Guion: Hugo Pratt.
Dibujo: Hugo Pratt.
Páginas: 76.
Precio: 22 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2021.
Para ser un personaje tan asociado a un escenario, lo cierto es que la presencia de Corto Maltés en Venecia, en esta recuperación cronológica de las aventuras del personaje de Hugo Pratt, es todo un acontecimiento. Fábula de Venecia, efectivamente, lleva al marino a la ciudad de los canales, y sobre todo a recorrer sus caminos y rincones más secretos. Hay logias, persecuciones, asesinatos y conspiraciones, hay muchos de los elementos que sostienen a Corto Maltés y que han estado presentes en otras aventuras que han encontrado lugares mucho más exóticos que la ciudad italiana, y eso habla de una manera elocuente sobre lo que Pratt era capaz cada vez que se ponía a escribir sobre Corto. Lo juguetón que siempre hay en sus relatos nos invita a pensar que podemos estar ante historias menores, pero Pratt siempre nos recuerda que eso de menor no existe en su vocabulario. Lo vemos según avanza la historia, según se complica su misterio, al tiempo que Pratt va mostrando herramientas narrativas visuales sencillamente extraordinarias para que la inmersión en esta aventura en concreto sea tan profunda como lo pueda ser una que forme parte de lo que todos los grandes aficionados de Corto Maltés pudieran colocar en su lista de favoritas. Descubrir o redescubrir el Corto Maltés tiene un enorme valor.
Es curioso que Pratt optara por contarnos una Fábula de Venecia cuando su planteamiento da la sensación de ser más bien un misterio, o incluso un retrato. Y es que Venecia es al comienzo más protagonista que Corto de lo que estamos viendo, la ciudad y sus elementos característicos, no solo arquitectónicos sino también poblaciones. La logia que vemos en el arranque es el ejemplo perfecto, y la forma en la que Corto irrumpe en su reunión algo perfectamente lógico en la trayectoria del personaje. Pratt siempre supo cómo sorprender y a la vez que nos sintiéramos como en casa. En esta aventura eso sucede desde el principio, mezclando un carácter aventurero en una historia abiertamente detectivesca que, además, no se cierra a esos nuevos elementos que separan este de álbumes precedentes, incluso con esos elementos fantásticos que tanto aportan a la serie. No es Fábula de Venecia la más convencional de las historias de Corto Maltés, y no lo es porque, una vez más, Pratt juega con la extensión y con la estructura narrativa. No busquemos los tres actos clásicos, porque el autor sabe perfectamente como llevar su idea a buen puerto sin necesidad de seguir ningún manual de estilo. Corto, con su encanto personal y su socarrona presencia, hace el resto y nos conduce por la ciudad de los canales de una manera magistral.
Corto Maltés, y por extensión lógicamente Hugo Pratt, es una obra visualmente curiosa, porque a simple vista tiene una sencillez palpable y muchos primeros planos que nos invitan a reconocer fácilmente el estilo de su autor, incluso asimilando que algunas de esas viñetas podrían ir saltando de uno a otro álbum de la serie sin que nos diéramos cuenta. Pero en realidad, y ahí es donde entra en juego el escenario concreto de cada historia y los rincones que escoge Pratt para desarrollarla, la personalidad es acusada. Fábula de Venecia tendría un camino sencillo, que es precisamente el retrato de la ciudad que todos podemos conocer, pero Pratt escoge vías más atrevidas y, de hecho, si algo caracteriza este álbum es la simbología, lo que se añade a la historia desde los rincones más insospechados. Lo que decíamos de las sorpresas, esas que Pratt siempre sabe colocar en sus historias, esas que hacen de Corto Maltés una lectura fascinante independientemente de cuándo se hayan conocido, leído o releído. Pratt, además, sabe jugar con los fondos, con la forma en la que la historia va tomando forma y con las necesidades de cada escena en particular, a veces con detalle o otras ocultándolos sin miedo. Fábula de Venecia es una pequeña delicia, quizá como decíamos no la más reconocible o influyente, pero sí desde luego una que funciona admirablemente bien.
Casterman publicó originalmente Corto Maltese. Fable de Venise en enero de 1981. El contenido extra lo forman sendos artículos de Mathias Enard y Hugo Pratt, con fotografías y dibujos del autor.
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