Guion: Yumiko Igarashi.
Dibujo: Yumiko Igarashi.
Páginas: 192.
Precio: 9 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Diciembre 2021.
Es admirable el arco argumental que ha creado Yumiko Igarashi en Ann es Ann, porque en sus tres números (aquí y aquí, reseñas de los dos primeros) ha sabido condensar toda una vida, o al menos esa parte decisiva en la que una persona tiene que decidir quién quiere ser, saltando de género y de todo de una forma maravillosa, sorprendente e inesperada. Así hay que decirlo, y más después de leer su conclusión. Ann es Ann se presentó como una comedia de enredos, centrada en una joven que adecuaba su personalidad a su padre o a su madre según estuviera con el uno o con la otra para conseguir que no se divorciaran, y ha acabado siendo un relato fantástico sobre la propia identidad, sobre el descubrimiento de uno mismo. Igarashi no solo acertó en el punto de partida, sino que ha ido mejorando la apuesta con cada cambio de situación, con el salto a la madurez que se veía en el segundo volumen cuando desaparecía la protección de los padres y ahora con ese portentoso homenaje que hay en la entrega final a Peter Pan, uno que tiene un poderosísimo simbolismo para entender la vida a la que se enfrenta esta nueva Ann que descubrimos a la vez que lo hace ella misma. Ann es un personaje espléndido y complejo y el tacto y el cariño con el que Igarashi nos la ha mostrado es impresionante.
Lo que resulta más interesante de esta serie que aquí acaba es la naturalidad con la que se han ido sucediendo los acontecimientos. No hay nada forzado, y eso que viendo su final resultaría casi impensable llegar hasta ahí con lo que vimos en las primeras páginas. Cada personaje funciona donde debe hacerlo, e Igarashi no se pliega a tópicos para cerrar su participación en la historia, cada uno tiene el rol que necesitamos para entender que esto es un retrato de madurez, la de Ann, la de esa niña rica caprichosa a la que se le hunden todos los pilares de su acomodada vida hasta el punto de que tiene que empezar desde cero para construirse a ella misma. Eso es lo que se ve con fuerza en este tercer volumen, que sabe encontrar todo lo que necesita a través de Peter Pan. El personaje de J. M. Barrie es ideal para que entendamos el viaje no solo de Ann sino de algún otro personaje. Acaba, por supuesto, entrando de lleno en la historia romántica que tocaba también Igarashi cuando el enredo era el protagonista, pero de una manera bien distinta. Es maravilloso ver que todo lo que era un juego para la caprichosa Ann, para las dos que arrancaron la obra, se transforma en algo muy trascendente para esta nueva Ann de la que nos despedimos cuando acaba su viaje, viaje que en realidad no deja de estar empezando cuando se da cuenta de quién es y de quién quiere ser.
No queremos dar tampoco la idea de que Ann es Ann se queda en el drama más puro, porque eso no se corresponde ni con sus intenciones ni tampoco con su aspecto. Igarashi ha sido capaz de ir dando esos saltos de trascendencia personal sin perder la gigantesca simpatía que despierta Ann como protagonista, que al final es algo que se busca cuando en la cubierta del libro se lanza el reclamo de que esta es la nueva obra de la autora de Candy Candy. Por ese lado, las expectativas están más que colmadas con el final de la serie. Pero es que no se pueden poner peros a la propuesta visual de Ann es Ann, cambiante y muy atractiva para quien quiera ir un poco más allá del tópico que sugiere esa referencia. Lo romántico es precioso en los lápices de Igarashi, pero lo atmosférico también. Los escenarios hablan, la referencia literaria en la que insistimos, Peter Pan, también lo hace con mucha intensidad. Y el mismo proceso evolutivo de Ann en su aspecto es algo que hay que elogiar, porque eso hace que la percepción de todos los cambios emocionales que va sufriendo se entiendan casi de manera inmediata a inconsciente. Ann es Ann no ha dejado de crecer desde que arrancó, y eso es algo fascinante en una historia que nace con una extensión tan concreta. Enorme acierto de Igarashi a todos los niveles, una gratísima sorpresa por su evolución y por su conclusión.
Kodansha comenzó a publicar Ann wa Ann en 1985.