CÓMIC PARA TODOS

‘Crimen perfecto’ 7 y 8, de Arata Miyatsuki y Yuya Kanzaki

Editorial: Norma.

Guion: Arata Miyatsuki.

Dibujo: Yuya Kanzaki.

Páginas: 208 cada uno.

Precio: 9 euros cada uno.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Mayo / Julio 2021.

Con estos dos volúmenes se da por terminada una etapa de Crimen perfecto. ¿Se resuelve la persecución del asesino perfecto que Tadashi Usobuki? No vamos a responder a esa pregunta, claro, porque no queremos privar a los lectores del suspense que imaginan Arata Miyatsuki y Yuya Kanzaki, pero sí que podemos adelantar que las cosas cambian al final de la octava entrega. Cambian, y lo hacen con cierta inteligencia. Es cierto que Crimen perfecto es una serie que ha sabido ir conjugando dos aspectos de la narración, por un lado los crímenes más o menos cerrados, los casos concretos de encargos de asesinato, y por otro lado la historia más personal, la del enfrentamiento entre Usobuki y el agente Tada, el más empeñado en atrapar al criminal y una de las pocas personas inmunes a su poder de sugestión. Eso lo seguimos viendo en estas páginas, y con la misma eficacia de siempre, pero es un modelo que, en realidad, se pueda sostener para siempre. Hacía falta evolución, y a la espera de ver cómo se va desarrollando eso en el futuro, lo cierto es que el cambio en el planteamiento se antoja bastante interesante. Más incluso que la forma en la que se llega a él, que parece un complicado artificio que se planta en la serie como reto más para el lector que para la propia historia. Es lo malo del suspense, que hay que hacer malabares para hablar de él sin romperlo.

De Miyatsuki, en todo caso, sí podemos seguir sosteniendo su habilidad para que la serie avance, incluso cuando la estructura se mantiene. Hay sorpresas que poco a poco se van colando en la serie, y que son las que ayudan a configurar ese nuevo escenario del que hablamos, y hay que reconocer que entran en las páginas de una manera francamente hábil. No hay personaje que hayamos visto, de los que forman parte de la vía más personal de Crimen perfecto, que no cumpla un papel en el devenir de los acontecimientos futuros, y eso implica un buen trabajo de construcción no solo de los episodios concretos sino de la serie en su conjunto. Y tiene mérito hacer eso manteniendo siempre un tono climático importante, el que exige el hecho de que haya vidas en juego y la necesidad de que el lector comprenda esa gravedad sin acostumbrarse. En ocasiones anteriores hemos trazado cierto, solo cierto, paralelismo con Death Note (aquí, su reseña), y eso se mantiene en muchos aspectos, por lo menos en la ambición de contar una historia definitiva sobre el asesinato, aunque aquella sea mucho más fantástica que esta, que simplemente busca estirar los límites de la realidad de una manera bastante atrevida. El carisma de Usobuki nos ha traído hasta aquí, y es justo reconocer la valía de un personaje que ahora ha cambiado. Veremos si para bien.

En lo visual, Kanzaki sigue en plena forma y explotando todo aquello que ha convencido siempre de Crimen perfecto. Partimos ahí también del carisma de su asesino intachable, de las sensaciones que despierta, de la imposibilidad de atraparle en un descuido, no ya en su actividad sino en su misma puesta en escena. Y sin embargo, esa evolución de la que hablamos también se siente en lo visual. La historia ha abierto brecha en su forma de ser y actuar, y es maravilloso ver cómo eso se plasma en la página, porque funciona. Kanzaki consigue que una figura imperturbable se humanice de una manera singular, recorriendo caminos que pueden tener ciertos paralelismos con los del propio Tada. Es lo grande que tiene Crimen perfecto, que sus personajes son mucho menos estáticos de lo que pudiera parecer en sus emociones, y eso el ilustrador lo plasma muy bien. Como lo más explícito de los crímenes, que no es la esencia de la serie pero sí una parte fundamental de los momentos más intensos. Si no vemos los asesinatos, Crimen perfecto no tendría el mismo gancho, pero hay que verlos de manera que impacten pero no generen rechazo. Sí, seguimos en ese punto tan apetecible de la serie, pero ahora con nuevos peones sobre el tablero. Pero la partida de ajedrez promete seguir siendo apasionante.

El volumen incluye material de la revista Grand Jump, publicado originalmente entre 2017 y 2018. No tiene contenido extra.

60ac20828c876cb6dbed6e07ec3df3593797133a

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada el 11 octubre, 2021 por en Arata Miyatsuki, Manga, Norma, Shueisha, Yuya Kanzaki.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías