Director: Rhys Thomas, Bert & Edie.
Reparto: Jeremy Renner, Hailee Steinfeld, Vera Farmiga, Tony Dalton, Alaqua Cox, Zahn McClarnon, Florence Pugh, Fra Free, Linda Cardellini, Simon Callow, Brian d’Arcy James, Alks Paunovic, Piotr Adamczyk.
Guion: Jonathan Igla, Elisa Climent, Katie Mathewson, Tanner Bean, Erin Cancino, Heather Quinn, Jenna Noel Frazier.
Música: Christophe Beck, Michael Paraskevas.
Duración: 294 minutos.
Distribuidora: Disney.
Estreno: 24 de noviembre de 2021 / 22 de diciembre de 2021 (Estados Unidos y España).
Con cada nuevo peldaño, Marvel Studios sigue fraguando algo que no ha tenido igual en la historia del medio audiovisual y que, probablemente, nunca lo tendrá, al menos en lo que se refiere a la construcción de universos con una continuidad. Esto, independientemente de la calidad de cada uno de los engranajes, es algo difícilmente rebatible. Y la base de todo esto está en la fusión de personajes, aventuras, entornos y escenarios en realidad bastante distintos entre sí. Ojo de Halcón, la última entrega televisiva, es un agradable cambio de tercio con respecto a lo que hemos visto recientemente por dos motivos. El primero, que es la primera serie protagonizada en solitario por uno de los Vengadores originales, Clint Barton, interpretado por Jeremy Renner. El segundo, que apuesta por una acción urbana que no hemos visto demasiado en Marvel, aunque sí en otros productos de sus personajes cuando las licencias pertenecían a otros, como por ejemplo en Netflix. Y sí, las conexiones se multiplican tanto que van desde la película de Viuda Negra (aquí, su crítica) a la todavía infravalorada La era de Ultrón (aquí, su crítica), de la que siguen saliendo líneas que completar y ampliar, hasta alguna otra sorpresa que, por supuesto, dejaremos para el visionado de la serie. El resultado es un tanto irregular, pero muy, muy disfrutable.
La clave, al menos la inicial, pasa por la espléndida química que se establece entre Ojo de Halcón y Kate Bishop, una magnífica Hailee Steinfeld, que es quien de verdad aporta el tono a esta serie de ambientación navideña que tanto tiene que beber de los grandes clásicos ochenteros de acción, al menos en sus partes más luminosas. Steinfeld es jovial, divertida, alegre, y da a su personaje una forma de ser que conecta de maravilla con personajes tan distintos como el propio Barton o Yelena, la Viuda Negra que coge el relevo de Scarlett Johansson en la figura de una también muy eficaz Florence Pugh. La dinámica entre las dos protagonistas femeninas de acción de la serie es tan completa que no es fácil resistirse a pensar que estamos viendo ahí un germen de unos Jóvenes Vengadores, quién sabe si algo más. Cierto que a la serie adolece de un problema de villanía cambiante tan acusado que al final uno no alcanza a comprender la magnitud de las figuras que van ocupando ese lugar, y que algunos de ellos cambian de rumbo con tanta facilidad que su trascendencia se diluye. Pero en lo importante, en Ojo de Halcón, en su nueva pupila y sus problemas familiares, en el cierre de la trama de Ronin, levemente explorada en Endgame (aquí, su crítica), la serie se sostiene con mucha solvencia y un nivel de entretenimiento muy alto.
Los episodios se reparten entre Rhys Thomas, que se ocupa de los dos primeros y el sexto, y el dúo formado por Bert & Bertie, que se queda con el cuerpo central de la serie. Y si bien hay bastante unidad en cuanto a la dirección de actores y el tratamiento de los personajes, sí da la sensación de que las segundas sacan mucho más partido a las escenas de acción, en especial la persecución con la que se abre el tercer episodio y a pesar de que la serie está muy enfocada, con su espíritu navideño, a ese glorioso final en el Rockefeller Center que funciona bastante bien, coronando ese tono urbano neoyorquino que Marvel empezaba a necesitar como el comer. No olvidemos que el grueso de sus héroes son la ciudad que nunca duerme, y hasta ahora Marvel Studios no lo ha explorado. Con Renner y Steinfeld, con Ojo de Halcón y Kate Bishop (pulla incluida a DC cuando hablan de su nombre), con un homenaje sincero a la ciudad y a sus gentes, a Broadway hasta en la escena postcréditos de su último episodio, todo parece más que correcto. Y con caminos abiertos, que al final es casi siempre de lo que se trata en Marvel mientras disfrutamos del camino andado. La apuesta sigue siendo tan buena como siempre, variada y distinta, agradable y divertida. Y con muy buenos personajes. De la enorme deuda no pagada de Ojo de Halcón con David Aja, si eso, hablamos otro día.
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