Nos colamos en la apretada agenda de Ramón Marcos para que nos hable de Chez Adolf (aquí, su reseña), el cómic histórico que ha creado junto a Rodolphe y que nos ofrece una mirada muy interesante sobre el nazismo y la forma en la que se introdujo en la sociedad alemana. Entendemos que hablar con él, por breve que sea la charla, es la mejor manera de destacar el buen trabajo que ha realizado en esta serie, de la que solo hemos visto la primera mitad de los cuatro álbumes de que va a constar, y os animamos a descubrir a un profesional que ha estado tiempo alejado del cómic pero que está en plena forma.
Lo primero, me gustaría que me comentaras cómo llegas al proyecto de Chez Adolf y qué fue lo que más te llamó la atención de la idea para aceptar dibujarla.
Yo había terminado mi primer álbum para la editorial Delcourt titulado Dunkerque Mai 1940, dentro de la colección Champs d’Honneur del guionista Thierry Gloris. El director literario de la editorial, Thierry Joor, quería que yo continuara con ellos. Convenció a Rodolphe para que se pusiera en contacto conmigo, para ver si podíamos congeniar y hacer algo juntos. Y surgió Chez Adolf. Fue muy emocionante formar parte del proceso de la creación de una serie con gente tan grande como Rodolphe Y Joor.
Hemos visto incontables historias sobre el nazismo. Como dibujante, y sin muchos tebeos históricos en tu trayectoria, ¿cómo te lo planteaste para ofrecer al lector algo diferente, algo que resulte fresco para el lector?
Realmente, me dejé llevar.
¿Cómo ha sido el trabajo con Roldophe? ¿Te ha mandado guiones acabados o has podido colaborar con él con la libertad de añadir alguna que otra idea?
Rodolphe es muy buen escritor. Sus guiones te sumergen dentro de la historia, te pasean dentro de ella. En algunas escenas describe planos y detalles concretos y en otros momentos te deja libertad. De todas formas, en el proceso de trabajo está presente el editor, Joor.; en todas las fases de trabajo, abocetado y acabados, se trabaja en equipo. Y con el colorista, Dimitri Fogolin, el mismo que en mi primer álbum, igual. Se opina, se sugiere. Es sorprendente ver qué certeras son las sugerencias para los cambios y las correciones de profesionales como Rodolphe y Joor.
¿Te costó mucho dar con el aspecto que tenía que tener el protagonista o lo tuviste claro desde el principio?
Rodolphe lo tenía claro: inspirarme en Sigmud Freud.
Me encanta el detalle que tienen los escenarios, interiores y exteriores. ¿Hay mucho trabajo de documentación, has usado muchas fotografías, o sale todo de tu imaginación?
Hay mucho trabajo de documentación. Y la imaginación para componer todo lo encontrado o lo no encontrado.
Entiendo que estás trabajando en los dos siguientes álbumes de Chez Adolf. ¿Qué nos puedes adelantar?
El tercero está ya acabado. Aparecerá en Francia el próximo 13 de abril. Se titula 1943. Es el principio del fin, Estalingrado, la operación Gomorra. Y el cuarto tomo, 1945, es el fin de la guerra.
Hay en tu biografía espacios muy amplios en los que no has publicado ningún cómic, pero has vuelto en varias ocasiones al medio. ¿Es imposible vivir del cómic, y más si no se publica en editoriales extranjeras?
En España, muy difícil. Solo al alcance de muy pocos.
Además de seguir con Chez Adolf, ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Por ahora, acabar el cuarto tomo de Chez Adolf.