CÓMIC PARA TODOS

‘Octobriana y los Vengadores Soviéticos contra el capitalismo nuclear’, de Fernando Llor

Editorial: Cósmica.

Guion: Fernando Llor.

Dibujo: Román López-Cabrera, Jéssica Silván, Pablo Prado, Zaida Novoa, José Raúl Orte.

Páginas: 72.

Precio: 10 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2021.

Aunque parezca lo contario por esa ola de indignación continua en la que nos tienen sumidos las redes sociales, vivimos tiempos maravillosos en los que todo parece posible a nivel creativo. Puede que prácticamente nadie tenga claro qué o quién es Octobriana, pero no hay que preocuparse, el prólogo de Javier Mora es más que suficiente para conocer a este icono soviético antes de lanzarnos a vivir la aventura que nos propone Fernando Llor junto a un grupo diverso de ilustradores. A partir de ahí, podemos leer sin miedo y con ganas de pasarlo bien, porque justo eso es lo que se propone esta sátira de acción y fantasía, heredera del cómic de superhéroes más clásico pero a la vez sustentada en un cínico duelo entre comunismo y capitalismo en el que cada límite que podamos imaginar acaba saltando por los aires de una manera muy divertida. Y es tanta la diversión, que cabe esperar que Llor y sus dibujantes acaben haciendo algún día que Octobriana y los Vengadores Soviéticos contra el capitalismo nuclear sea solo la primera de muchas historias. Posibilidades hay, desde luego, y talento también, en Llor y en sus cuatro dibujantes, que cada uno en su estilo se divierten con esta gigantesca insensatez no exenta de crítica política y social. A pesar de esa mencionada introducción, Llor sabe que un personaje como el de Octobriana necesita una presentación.

En este caso una recuperación, porque se trata de rescatar a esta heroína del pueblo de un largo olvido. Eso acaba siendo parte esencial de la historia, generando esa lógica sorpresa en una mente educada en los valores de la Unión Soviética cuando descubre el capitalismo desbocado en el que vivimos. Si lo pensamos bien, no hará falta decir quién es el gran villano al que acabará haciendo frente Octobriana acompañada de otra serie de variopintos personajes, iconos de la era comunista soviética, pero en cualquier caso dejaremos el impacto para el lugar que corresponde. Para llegar hasta ahí, tenemos que hacer un viaje intenso, en el que se trata de sentir a lo bestia el impacto de la occidentalización de todo el mundo, la forma en la que la cultura popular se ha apoderado de cada espacio de visibilidad que existe. Es divertido el reparto de papeles ente buenos y malos desde una óptica soviética y comunista, probablemente porque no estamos acostumbrados a verlo, y es inteligente la forma en la que símbolos de aquellos años se convierten en un supergrupo variado y atrevido, que sigue arquetipos y que a la vez los desmonta. Puede que nos falte un poquito más de la propia Octobriana en algunos pasajes de la lectura, pero es un mínimo defecto en un tebeo que es capaz de convencer con su contexto y también aunque no se lo vayamos a dar leerlo.

Con esos orígenes tan de culto como se explican en el texto con el que arranca el libro, casi se agradece que sus dibujantes sido capaces de aunar estilos bastante diferentes para construir todo el viaje, casi como si estuviéramos cumpliendo un sueño fanzinero pero sin dejar de lado la profesionalidad que exige un guion tan interesante como el de Llor. Román Lopez-Cabrera arranca el tebeo con una puesta en escena espléndida para saber de dónde tenemos que rescatar a Octobriana. Jéssica Silván suma un agradecido nivel de detalle y una línea fina con la que cobran vida todos los personajes. Si el de Silván pudiera ser el dibujo más cercano al cómic de superhéroes actual, el de Pablo Prado es el más deliciosamente psicodélico de todos los que podemos ver en este volumen. Sus páginas son un delirio maravilloso. Zaida Novoa aporta un movimiento caso cercano a la animación, tanto que no cuesta imaginar una película con el personaje y este trazo. Y las páginas finales, las que mejor mezclan la sátira y la acción, son obra de José Raúl Orte, un clímax con el que resulta difícil no sentirse alucinado. Y así es Octobriana, así entra de lleno en nuestros días una heroína que se sale de lo común. Puede que no haya sido más que una de esas rarezas que surgen de cuando en cuando, ¿pero a que sería genial que hubiera más?

El único contenido extra es una introducción de Javier Mora.

Captura

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías