Director: Matt Peters.
Reparto: Justin Hartley, Anson Mount, Laura Bailey, Zach Calisson, Brian T. Delaney, Brandon Micheal Hall, Andrew Morgado, Edwin Hodge, Oliver Hudson, Gillian Jacobs, Yuri Lowenthal, Derek Phillips, Kevin Pollak, Anika Noni Rose, Reid Scott, Faran Tahir, Fred Tatasciori, Janet Varney.
Guion: Ernie Altbacker.
Música: Robert J. Kral.
Duración: 78 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 19 de octubre de 2021 (Estados Unidos, digital).
No es nada sencillo llevar todo lo que supone Injustice a una sola película, eso es evidente, porque hablamos de un videojuego de premisa compleja y de un cómic que a lo largo de sus cinco años (aquí, reseña del primero) y sus ampliaciones ha ido dejando muchas ideas interesantes. Pero incluso con ese condicionante, lo cierto es que la película animada se queda muy lejos de la propuesta original en prácticamente todo. Son varios los problemas que tiene el filme, pero el principal está, de hecho, en separase de las líneas que tan bien funcionan en este universo alternativo una vez que lo ha expuesto. El comienzo de la película es más que correcto, la puesta en escena del mundo de Injustice funciona en esos minutos con precisión, aunque por la duración que tiene dentro del conjunto es más bien un episodio piloto de una serie de animación o, al menos, el arranque de lo que tendría que haber sido una primera película de al menos dos o tres que pudieran honrar el espíritu original de este viaje. Pero no es así, es solo un prólogo de algo que no está a la misma altura. El plan del Joker, su exposición, su ejecución, lo que hace que Superman traspase todas las líneas éticas que en su continuidad habitual jamás rompería, eso es lo que funciona en la película. El resto, por entretenido que pueda ser, no tanto.
Uno de los grandes aciertos de Injustice como franquicia en sí misma, una de las razones de que enganche tanto, es precisamente el tiempo que abarca. El cómic empieza cinco años antes del escenario del videojuego, lo que hace que haya un tiempo para que todo tenga un curso y cada personaje su momento. Pero la película, precisamente por lo que es, va cogiendo pedacitos sueltos de ese desarrollo y quiere darles una trascendencia que no da tiempo a lograr. De hecho, la primera razón de ser de Injustice, el choque frontal entre el nuevo punto de vista de Superman tras la tragedia que vive y el de Batman nunca llega a apreciarse con claridad en el filme. Es como si el Hombre de Acero y el Caballero Oscuro simplemente tuvieran que liderar a dos grupos de superhéroes que pelean entre sí sin que en el fondo se vean demasiado bien sus razones para hacerlo. Y sin eso, falta alma. El prólogo se olvida con facilidad dentro de la historia, los diálogos hirientes entre viejos amigos no tienen la presencia que tienen en el cómic y algunos personajes que el lector considerará esenciales en el comic brillan literalmente por su ausencia y el foco de la película, más allá de esa disputa original, está en las mundos de Batman durante el filme y de Superman en su más que simplificada resolución.
Argumentalmente, no hay mucho más que rascar en Injustice porque la película no da a entender el gigantesco alcance del cambio que propone su premisa. No hay tiempo para elegir bando, para entender las razones éticas que sustenta el enfrentamiento en el cómic, para encontrar grietas incluso en el bando en el que cada lector decide alinearse desde el principio. ¿Y que nos queda sin eso? Acción. Y es buena, porque DC/Warner saben llevar bien este tipo de películas, casi siempre consiguen que los personajes se muevan con soltura y que apreciemos con todo lujo de detalle la habilidad de cada personaje en el campo de batalla. Por eso decíamos que Injustice sí es una película entretenida, porque en ese campo se mueve tan bien como cabe esperar de una reunión de tantos superhéroes El estudio ha conseguido que no demos importancia al estilo concreto de cada producción a la hora de ver si funciona o no, y está dando saltos entre unos y otros precisamente para ampliar su alcance. Por ahí, todo bien. Pero es verdad que Injustice merecía mucho más. La muerte de Superman (aquí y aquí, sus críticas) o El largo Halloween (aquí y aquí, sus críticas) se dividieron en dos partes. Esta historia, como poco, merecía lo mismo para que su desarrollo no pareciera tan simple ni su conclusión tan precipitada.
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