CÓMIC PARA TODOS

‘¡Florece, florece!’ 1, de Molico Ross

Editorial: Kitsune Manga.

Guion: Molico Ross.

Dibujo: Molico Ross.

Páginas: 160.

Precio: 8,50 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Diciembre 2021.

Cómic sobre cómic, mejor aún manga sobre manga, o incluso con más precisión dos aspirantes a mangaka aprendiendo la profesión mientras lidian con sus propios miedos. Eso es ¡Florece, florece!, la historia que nos presenta Molico Ross y que encuentra ahí un más que particular escenario para contar la que podría ser una típica historia de chico conoce a chica. Pero los tópicos los deja a un lado, con lo cual hay más materia prima de la que puede parecer en un primer vistazo. Pero que sí, tenemos al chico que encuentra a una chica que le gusta, pero ¿qué pasa cuando ese chico es un amante del yaoi, del manga romántico entre personajes masculinos, y tiene que pelear con su timidez ante las chicas y el miedo a que los chicos piensen que es homosexual? Eso es lo que se nos plantea en las primeras páginas, no hay spoiler alguno, y además las sorpresas que nos va ofreciendo Ross no dejan de sucederse para que en ningún momento sintamos que estamos ante una historia previsible. Hay algunos elementos que pueden serlo, sí, pero al fin y al cabo quiere tener una sensación realista y cotidiana para que el escenario tan concreto que ha escogido funcione tan bien como lo hace. No tiene la necesidad este manga de inventar nada, pero con los aciertos que tiene a la hora de hacer que la historia progrese parece más que suficiente para lograr el buen rato que se propone y picar la curiosidad del lector para el siguiente volumen.

Sí da la sensación de que la presentación de la historia es algo atropellada, pero una vez que hemos conocido a nuestro protagonista y las circunstancias que rodean el comienzo de su curso de manga la cosa ya va sobre ruedas. Puede ser porque consigue que haya química entre la pareja destinada a encontrarse, por mucho que la timidez presida sus primeros momentos juntos o esas primeras miradas que se cruzan, o también porque muy pronto introduce Ross el conflicto que se produce para dificultar su relación, una divertida exageración, que a la vez sirve para dar importancia al tipo de manga que ambos quieren dibujar. Esa es una clave muy divertida de ¡Florece, florece! porque nos pone en ese escenario de aceptación social al que casi cualquier adolescente ha tenido que hacer frente en su vida, sobre todo cuando sus gustos no encajan del todo en lo socialmente aceptado. Cuando llegamos a ese punto es cuando el manga cobra más fuerza, porque desde ahí ya no es sólo una historia de amor adolescente, sino una de crecimiento personal, porque plantea si lo que para la sociedad es lo adecuado  tiene que regir las decisiones de cada persona. La complicidad que se establece entre los dos protagonistas es la metáfora perfecta de estos temas, porque pasan del miedo a la confianza de una manera fascinante.

El dibujo de este primer volumen encaja bien en la evaluación que hacíamos de la historia, genera empatía con ambos actores principales, sabe poner de manifiesto sus emociones y sus miedos, y quizá sufre un poco más al principio, cuando la historia está todavía definiéndose. Es muy interesante la manera en la que Ross muestra la percepción que tienen los demás de lo que uno expone de sí mismo, y por eso lo que más destaca de si trabajo es la expresividad de los rostros, incluso cuando quiere aplicarles un estilo de dibujo distinto que refuerce el mensaje. Ross no olvida que lo que tiene entre manos no deja de ser una comedia romántica adolescente y eso es algo que nos recuerda continuamente en sus escenas y en la expresividad que tienen sus personajes. Puede que no haya mucho más margen para complicar la historia, aunque el final de este primer volumen nos ofrece ese esperable final abierto que pueda conducirnos a la siguiente entrega, pero lo cierto es que ¡Florece, florece! es un relato que se desenvuelve con mucha frescura y simpatía, y que sabe aprovechar muy bien ese trasfondo de manga que tienen sus personajes como estudiantes para que haya un elemento más que nos invita a sentir apreciado por lo que estamos leyendo. Y si, chico conoce a chica, algo que siempre nos va a mover a adelantarnos a su final, no importa cuántas veces lo hayamos visto.

Coamix publicó originalmente el primer volumen de Sake yo hana sake! en 2018.

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Esta entrada fue publicada en 5 enero, 2022 por en Coamix, Kitsune Books, Manga, Molico Ross y etiquetada con , .

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