CÓMIC PARA TODOS

‘Weird Science’ 1

Editorial: Diábolo.

Guion: Al Feldstein, Gardner Fox, Harvey Kurtzman, Bill Gaines.

Dibujo: Harvey Kurtzman, Gardner Fox, Jack Kamen, Al Feldstein, Harry Harrison, Wally Wood. Graham Ingels.

Páginas: 54.

Precio: 34,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2021.

Las antologías de cómic procedente de los años 50 y 60 que estamos viendo en los últimos tiempos son una absoluta maravilla, un trabajo de espeleología en las viñetas norteamericanas de aquellas décadas en las que la fantasía, la ciencia ficción y el terror eran géneros que vivían amenazados por una ola conservadurista, por no decir abiertamente censora, que los pusieron en peligro. Afortunadamente, el cómic sobrevivió, y estos cómics en particular se conservaron para deleite absoluto de los lectores actuales. Weird Science aborda todos estos géneros mencionados pero desde la perspectiva siempre interesante de una ciencia ingenua y divertida. Y aunque en la mayor parte de los casos los protagonistas son científicos, locos o sin suerte en sus descubrimientos, hay en las páginas de este primer volumen recopilatorio de aquella serie una variedad lo suficientemente amplia como para que la diversión se mantenga en todo momento. Es verdad que en algunas ocasiones llegamos a leer relatos de los que no se conserva la autoría, lo que nos recuerda que estamos ante obras que se hacían de manera muy distinta a cómo se crean hoy en día los cómics, pero eso mismo también añade un halo de misterio que encaja muy bien con el tono fantástico de esta antología, en la que las sorpresas están siempre sobre la mesa y los finales intensos son una marca propia.

Al Feldstein y Harvey Kurtzman son los nombres que más se repiten en la autoría de las veinticinco historias que podemos leer en este libro, pero se trata de un trabajo bastante coral en el que la base está en una forma de entender la narración de género. Las historias son todas bastante parecidas entre sí, al menos en su presentación y en sus esquemas narrativos. La variedad de la que hablábamos se ve claramente en la elección de los temas. Da igual que la ciencia nos lleve a terrenos más humanos o que el espacio exterior sea la fuente de la fantasía, el caso es que hay prácticamente de todo, también historias muy humanas de ambición, de codicia y de celos, también otros relatos en los que la humanidad se ve simplemente arrollada por los acontecimientos. El terror atómico y espacial son, de hecho, dos constantes bastante presentes en este libro, porque los autores de la época, por mucha ingenuidad que pudieran tener en la ejecución de sus ideas, entendían la realidad en la que vivían para trasladarla de una manera ficcionada a las viñetas de Weird Science. Esa siempre fue la gracia de estos cómics, no eran simplezas solo para niños, sino que tenían un sentido ominoso de la realidad que incluso visto ahora, desde un prisma actual, resulta muy interesante de ver y de interpretar, buscando siempre terrenos que se alejen de lo más previsible.

Sucede lo mismo Enel dibujo. Sí, estamos a comienzos de los años 50 y Weird Science no se aleja demasiado del limitado alcance visual que tenía el cómic en aquellos tiempos, pero el trabajo es más que correcto. Incluso hay algunas historias que tienen un cierto gusto experimental que poco tiene que ver con lo corriente en aquella época, y Kurtzman parece el ejemplo más claro, sobre todo viendo ¡Hombre y superhombre!, que juega con una caricatura más desenfadada pero que no altera la seriedad del relato que construye y que él mismo escribe. Weird Science es, y hay que decirlo, una delicia visual clásica, de esas que apostaban por el mayor realismo posible en los personajes, escenarios y atrezo para que después los elementos de fantasía y ciencia ficción se colaran de una manera agradable en esos mundos que estábamos leyendo. Revistas como esta tenían un claro modelo de historias cortas, y las ideas que tenían sus creadores eran el sustento ideal para este tipo de relatos. Aquí funciona a la perfección, y sigue funcionando más de setenta años después de su publicación original. Si eso no deja bien claro lo divertido que es leer estos cómics, parece difícil que encontremos un argumento mejor para invitar al lector a conocer otros mundos, otros tebeos, otra fantasía, todo cargado de más talento del que se le reconocía y mucha imaginación.

El volumen contiene los números 12, 13, 14 y 15 de Weird Science , y los números 5 y 6 de la nueva etapa, publicados entre mayo de 1950 y abril de 1951. El contenido extra lo forman una introducción de Grant Geismann, un prólogo de George Lucas y las portadas oriignales.

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