Editorial: Ponent Mon / Catarata.
Guion: Valérie Mangin, Denis Bajram.
Dibujo: Thibaud de Rochebrune.
Páginas: 100.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2021.
Vivimos en unos tiempos en los que parece que una historia vale tanto como las sorpresas que encierra o como el impacto que genera su necesariamente inesperada conclusión, y por eso siempre es un gusto encontrarse con historias como la de Inhumano, que de alguna manera se escapan a esas convenciones con el loable y sencillo objetivo de contar lo que realmente quieren sus autores. Solo hace falta asomarse a su cubierta para entender de qué va, aunque lógicamente falten algunos detalles, y con la lectura de la sinopsis de la contracubierta hemos resumido casi la mitad de su viaje. Y eso, el viaje, es justo lo que merece la pena de la propuesta de ciencia ficción que nos hacen Valérie Mangin y Denis Bajram en su regreso al género y que dibuja con una brillante ejecución Thibaud de Rochebrune. Es, además, un viaje en el que aterrizamos sobre la marcha y que de alguna manera queda inconcluso, uno en el que se van descubriendo lugares de los que quitan el aliento por su espectacularidad, en el guion y después en su salto a las viñetas, al tiempo que la naturaleza humana va quedando más y más retratada. Quizá no haya tanta ambición en esa odisea tan singular que construyen, pero es divertido jugar a que sí se le pueden encontrar ciertos recovecos a la historia, aunque tampoco sean nuevos en el género.
No es nada fácil adentrarse en el prisma temático con el que Mangin y Bajram configuran Inhumano si al mismo tiempo queremos reservar todas sus teóricas sorpresas para la lectura. Si es así, desde luego, evitad las sinopsis. Lo que sí se puede decir sin miedo, expandiendo las sensaciones que deja su cubierta, es que estamos ante el descubrimiento de un nuevo mundo. No es el viaje de Cristóbal Colón y su llegada a América, pero no se puede negar que hay algo de esta forma de explorar el mundo, en este caso en realidad el universo, también con esas dosis de casualidad que ayudan a que los grandes descubrimientos lo sean incluso aunque no se pretenda llegar hasta ahí. Hay una evidente reverencia a las historias de ciencia ficción de terror en las que hay que huir de un peligro extraño, a veces más latente que presente, y en el que poco a poco se va perdiendo a miembros del equipo. No hace falta citar referentes, cualquier aficionado al género podrá aportar los suyos. Y, por supuesto, no puede faltar ese componente humano, o inhumano como dice el título, que es lo que al final va marcando todos los movimientos de los protagonistas en su intento de desentrañar el funcionamiento social y natural del planeta al que han ido a caer nuestros exploradores por sorpresa. El conjunto tiene tanto ritmo, que haber visto alguna de sus partes no invalida en nada este todo.
De Rochebrune entra el trapo que le ponen frente a la cara los escritores con una facilidad envidiable para darle vida visual a la historia desde el primer momento. Parte de un realismo tremendo que hace que dibuje con un vigor envidiable. Es de esos ilustradores que da la sensación de que pueden llegar a ser algo fríos dentro de esa realidad que capturan, pero que en cuanto aportan movimiento a sus personajes consiguen que su descomunal conocimiento de los límites de la anatomía humana entre de lleno en los éxitos del relato. Puede que vistos de otra manera los personajes, sobre todo los femeninos, no hubieran sido tan redondos como lo son cuando los vemos así dibujados. O el mundo en el que aterriza está nave espacial, formando un evidente contraste social del que De Rochebrune saca todo el partido posible sin necesidad, por ejemplo, de recrearse en la desnudez de los nativos, algo que habría sido el recurso más fácil. Tampoco podemos desdeñar el espléndido trabajo de iluminación que hay en la obra, parte esencial de unos elaboradísimos fondos y del espléndido uso de la oscuridad para que cumpla con el tópico de convertirse en un personaje más. Puede que Inhumano sea más completa y compleja desde el punto de vista artístico que desde el argumental, pero es una lectura de género que se lleva muy, muy bien.
Dupuis publicó originalmente Inhumain en octubre de 2020. No tiene contenido extra.
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