Guion: Manuel Mota, César Herce, Alex Ogalla, Sebastián Rizzo, David Carbajal, Lubrio, Emilio Balcarce, Alfonso Bueno, Martín Mazzeo, Edu Molina.
Dibujo: Cthulhu, Edu Molina.
Páginas: 80.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Octubre 2021.
Puede que haya términos mejores para definir que una revista temática de cómics de ficción oscura haya alcanzado 25 números, con algún que otro especial que sumar por el camino, y seguramente los habrá más justos, pero vamos a calificarlo como un milagro. Ojo, que nadie crea que es un milagro porque sí, no es en absoluto la intención que oculta el uso de ese término. Pero es un milagro, desde luego. Lo es porque la revista hace tiempo que dejó de ser el formato predilecto de una industria que siempre ha tenido algo de exigua, la de la historieta en España, que apuesta con fuerza por la historia larga como sinónimo de éxito. Porque apuesta además por un género de aspecto tan occidentalizado que en nuestra siempre cainita forma general de pensar nos incita a creer que otros podrían hacerlo mejor. Y también porque está sobreviviendo al agotamiento que pueda sentirse por fórmulas que, en realidad, no tienen porqué agotarse. Alabados sean los milagros de esta naturaleza, porque nos recuerdan que hay talento detrás de una cabecera y mucho entretenimiento cuando abrimos cada volumen. Quizá lo que da nombre a la revista esté velando por su longevidad y por su buena ejecución. A lo mejor Cthulhu tiene algo más que decir en esta discusión, pero desde luego nos tiene convencidos. Larga vida a la revista, a esta, a Cthulhu.
Diez son las historias con las que se celebra esta efeméride, mezclando autores ya clásicos de la revista y otros que se van sumando. El antídoto, de Manuel Mota y Alex Sarabia es una interesante y sensual aproximación al lado más erótico del vampiro. En La campana de los prodigios, César Herce y Sal Donaire se meten de lleno en una fantasía medieval que bebe de El Señor de los Anillos por su protagonista tanto como de historias muy distintas a la de J. R. R. Tolkien, para dejar un conjunto entretenido. Alex Ogalla y Hernñández González juegan en Ding Ding, una de las historias más largas de esta entrega, con un entorno que homenajea a Edgar Allan Poe, con los tintes fantásticos que se esperan en esta revista, pero con un final que se acerca más a los de series como Alfred Hitchcock presenta o Cuentos desde la cripta. En Escape zombi, Sebastián Rizzo y Juan Romera, con tan solo cuatro páginas consiguen aportar una mirada fresca a un género muy, muy trillado, con una trascendencia tan limitada como buscada y con una comprensión del arquetipo y de lo que representa que es fantástica. David Carbajal y Paco Redondo dedican El gusano a Bernard Krigstien y Alex Toth, lo segundo es un homenaje clarísimo y delicioso, pero también de alguna manera nos llevan a la ciencia ficción de los años 50 de una forma deliciosa.
Amanece en la ruta, de Lubrio y Juancho Riveros, puede ser el más completo de todos los relatos que tiene este número por su sencillez, por lo subversivo, por la interpretación que hace del vampiro y por la mala leche que desprende. En Perpetua, Emilio Balcarce y Daniel Acosta nos enseñan una mezcla de muchas cosas que tiene el mérito de resumirse en apenas cuatro páginas y que, de alguna manera, apunta a una introducción de algo mucho más grande si algún día lo quieren desarrollar. De entre lo mejor también de esta entrega podemos citar a Nuestro verdadero rostro, una sorprendente historia de Alfonso Bueno López y Carina Altonaga que juega con la idea de las máscaras, que encuentra un escenario oriental maravilloso para expresarse y que apuesta por un terror magnífico, de esos que se quedan una vez que uno ha terminado de leer. Tutorial para criar un bebé zombi, de Martín Mazzeo y Hor Lang es otra agradable vuelta de tuerca al género zombi, que es justo lo que necesita y lo que mejor se adapta a este formato de historias cortas. Y cierra este número Coordenadas la única historia hecha por un autor completo, Edu Molina, una de profecías y luchas imposibles, contada en una machacona y opresiva rejilla de dieciséis viñetas por página. Esto es Cthulhu, y que lo siga siendo durante muchos años y números más.
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