Guion: Joe Hill.
Dibujo: Stuart Immonen.
Páginas: 168.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartone.
Publicación: Octubre 2021.
Dentro del sello de autor de Joe Hill, que tiene la etiqueta de ser un nombre relevante en el mundo del terror contemporáneo y que se coloca en la portada de un libro buscando que el lector piense que es una etiqueta de calidad, no todas las obras son del propio Hill, aunque se quiera dar la sensación de que hay un trabajo de supervisión o, al menos, de aprobación por su parte. Pero Inmersión sí lo es, así que, aunque solo sea por eso, es una buena piedra de toque para evaluar el alcance está línea. El hecho de contar con un dibujante de la talla de Stuart Immonen también nos lleva a la conclusión de que el resultado está a la altura de lo esperado en una historia que explora horrores de muy distinta naturaleza, y en la que el hielo y el mar juegan un papel importante, hasta el punto de que aporta la frescura necesaria para que la historia funcione, si conseguimos sustraernos claro está de la sustanciosa influencia que La cosa de John Carpenter tiene en muchos momentos de la historia, como lo tiene en tantas otras historias de terror posteriores. Siendo justos, la referencia es lo único que minimiza el impacto real de Inmersión, que por lo demás funciona con bastante precisión, incluso aunque en el fondo, a la hora de que toda la trama se vaya desarrollando e incluso resolviéndose, no importen demasiado algunas de las bases que utiliza Hill.
Es este el único punto más o menos débil del guion, porque a veces da la sensación de que Inmersión coquetea con una ciencia ficción dura y filosófica, cuando en realidad no acaba siendo ese el elemento esencial de su trama. Es una excusa, y una buena, sí, pero en su resolución juega un papel mucho más determinante la naturaleza humana del relato que la matemática. Hill juega con tópicos, eso es indudable, la misión de rescate cuyo capitán no quiere estar allí, el elemento familiar, el personaje incrustado en un grupo ya cerrado y que actúa casi como un caballo de Troya nada disimulado, el sacrificio… Sí buceamos en el terror contemporáneo, y con eso podemos abarcar con facilidad algo más de cuatro décadas, encontraremos muchos cómics, libros, películas y series que manejen conceptos como estos. Pero Inmersión, en todo caso, sale bastante airoso de las comparativas porque la historia de Hill, un tipo hábil en este sentido, fluye con bastante naturalidad, juega bien con sus misterios, da la sensación siempre de que los desvela cuando más pueden hacer para seguir enganchando al lector y no necesita colarnos personajes con necesidades específicas o una historia previa especialmente dramática o llamativa para que empaticemos con ellos en sus momentos de mayor angustia.
Las dosis de espectacularidad ya las pone Immonen, un reclamo incluso de más impacto que el de Hill por ser un artista excepcional que insufla vida a todos sus dibujos, independientemente de que estos se asomen a la espectacularidad que permite un guion de ciencia ficción como este, con sus criaturas y sus escenarios de profundidad, o a que formen parte de unas secuencias mucho más cotidianas, conversaciones o enfrentamientos más humanos y personales. Immonen se maneja muy bien en el retrato y en todo lo que necesita extraer de el para que la historia fluya. Por supuesto, en una aventura de terror como la de Inmersión, buena parte del éxito se confía al diseño de lo ajeno, de lo terrorífico, de lo que no es humano, y ahí el acierto es pleno, primero desde el misterio y después desde la visión clara y rotunda de todos estos elementos. No juega con reglas distintas a las de otros relatos, simplemente aporta una funcionalidad tremenda para que no dudemos en ningún momento de que la experiencia que vemos es realista. Quizá ese sea al final el elemento que hace que Inmersión se lea con tanta facilidad, su humanidad y cercanía, y no tanto lo que nos quiere contar en el plano más científico. Es una historia de supervivencia y como tal lo que le da consistencia es el factor humano.
El volumen incluye los seis números de Plunge, publicados por DC Comics entre febrero y agosto de 2020. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Jeremy Wilson y Gary Frank, unas notas de Joe Hill, la propuesta original, una entrevista con el escritor y bocetos de Stuart Immonen.
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