CÓMIC PARA TODOS

‘El pintor forajido’, de Frantz Duchazeau

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guion: Frantz Duchazeau.

Dibujo: Frantz Duchazeau.

Páginas: 96.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2022.

Esta etiqueta de “basado en hechos reales” a veces se antoja mucho más necesaria de lo que creemos, porque El pintor forajido que nos muestra Frantz Duchazeau en su obra resulta que fue un personaje real. Difícil de creer, sobre todo una vez que hemos leído el álbum y hemos asistido atónitos al carrusel de locuras que nos propone su viaje, pero sí, lo fue, y si nos ponemos a buscar datos históricos de tan desconocida figura comprobaremos que incluso tiene un cuadro colgado en las paredes del Louvre parisino. No es su arte lo que centra las aventuras de El pintor forajido, eso sí, porque la suya es una aventura que bien podrían firmar los Monty Phyton por lo rocambolesco de un viaje que no comienza precisamente con una anécdota graciosa. Muy al contrario, su vida al margen de la justicia parte de un asesinato y el mismo tebeo juega con los tiempos de la Revolución Francesa más allá del ambiente parisino del que nace. Ahí puede estar, de hecho, lo más interesante a nivel histórico de una obra que se autodevora a sí misma a través de la arrolladora personalidad de un protagonista que resulta al que resulta casi imposible anticiparse. Esa es la clave de un tebeo pensado para sorprender desde un marco histórico interesante en sí mismo y que encuentra aquí una nueva vuelta de tuerca para disfrutar con su relato.

Duchazeau no parece tener miedo alguno a que esto que comentamos le suceda a su relato, a que ese pintor forajido sea más grande que la propia historia que está contando. Pero ninguno, porque si no es difícil asimilar la cantidad de escenas chocantes que protagoniza Lazare Bruandet, que así se llama nuestro pintor. Lo que está claro es que el autor ha dado con un actor principal sorprendente para meternos de lleno en la Revolución Francesa, y que lo que nos ofrece es una montaña rusa emocional en la que tan pronto podemos entender un cierto carácter heroico de este personaje de estoque fácil como podemos recordar que, en realidad, estamos siguiéndole en una huida después de segar una vida. Los vaivenes de comportamiento que muestra son a la vez un atractivo y un problema para una narración que, de esta manera, está pensada para que el lector arquee las cejas cada vez que pasa algo diferente. Pero está claro que ese es el objetivo, descolocar de manera abierta, dudar entre quién es el bueno y quién el malo de cada uno de los combates que vemos, plantearnos si estamos ante un loco o ante un altruista, y sobre todo entender cómo es posible que un hombre así sea capaz de desplegar todo su talento a través del arte. Enrevesado, puede que sí lo sea, pero no olvidemos que también es un personaje con base real.

Conviene recordarlo una vez más, sobre todo si tenemos en cuenta el estilo de Duchazeau como ilustrador, uno de absoluta vanguardia narrativa, que no necesita de un realismo excesivo para que nos creamos las escenas que tienen que resultar verosímiles y que juega de una manera muy acertada con dos elementos fundamentales. Por un lado, los negros, que generan atmósferas tremendas, ya sea para las escenas de cama (o de pintura y cama) o para destacar aún más el sombrío carácter del protagonista. Por otro, el movimiento. Y esto segundo, que normalmente podríamos destacar con más facilidad en los duelos de espada o cuando hay batallones en la viñeta, es lo que le sirve también para que las secuencias más pausadas cobren una vida inusitada. Pasear por las viñetas del pintor forajido para ir viendo cómo se van moviendo sus personajes y los efectos que todo eso produce es algo casi tan rocambolesco y peculiar como la misma personalidad de su protagonista. Y sí, todo esto se mezcla en un cóctel de lo más peculiar y sorprendente, quizá por ello no todos los lectores lo disfruten de la manera más inmediata, pero el resultado es tan valiente como fascinante. Arriesgar merece la pena si salen obras como esta, de las que sorprenden, de las que se salen de la norma.

Casterman publicó originalmente Le peintre hors-la-loi en enero de 2021.

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Esta entrada fue publicada en 14 marzo, 2022 por en Casterman, Catarata, Frantz Duchazeau, Ponent Mon, Uncategorized y etiquetada con , .

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