CÓMIC PARA TODOS

‘Fukushima. Crónica de un accidente sin fin’, de Bertrand Galic y Roger Vidal

Editorial: Planeta Cómic.

Guion: Bertrand Galic.

Dibujo: Roger Vidal.

Páginas: 144.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2022.

Es extraño que un acontecimiento contemporáneo se quede sin su revisión en comic, y eso es algo que debemos valorar positivamente. Primero, porque hablamos de un arte que entiende su propio tiempo, que no se queda anclado en recuerdos o en historias de valía probada. Pero segundo, y quizá más importante, porque hay una inquietud, un ánimo de crítica social, un empuje que mantiene vivo el medio y ayuda a ampliar sus horizontes. Fukushima. Crónica de un accidente sin fin, de Bertrand Galic y Roger Vidal, encaja muy bien en estas explicaciones y lo hace desde una sensibilidad muy intensa, la misma por ejemplo que sirvió para dar vida a Chernobil, la miniserie televisiva que narraba la otra gran catástrofe nuclear que quienes tenemos ya unos años podemos recordar sin problema desde la esfera personal. El esfuerzo documental que tiene un trabajo de esta naturaleza es brutal, pero Galic y Vidal consiguen que eso no eclipse el componente humano que es imprescindible para conmover a quien se asome a este pedazo de la historia más reciente. Ya no tenemos la ingenuidad de antaño, quizá ya no resulta tan inverosímil la mezquindad de ciertos momentos, pero lo que conmueve este relato de heroísmo, de mucho heroísmo, habla muy bien del trabajo de sus autores, porque saben meterse allí donde no estuvieron y con ello hacen que los lectores nos lo creamos todo.

La recreación que hace Galic de aquellos días de marzo de 2011 es minuciosa. Tomando como base la declaración del director de la central nuclear de Fukushima ante la comisión que investigó aquellos sucesos, se agradece que esa sea únicamente la base de lo realmente importante, lo humano, lo emocional. Se trata no tanto de entender qué sucedió en Fukushima, que también es algo esencial en la obra, no es que el escritor se desentienda lo más mínimo del hecho concreto y verificable, sino por encima de todo de comprender el tono, la atmósfera y la esperanzas de quienes trataron de que la central no fuera el epicentro de una catástrofe aún más salvaje. Es una historia desde dentro, y eso es muy complicado de conseguir. Es significativo el subtítulo, primero por utilizar el término accidente, dando por sentado que esta no es una historia de buenos y malos, sino de un hecho concreto, evitable sin duda, y uno «sin fin» porque estamos condenados a repetir los errores del pasado por el ego de quien pasa por la historia. Por eso es un relato de heroísmo, porque los protagonistas luchan contra todo en las peores circunstancias. No es fácil dar ritmo a una historia que viene marcada por una cronología exacta y conocida, pero quitando las obviamente necesarias dramatizaciones que pueda haber es un relato dinámico.

Ayuda, por supuesto, el espléndido dibujo de Vidal, que entiende que hay que ser realista, tanto como sea posible, y se intuye no solo un gran trabajo de documentación para conocer el escenario sino también para que uno mire a cada viñeta y no vea nada fuera de lugar sin necesidad de conocer de primera mano el entorno de una central nuclear. Pero a la vez, no paramos de repetirlo, Fukushima tiene que ser una historia humana para llegar al corazón del lector. El hecho de que Japón sea el escenario, con los rasgos que definen a los orientales y que en ocasiones pueden convertir sus miradas en un enigma, es un obstáculo que el ilustrador sortea con mucha habilidad. Puede incluso parecer sencillo lo que hace Vidal, pero ese es el error al que nos puede conducir lo bien que gestiona la puesta en escena del relato, porque entiende, como Galic, que más que contarnos lo que en su momento vimos en los medios de comunicación o lo que podríamos sacar de un documental, lo que importa es que nos sintamos dentro de esta situación. Y eso lo logra, con creces, con mucha emoción, con toneladas de humanidad, y sin dejar de lado los hechos, con más rigor periodístico y narrativo del que ya quisieran presumir quienes hoy en día nos tienen que contar estas y otras tragedias cotidianas. Por eso Fukushima funciona tan bien.

Glénat publicó originalmente Fukushima – Chronique d’un accident sans fin en febrero de 2021. El único contenido extra es un dosier sobre los hechos reales de Pierre Fetet.

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Esta entrada fue publicada en 28 marzo, 2022 por en Bertrand Galic, Glénat, Planeta DeAgostini, Roger Vidal y etiquetada con , , .

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