Guion: Jan Strnad.
Dibujo: Richard Corben.
Páginas: 168.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2021.
Dentro de toda la extensa y variada producción de Richard Corben, es fácil colocar entre lo más destacado Mundo mutante y su posterior secuela, Hijos del mundo mutante, ambas escritas por Jan Strnad. Y por eso, cuando se cumplen cuatro décadas de la publicación original de la serie, es perfectamente lógico ver una edición de lujo de estas dos historias. Y nos tiene que disculpar Strnad, porque Mundo mutante es tan suyo como de Corben, puede que en realidad un poquito más si fuéramos justos, pero al final en el cómic lo visual tiene un peso que hay que explicitar de alguna manera. Mundo mutante es una de esas historias que son hijas de su tiempo. Estamos a comienzos de los años 80, cuando la descripción de escenarios postapocalípticos era algo más que una moda, y con el tono que tenían las grandes revistas de ciencia ficción y fantasía de la época presidiendo una narración que bien podía leerse en raciones de pocas páginas como en la lectura completa que nos permiten integrales como este. Mundo mutante, como Hijos del mundo mutante, es algo que no pasa de moda. No envejece. No se acartona. Es Corben y es Strnad. Es ciencia ficción de la buena, de la que provoca sensaciones maravillosas en cada lectura, sea la primera, la que nos permite descubrir estas ideas, como si es la enésima.
Hay diferencias entre las dos obras, pero Strnad nos manda en ellas de lleno a un futuro desde un punto de vista cargado de una ingenuidad palpable en los dos personajes protagonistas a los que vamos siguiendo. Y eso tiene cierta gracia. Acostumbrados como estamos a ver héroes en este tipo de historias, Strnad honra su título y apuesta por mutantes, parias y supervivientes. Se atenúa algo esta sensación en Hijos del mundo mutante, como si el escritor quisiera hablarnos de la evolución de este universo, que la hay, pero en ambos casos la apuesta es por un ritmo frenético, por acumular sucesos y escenarios, enormemente cambiantes entre sí en ocasiones. Partimos de relaciones interpersonales en busca de comida, el bien más preciado en esta situación, hasta llegar a una guerra, casi como si el escritor quisiera recordarnos la descomunal estupidez de la humanidad, siempre dispuesta a repetir los mismos errores por mucho tiempo que pase y por muchas desgracias que se acumulen. Pero volvamos a esa ingenuidad, que es parte esencial del otro gran elemento con el que se configuran los personajes de Mundo mutante, la naturalidad. Lo que para nosotros pudiera ser chocante, para ellos es lógico. ¿Hay una mejor manera de asimilar un escenario de ciencia ficción como este? Alguna habrá, pero esta es sobresaliente.
Y luego llegamos a Corben, claro. La todavía reciente muerte del autor, hace poco más de un año, hace que tengamos frescos todos los elogios que se lanzan siempre en estos casos a modo de homenaje. Todo lo que escuchamos tiene su reflejo en Mundo mutante e Hijos del mundo mutante. O viceversa, claro, porque los que elogian, los que elogiamos, somos los que hemos disfrutado con estas obras. La imaginación que despliega Corben para hacer que nos creamos todo lo que sucede en sus páginas es tremenda. El carisma que tienen sus personajes, también. Y eso que la mayoría de ellos presumen de un aspecto poco agradable para lo que serían los cánones de belleza humanos y actuales, y que la monstruosidad es uno de los elementos más notables que podemos ver en estas historias. Corben hace auténtica magia narrativa en estas páginas, entiende el lenguaje corporal de sus personajes con una brillantez inusitada y sabe jugar con la luz y con el color de una forma apabullante, y con los suficientes matices para que estas dos historias sean una misma y a la vez dos con una personalidad muy acusada. Ediciones de lujo como esta no hacen más que confirmar que estamos ante uno de esos tebeos que hay que leer. Strnad y Corben merecen nuestro tiempo y se ganan un cariño que no mengua con el paso de los años.
El volumen incluye Mutant World y los cinco números de Son of Mutant World, publicados originalmente por Fantagor Press en 1982 y 1990. El contenido extra lo forman una introducciones de Jan Strmad, Ricahrd Corben y José Villarrubia, las portadas originales de Richard Corben y una galería de referencias fotográficas.
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