparto: Louise Lacoste, Camille Cottin, Alex Lutz, Jean-Paul Rouve, Claire de La Rüe du Can, Quentin Faure, Joann Sfar.
Guion: Joann Sfar, Sandrina Jardel.
Música: Olivier Daviaud.
Duración: 85 minutos.
Distribuidora: Tripictures.
Estreno: 21 de octubre de 2020 (Francia) / 6 de enero de 2021 (España).
Puede que sea una exageración, pero después de ver El pequeño vampiro la primera idea que se asoma es la de que solo Joann Sfar podía ser capaz de llevar al cine su propio cómic manteniendo toda su esencia. Lo hace, y no es una tarea fácil porque su competencia es gigantesca. Hace ya mucho tiempo que el cine de animación dejó de ser mayoritariamente sencillo, tanto como lo es este filme en apariencia. Ahora lo que pide la industria (¿el público también?) es un realismo atronador, y por momentos da la sensación de que la animación tradicional está poco menos que proscrita, mucho más si quiere ser tan clara como la línea que dicta Sfar. Pero aquí estamos, con una película que sabe ser una traslación visual del cómic a la pantalla que no rompa su magia pero que a la vez ofrezca algo más que la página impresa. Lo hace, convirtiéndose en una espléndida aventura de terror infantil, en una sincera carta de amor al cine clásico, en la oda a la amistad que la historia propugna y, en sus momentos más deliciosamente espectaculares, hasta en una gran historia de piratas, por mucho que esté pasada por el filtro fantástico de Sfar, un autor que ya demostró en papel que está más que dotado para conseguir que los monstruos, los fantasmas y la vampiros puedan ser personajes perfectos para los más pequeños.
Es por ahí por donde comienza la historia, consiguiendo que un origen siniestro, que lo es, se cuente de una forma en la que el tono de cuento está más que presente. Ese arranque de la película, casi una historia autoconclusiva que podría defenderse de manera independiente, que se ve con un agrado gigantesco y que los fans de Sfar disfrutarán sin medida, da pie al auténtico relato del filme, la historia del pequeño vampiro del título, aburrido en el hogar que su madre y el pirata que salvó su vida en la muerte han construido para él. No hará falta decir que se escapará y que la amistad de la que hablamos es entre diferentes, en este caso con un niño humano. Y no hará falta decir que esos dos mundos son los que dejarán las moralejas para los más pequeños espectadores. Para ellos, con estos mimbres, la película es un entretenimiento delicioso. No necesitarán demasiadas explicaciones sobre la fantasía oscura que Sfar adapta para ellos ni tampoco sobre el desarrollo de la historia, clara y transparente salvo en los pequeños detalles que el autor desliza para que los adultos tengan también sus dosis de emoción, y eso incluye no solo el formidable homenaje final al cine de piratas, sino también el singular trío amoroso que se sugiere en el tercio final de la película, o incluso las motivaciones del Giboso, el villano de la cinta.
Pero lo que realmente destaca en El pequeño vampiro es su aspecto. Su animación es tan sencilla y fluida que deslumbra con unas cualidades que hacen que lo sobrenatural que tiene la historia estén más que respaldadas. Casi nos habíamos olvidado de que el cine podía dejarnos esa manera de interpretar los dibujos animados, y recordatorios como este adquieren una categoría todavía más grande de la que realmente tienen precisamente por su apuesta. Esta animación ya casi no existe a este nivel, y verla de esta forma es una absoluta delicia, porque se entiende como lo que es, un arma narrativa maravillosa. Ya podíamos imaginar que el diseño de Sfar sería tan sobresaliente como lo es para que cada monstruo, cada personaje, se entienda desde el primer vistazo, pero es en el movimiento donde se justifica la misma esencia de la película. Parece algo que debiéramos dar por sentado, pero si lo hiciéramos no apreciaríamos en su justa medida un trabajo espléndido que contribuye a que los adultos estén también entre el público adecuado para disfrutar de El pequeño vampiro. No es un clásico inmediato, pero tampoco busca serlo. Sí es la entretenidísima película que quiere ser, y por ahí hay que darle el aplauso que merece esta aventura infantil que se va convirtiendo en algo más que eso cuando le conviene.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.