Guion: Becky Cloonan, Michael W. Conrad, L. L. McKinney.
Dibujo: Jen Bartel, Alitha Martínez.
Páginas: 96.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Octubre 2021.
Siempre que se Wonder Woman ve una buena historia, suelen coincidir una serie de elementos que le dan ese carácter. Uno de ellos es que se aborde de una manera acertada el carácter polifacético del personaje. Diana no es solo una superheroína, sus historias tienen también que reflejar que es una mujer, una hija, una amiga, una amazona y, en último término, una diosa. Y este último carácter suele ser algo que se mueve únicamente en torno al panteón mitológico, como parte de algo más, y se olvida con frecuencia que Diana es inmortal. Wonder Woman inmortal, y su título no esconde absolutamente nada, va precisamente por ahí. Si imaginamos en Estado futuro lo que va a suceder dentro de muchos años con el universo DC, ¿no es acaso lógico que Wonder Woman sea el último personaje que quede sobre el universo? Esa es la maravillosa premisa con la que Becky Cloonan y Michael W. Conrad construyen la historia que dibuja Jen Bartel, una en la que Diana se despide de Batman y de Superman, en la que observa el destino del universo, devorado por una fuerza que ni Darkseid es capaz de contener. Y la idea se hace todavía más hermosa en su final, porque entiende la idiosincrasia de un personaje muy complicado de entender más allá de su atractivo físico o de la acción que puede representar.
Y esa es la pieza clave de Wonder Woman Inmortal, que sin pretenderlo se convierte en la guinda perfecta a la trayectoria del personaje. Que sin ser necesariamente el final buscado que sí podían ser las historias de Alan Moore para Superman (aquí, su reseña) por el relanzamiento de DC tras Crisis en Tierras Infinitas (aquí, su reseña), alcanza un sabor similar. No, no será seguramente una historia que trascienda su época o el evento al que pertenece, porque Estado futuro se ha desarrollado tanto que va a ser difícil que se quede algo tan concreto por encima de todo el ruido mediático que siempre genera una iniciativa de estas características, pero apostaríamos por esta historia para que resurja cada cierto tiempo y se convierta en una pequeña referencia para Wonder Woman. Cloonan y Conrad aciertan claramente en el tono, en la descripción, en el desarrollo y en el desenlace, y Bartel sabe darle la poesía visual que requiere el relato sin caer en la reiteración o sin perder un ápice de la belleza que sabe imprimirle a cada página. Puede parecer exagerado, pero pocas historias de Wonder Woman de esta longitud, apenas dos números americanos, han sido capaces de llegar tan lejos, y por eso merece la pena que nos detengamos en ellos, que los apreciemos, que los analicemos y que, sí, los disfrutemos.
El volumen tiene un complemento de lo más curioso, casi con sabor noventero pero con las ideas inclusivas que tienen ahora mismo los cómics de superhéroes. L. L. McKinley y Alitha Martínez nos ofrecen una historia de Nubia como la nueva Wonder Woman. No negaremos el entretenimiento que ofrece este relato de acción, casi de presentación del personaje, pero es cierto que tras lo que llega queda algo más desdibujado, es como más transitorio y efímero, más común. Es cierto que Wonder Woman, y más concretamente su mundo amazónico, se presta a interpretaciones como esta, y es hasta divertido que las haya, pero cuesta una barbaridad ver a otra mujer en las botas de Wonder Woman. Eso es inevitable. Por eso se agradece el esfuerzo de McKinley para que su historia sea una afirmación personal, la de Nubia en ese papel, manteniendo un agradable nivel de acción y un aspecto visual distintivo. No se trata de poner una mujer negra como Wonder Woman, aunque también es difícil sustraerse a este aspecto cuando es una clara apuesta editorial que afecta a la práctica totalidad de sus personajes de referencia, porque al final es una buena reimaginación de lo que podría acontecer en el futuro, en el Estado futuro que con tanta intensidad está tratando de introducir nuevas reglas. Aunque en el caso de Wonder Woman, Yara Flor puede más.
El volumen incluye los dos números de Future State: Immortal Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics en enero y febrero de 2021. El único contenido extra son las cubiertas originales de Jen Bartel, Peach Momoko y Becky Cloonan.
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