Guion: Régis Loisel.
Dibujo: PJ Holden.
Páginas: 88.
Precio: 18 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2021.
Si hiciéramos una encuesta ahora mismo y preguntáramos a los lectores qué es lo primero que se les viene a la cabeza al leer un título como Jodido bastardo, seguramente muy pocos se acercarían a lo que Régis Loisel ha ideado para esa introducción tan precisa. Y seguramente pocos podrán quejarse de lo que nos ofrece después de cerrar el primer volumen de la serie, Isabel, porque ha planteado algo que sabe jugar a muchos niveles distintos sin que uno predomine sobre los demás o sin que realmente podamos adentrarnos en un escenario en el que se pueda parecer lo que va a suceder a continuación. Sí, es como dice la contracubierta la nueva saga en el Gran Amazonas de Loisel, y eso ya da muchas pistas, más que el título o la portada, que saben jugar con el despiste y el mistetrio, pero se puede entrar sin miedo alguno en la historia porque con seguridad va a sorprender, en estas páginas y también en las que están por venir. Olivier Pont es además un espléndido aliado para que Loisel se mueva como pez en el agua en un escenario que resulta agresivo, por lo que muestra y por mucho de lo que todavía esconde, pero también cercano por sus personajes. Esa es, quizá, la gran batalla que despliega el escritor en Jodido bastardo, una historia que arranca con un sentido de la aventura notable y moderno, pero además con muchos niveles de interpretación.
Dicho todo esto, no vamos a aventurarnos demasiado en el contenido de Jodido bastardo, porque es francamente divertido ir descubriendo todo lo que ofrece según vamos pasando páginas. Sí podemos decir que el motor fundamental del relato es un joven que viaja a Brasil buscando a su padre, que puede ser cualquiera de los dos hombres que aparecen en sendas fotografías que tenía su madre, dos tipos muy diferentes entre sí. No es, ni mucho menos, el único motor narrativo, y eso se ve desde el principio, y llama mucho la atención que la historia se vaya planteando siempre como una necesidad de elegir: entre una vida acomodada o una de riesgos, entre hombres o mujeres como preferencia sexual, entre civilización o jungla, entre violencia o altruismo, entre la vida y la muerte. Podríamos seguir, casi en todas las escenas hay decisiones, elecciones y caminos, y eso hace que el guion de Loisel vaya pareciendo más completo a medida que avanzamos en la lectura, donde ni siquiera lo que más se aleja de la realidad nos parece inverosímil. Al contrario, es ahí donde el escritor se crece y da sentido a lo más cotidiano, al espléndido perfilado que hace de unos personajes, de todos, que se escapan del tópico con una facilidad abrumadora. ¿Y hacia dónde va todo esto? A saber, donde quiera llevarnos Loisel, que para eso está dominando el escenario y el tempo con mano firme.
Pont juega con herramientas parecidas. El suyo es un dibujo de caricatura evidente, y que incluso marca rasgos faciales y corporales de forma que cada personaje pueda entrar sin miedo en ese terreno del tópico del que hablábamos antes. Sin embargo, sorprende. Lo hace en la formidable ambientación de la historia, algo imprescindible para que un relato que está ubicado en el Amazonas tenga la fuerza que tiene este, pero sobre todo a partir de los personajes. Para comprender la genialidad que hay en el dibujo no hay más que detenerse en lo fácil que entendemos a una joven muda que se cuela en la segunda mitad de este libro para convertirse en otra de las muchas dicotomías que plantea Jodido bastardo por el choque que supone su forma de hablar frente a la de todos los demás. El escenario juega un papel importante, pero donde Pont destaca es el retrato de sus protagonistas, en todo lo que estos dicen hablando y moviéndose gracias a los lápices del artista. No, no ha tenido mal ojo Loisel para encontrar a la mejor elección posible para esta historia que tanto cubre en este primer álbum y tanto deja todavía por contar. Si lo que viene mantiene el nivel, Jodido bastardo apunta muy alto, porque tiene aventura y drama a partes iguales, además de una importante dosis de misterio y preguntas todavía por responder.
Rue de Sèvres publicó originalmente Isabel, el primer álbum de Un putain de salopard en abril de 2019.
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