Guion: Ted Cowan, Jerry Siegel.
Dibujo: Reg Bunn.
Páginas: 160.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2021.
Aunque parezca algo moderno y contemporáneo, dar el protagonismo al villano de la historia es algo que ya tiene unos cuantos años de desarrollo. ¿Un ejemplo perfecto? Spider. Ted Cowan y Reg Bunn crearon un personaje curioso, uno que aspira a ser, como se dice en la contraportada del libro, la mente criminal más siniestra del mundo y el líder del sindicato del crimen de Nueva York. Y uno que tiene además la peculiaridad de estar luchando contra ambos lados de la ley. Quizá por esa vía es por donde cabe destacar la temprana irrupción en la serie de Jerry Siegel, cocreador de Superman, una etiqueta demasiado golosa como para no ser utilizada en la promoción de este libro, porque se siente su conocimiento de los coloristas entornos superheroicos, por mucho que sea este un libro en blanco y negro. El ritmo es tan frenético que, seguramente, no se entendería sin el formato episódico en el que se construye. Spider nace al ritmo de dos páginas por número de Lion con el espíritu de las clásicas tiras de prensa, con un desarrollo por página en el que no dejan de suceder cosas. La proliferación de diálogos tan común en la época no se lleva por delante nada de la propuesta y de sus ganas de mantener siempre al lector en el filo de su asiento. La nostalgia para quien conociera Spider de aquellas antiguas ediciones en español hace el resto.
La mezcla de elementos es lo que hace de esta serie una francamente entretenida, incluso para los tiempos y ritmos del lector contemporáneo. Es una historia criminal, con elementos de fantasía superheroica (¿se puede decir supervillanesca?), en la que los seguimos los pasos de quienes habitualmente eran los enemigos del héroe de turno. La presencia de la policía aporta una doble empatía al lector que resulta bastante interesante porque resulta tan intensa en un lado como en otro. Los movimientos de Spider con la policía y con otros criminales como el Dr. Misterioso o el Emperador Androide van marcando el estilo de una serie que se antoja bastante sorprendente en todo momento. Es una colección de grandes planes criminales y momentos de huidas fantásticas, de trampas mortales y de encontrar el más difícil todavía en cada parte del relato. Es cierto que por esa vía hay una cierta exigencia al lector que se escapa de los cánones de la época, pero hay que reconocerle a los guiones de Cowan y Siegel que han resistido el paso del tiempo con una eficacia bastante notable. Siguen siendo estas las aventuras dinámicas y trepidante que fueron la primera vez, y se entiende su publicación fragmentada de la misma manera en la que se disfruta de la lectura continuada en un volumen recopilatorio como este.
Bunn termina de darle el toque que necesita a Spider. Su diseño, que casi podemos ver como una versión oscura de Leonard Nimoy en Star Trek, aunque el vulcano más famoso de la historia de la ciencia ficción todavía no hubiera hecho su debut en la pequeña pantalla cuando este cómic comenzó su andadura. Hay realismo, como era habitual en este tipo de cómics en la época, más en Estados Unidos pero también en las creaciones británicas entre las que se cuenta. Y hay mucha, mucha fantasía. La construcción de maquinaria extraordinaria para ayudar a Spider en sus planes es deliciosa. Hay tanto que ver, y está tan bien ejecutado por parte de Bunn que es fácil ver este libro como un desarrollo formidable de la narrativa de las tiras clásicas. Poco a poco, la viñeta va creciendo de tamaño, dando muchas más posibilidades al escritor, hasta llegar a estas páginas finales en un singular bitono que casi parecen marcar un salto a la modernidad que, claro está, ya no forma parte de este libro. Acción, diversión y la ya mencionada nostalgia se dan la mano para que Spider vuelva a estar entre nosotros. Y es una de esas espléndidas noticias que llegan de cuando en cuando al mercado editorial español, porque supone recuperar un personaje que tuvo su oportunidad en los primeros momentos de su existencia y que supo hacerse un hueco en el corazón de los lectores.
El volumen incluye material publicado originalmente en la revista Lion entre junio de 1965 y 1967. El contenido extra lo forman una introducción de Paul Grist, un artículo de Steve Holland y una galería de portadas de ediciones españoles realizadas por Rafael López Espí.
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