CÓMIC PARA TODOS

‘Castillo de arena’, de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters

Editorial: Astiberri.

Guion: Pierre Oscar Levy.

Dibujo: Frederik Peeters.

Páginas: 104.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2021.

El tiempo siempre ha sido una fascinación lógica para los autores de ciencia ficción. Lo que Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters nos ofrecen en Castillo de arena es, efectivamente, una espléndida historia de ciencia ficción sobre el tiempo pero que si destaca por encima de otras no es por su shyamalanesco escenario, tanto que el propio M. Night Shyamalan no ha dudado a la hora de posar sus garras en este tebeo para su última película, Tiempo, sino por la enorme cantidad de capas que le proporciona el pequeño microcosmos de personajes que maneja. No son más que un puñado, pero permiten a los autores hablar de las relaciones familiares, del afecto perdido, de racismo, del despertar sexual, la muerte y de una gran cantidad de temas. ¿Cómo? Con una naturalidad apabullante, la que surge del enfrentamiento que depara un suceso extraordinario. Dos, en realidad, el singular paso del tiempo en la playa en la que todos ellos coinciden, y algo que sucede en sus primeras páginas para romper la armonía que podrían tener unos desconocidos en ese lugar compartido. Y sí, podemos salir de las páginas de Castillo de arena pensando que hemos leído un thriller de ciencia ficción bastante original, pero sobre todo la sensación que deja es la de ser una gran historia que entiende el género pero que lo asume desde la realidad más poliédrica y compleja.

Siempre hemos defendido que la idea es lo más fácil de la narrativa popular, especialmente cuando nos adentramos en la fantasía o la ciencia ficción. Pero lo que hace Lévy va más allá de la idea. De hecho, no importa tanto esa premisa sino todo lo que mueve en sus personajes. Todos ellos van a una playa por una razón, y todos ellos tienen que llevar al extremo sus ideas en cuanto son conscientes de lo que está pasando. Son, y ese es desde luego el mejor marco posible para una historia de estas características, personas bastante ordinarias en una situación que excede lo extraordinario. Y por eso es tan fascinante todo lo que leemos. Todos los personajes, sin excepción, viven una prueba que no esperaban y para la que no están psicológicamente preparados, por las implicaciones personales que tiene para cada uno de ellos y por la situación general en la que tienen que posicionarse. Son sus decisiones las que van marcando la genialidad de Castillo de arena, hasta llegar a un apabullante final que en realidad se convierte en una metáfora sobre nuestras propias vidas, esas en las que desperdiciamos tantos momentos por alejarnos de lo que es verdaderamente esencial. La obra alcanza muchos picos de intensidad, constantes y variables, es cambiante y magnífica en muchos sentidos, y no parece una de esas obras que se olviden o se agoten.

Cuando uno es habitualmente autor completo, parece que la exigencia es mayor si solo hace una de las dos grandes tareas de un cómic, pero Frederik Peeters ofrece tanta solidez que por momentos parece incluso que Castillo de arena es una obra tan suya en lo intelectual como lo es en lo visual. La fuerza de la obra está en los personajes, y ahí Peeters es un auténtico maestro. El retrato de sus personajes, dificultado enormemente por el paso del tiempo que tenemos que ver en sus rostros y en sus cuerpos, es sencillamente maravilloso. En un blanco y negro poderoso, Peeters realiza un estudio portentoso. No se trata solo de ver a los personajes con distintas edades, sino de entender el drama y la tragedia inherente a lo que está sucediendo. Y ahí el ilustrador es un auténtico genio. Sus personajes hablan con solo verles, hace que los temas de la obra luzcan de una manera soberbia, los conflictos se potencian. No es en absoluto una obra fácil, no lo es por sus protagonistas pero lo es menos aún por sus temas, pero el resultado es soberbio. Castillo de arena tiene una trascendencia tan palpable que ni siquiera el paso del tiempo del que habla hace mella en sus temas o en su ejecución y es hoy, como hace una década, una obra espléndida que enseña mucho, no se pierde en explicaciones innecesarias y deja sensaciones inmejorables.

Atrabile publicó originalmente Château de sable en septiembre de 2010. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 16 agosto, 2021 por en Astiberri, Atrabile, Frederik Peeters, Pierre Oscar Lévy y etiquetada con , , .

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