Guion: Olivier Bocquet.
Dibujo: Jean-Marc Rochette.
Páginas: 232.
Precio: 29,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2021.
En la ficción popular no hay historias intocables, eso ya lo sabemos todos. En uno u otro medio, a veces en el mismo que le vio nacer, cada relato es susceptible de tener una continuación o una precuela. El éxito mide esa disponibilidad incluso por encima de lo que sus propios autores son capaces de aventurar. Snowpiercer (aquí, su reseña), la historia original, tiene todas las trazas de ser algo autoconclusivo. Y sin embargo, aquí estamos, trascendiendo la muerte de uno de sus autores para seguir mostrando lo que sucede en este mundo cubierto de hielo y nieve en el que sobreviven unos pocos seres humanos en el interior de un tren que no puede frenar para mantener la vida en su interior. Termino, una idea de Jean-Marc Rochette que él mismo dibuja y que desarrolla como guion Olivier Bocquet, está planteada exactamente como lo que se indica en el título. Es un final sin final (uno que además no lo es), muy en la línea de la Snowpiercer original y de estas historias futuristas apocalípticas de las que hay tantos ejemplos. Y aunque al principio pueda dar la sensación de que es una prolongación algo forzada, como si simplemente hubiera que hacerla, recogiendo el relato desde el final del tercero de sus álbumes previos, lo cierto es que acaba convenciendo con su osadía y con los retos que le propone al lector.
Hay héroes a los que seguir, insospechados hace no tantas páginas, y con un análisis social que puede parecer poco ambicioso en comparación con su marco fantástico, pero que en realidad funciona de maravilla. No vamos a desvelar nada, por supuesto, porque parte de la gracia de Término está en ir descubriendo donde se encuentran los protagonistas una vez que no hay tren en movimiento. Bocquet y Rochette se sobreponen a ese cambio radical de escenario, uno que de hecho amenaza el mismo sentido de la historia original, y crean algo que pasa de ser diferente a convertirse en identificable. Hay cierta soltura en la transformación, aunque algunas de las sorpresas puedan llegar a parecer bastante obvias. No importa, es una historia tan loca y tiene unas ideas tan interesantes que los defectos que pudiera tener en cuanto a su suspense quedan bastante minimizados. Ni es fácil entrar en un análisis más detallado sin reventar parte de la trama, pero sí se puede alabar la capacidad que tienen los autores para abordar muchos temas. Snowpiercer siempre trató sobre la lucha de clases, y eso por supuesto se mantiene, y no solo al principio, como da la sensación de que va a suceder después de pasar por el primer acto. Y siempre se acercó a una definición del ser humano bastante cruel, cosa que también se sigue manteniendo con bastante firmeza.
El dibujo de Rochette sigue las líneas de las anteriores entregas, aunque se pueden destacar elementos más o menos nuevos. No lo haremos precisando cuáles son, porque si entramos por esa vía estaremos rompiendo la promesa de no desvelar acontecimientos que han de quedar solo para la lectura, pero aún así podemos destacarlos en su conjunto. La de Termino es una ejecución visual valiente porque no duda en mostrar personajes deshumanizados, por su aspecto, con la cara cubierta, o por su locura, y al mismo tiempo, desde un trazo sencillo y unas tintas negras muy recargadas, se ve un comportamiento humano en quien ni siquiera tiene rostro. Es curioso que lleguemos al corazón de Snowpiercer precisamente desde una perspectiva que trata de ocultar detalles, y que Rochette consiga sobresalir desde ese terreno que se aleja de lo obvio. También es muy destacable cómo se escuchan secuencias en las que no hay ni un solo diálogo, y eso es algo que obedece a un guion claro y a un dibujo de una narrativa muy fluida. Término es un colofón bastante notable a una historia muy atractivo, uno que además va creciendo con el paso de las páginas y que se acaba mostrando como algo mucho más interesante que una simple secuela nacida al calor del éxito de las entregas precias o de sus adaptaciones cinematográficas.
Casterman publicó originalmente Le transperceneige. Terminus en agosto de 2015. El único contenido extra es un texto final de Olivier Bocquet con bocetos y diseños de Jean-Marc Rochette.
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