Guion: Paul Kupperberg, John Byrne, Amanda Conner, Jimmy Palmiotti, Karl Kesel, Gerry COnway, Len Wein, Gail Simone, Alan Grant, John Wagner, Peter J. Tomasi, Adam Glass.
Dibujo: Tod Smith, John Byrne, Stéphane Roux, Humberto Ramos, Rafael Kayanan, Michael Chen, Dave Gibbons, Ed Benes, Norm Breyfogle, Scot Eaton, Fernando Dagnino.
Páginas: 456.
Precio: 41 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2021.
Una película basada en un cómic es, objetivamente, una oportunidad de que quienes se asomen a la gran pantalla tengan también la opción de conocer el origen de los personajes que les han gustado en su versión audiovisual, y es bueno que el cómic se acostumbre a invitar a quienes no leen cómics o no conocen a sus referentes a que abran horizontes. Que exista un volumen titulado El Escuadrón Suicida. Orígenes secretos con el cartel de la película de James Gunn (aquí, su reseña) como portada tiene mucho que ver con eso. Es, lógicamente, una operación comercial, pero también la vía para acercarse a unas primeras apariciones que en muchos casos nos remontan a los años 80 y a series que no tienen una fácil recuperación en su conjunto. Y si miramos nombres, los que aparecen en este volumen son tremendamente interesantes, y con ellos vemos los primeros pasos del Pacificador, Bloodsport, Harley Quinn, el Rey Tiburón, Comadreja, Jabalina, Savant, el Ratonero, Mongal y Amanda Waller. No están todos los que aparecen en la película, ni siquiera todos los relatos se acercan con claridad a las versiones que vemos en la pantalla, pero al final el volumen es una simpática amalgama, igual de caótica que el propio Escuadrón Suicida, con historias de distinta extensión, a veces orígenes claros y directos, primeras apariciones en otros casos.
Recordemos que estamos ante un equipo de villanos, lo que hace que sus apariciones sean en muchos casos en oposición a otros héroes. Partiendo de ahí, lo mejor del libro podemos situarlo precisamente ahí. Destaca la primera aparición de Bloodsport en uno de los primeros números del Superman de John Byrne (aquí, reseña de su primer volumen), con un poso francamente interesante para un tipo que en la primera secuencia se permite el lujo de matar a 25 personas y cabrear por ello al Hombre de Acero. O la espléndida aparición del Ratonero, que no es el personaje que aparece en El Escuadrón Suicida pero que nos permite volver a la maravillosa galería de nuevos villanos que Alan Grant, John Wagner y Norm Breyfogle crearon para Batman. Es muy interesante también el relato de Savant en Aves de Presa, en el que Gail Simone y un Ed Benes que saca muchísimo partido a todos los personajes ponen a Canario Negro en sus garras, en una historia que también sirvió para introducir a la Cazadora en este pequeño grupo de heroínas capitaneado por Oráculo. Y tampoco está nada mal el origen de Amanda Waller que le dieron Adam Glass y Fernando Dagnino a Amanda Waller, al fin y al cabo el nombre que capitanea el Escuadrón Suicida, a quien casi siempre se había visto en el lado más burocrático del grupo y no como heroína de acción.
El libro, en todo caso, arranca con la miniserie del Pacificador que Paul Kupperberg y Tod Smith, es la historia de más extensión, la más gamberra en muchos sentidos, la más violenta y la que mejor juega desde un punto de vista más ingenuo y menos realista con la ambigüedad del héroe y el antihéroe. Amanda Conner y Jimmy Palmiotti escriben para Stéphane Roux el origen de Harley Quinn, aquí sí una clara historia de origen porque de hecho sí se publicó en la serie que da título al libro, y que es simpática aunque cambie lo que sabíamos del personaje antes de los Nuevos 52. Las historias de Karl Kesel y Humberto Ramos sobre el Rey Tiburón y de Gaerry Conway y Rafael Kayanan sobre la Comadreja se publicaron en las series de Superboy y Firestorm, y tienen mejor encaje ahí que en cualquier otro sitio. La mayor rareza del libro es la aparición de Jabalina como enemigo de Green Lantern, vista por Lein Wein y Gerry Conway, que es la que más abiertamente juega con preceptos del cómic de superhéroes literalmente ingenuos y prácticamente olvidados, y quizá ahí, y en su notable acabado visual, esté su encanto. Y el último segmento que queda por analizar es el de Peter J. Tomasi y Scot Eaton para hablarnos de Mongal… aunque en realidad su protagonista es Mongul. Buena muestra del alcance de este libro, que sabe recuperar pequeñas joyas olvidadas.
El volumen incluye los cuatro números de Peacemaker, el número 4 de Superman, el número 4 de Secret Origins, el número 9 de Superboy, los números 38 y 39 de The Fury of Firestorm, los números 173 y 174 de Green Lantern, los números 56 a 59 de Birds of Prey, los números 585 y 586 de Detective Comics, los números 7 y 8 de Showcase ’95 y el número 0 de Suicide Squad, publicados originalmente por DC Comics entre enero de 1984 y julio de 2014. El contenido extra lo forman una introducción de Fran San Rafael y una ficha de todos los personajes del Escuadrón Suicida que aparecen en el libro.
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