Guion: Boaz Lavie.
Dibujo: Asaf Hanuka, Tomer Hanuka.
Páginas: 162.
Precio: 22 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2021.
Cuando uno mira The Divine, así, a bote pronte, podría pensar que se está viendo algo a medio camino del arte de Bastien Vivès, aunque sin su tan exageradamente maravillosa simplicidad de líneas y colores, y el mítico Akira de Katsuhiro Otomo (aquí, reseña de su primer volumen), aunque sea por el protagonismo que da a unos niños asombrosos. Y quizá lo mejor que hay la obra de Boaz Lavie y Asaf y Tomer Hanuka está en que no se acomplejan ante nada, ninguno de sus referentes, por obvios que sean, merman la identidad que le quieren dar a su obra y la importancia de su germen original, una imagen real, la de dos gemelos tailandeses de doce años que dio la vuelta al mundo en la siempre emblemática frontera del paso del siglo XX al XXI. The Divine es una obra muy particular, que mezcla fantasía y realidad de una manera contundente y a veces puede que demasiado sorprendente, que en el fondo no deja de ser un enfrentamiento entre lo éticamente correcto y lo moralmente condenable, en el marco de una lucha por la supervivencia en el entorno propio para unos y abiertamente extraño para otros. Y quizá su mayor mérito esté en la velocidad con la que se leen y asimilan unos conceptos que en una relectura pueden entenderse en una mayor complejidad, algo de lo que seguramente hay que dar mucho mérito inicial al dibujo y más posterior al guion.
Lavie construye bien la base de su relato para que el protagonista sufra en ese punto en el que siempre resulta difícil conciliar la vida personal y la carrera laboral, quién no se ha visto en esa tesitura como para que la conexión no sea inmediata. Y a partir de ahí construye el viaje, uno en el que hay arquetipos evidentes en algunos personajes, elementos que hemos visto muchas veces, y el escenario exótico que surge de la mencionada fotografía. Sin ser nada especialmente nuevo, el aliño que hace el escritor es notablemente eficaz, porque conjuga esa parte de denuncia social evidente, de colonización de las sociedades ricas en busca de recursos que ha servido para agredir entornos despreciados desde el comienzo de la humanidad, con la aventura más movida y dramática (que nadie se deje engañar por la infancia de algunos protagonistas, esta es una historia cruda y adulta). La grandilocuencia de ciertos momentos contrasta, quizá demasiado, con la contención que tienen otros, y puede que ese sea el punto débil de una historia que, en todo caso, consigue sus objetivos y proporciona el entretenimiento que busca. Lo que sí está claro es que consigue algo bastante complicado cuando se exponen tantas cosas, que es darles un buen final a todas ellas. Concluir de manera adecuada hace que The Divine deje mejor sabor de boca.
Hemos trazado el referente de Vivès en lo visual, y sin dejar de ser cierto, sobre todo en el diseño de los personajes y, por momentos, en el movimiento que los Hanuka quieren darles, son otros los caminos que buscan. El intenso color digital, que marca muchísimo las escenas que no acontecen al aire libre y que también sirven para que la naturaleza tenga unas cualidades bastante singulares, es quizá la mayor diferencia, y a la vez parte esencial de nuestra percepción de la obra, desde esas tonalidades verdosas que dominan la cubierta del libro y que no hacen más que abrir una fascinante paleta para las páginas interiores. Esa es la mejor guía de lo que dibujan los Hanuka, y su herramienta para ir expresando las sensaciones de cada escena, en la que saben colocar a los personajes de una manera notable. Hay un buen uso, aunque pueda parecer algo tópico, de las splash pages y de las grandes ilustraciones, porque con ellas dan un ritmo a la historia bastante intenso, contraste evidente y muy funcional con las escenas de diálogo. The Divine puede ser una obra que necesiten de más de un repaso para entender todo lo que quería contarnos, o al menos el alcance de todas sus intenciones, pero desde la primera lectura se convierte en algo atractivo. Todo un viaje, en cualquier caso, el que nos proponen Lavie y los Hanuka.
First Second publicó originalmente The Divine en julio de 2015.
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