Guion: Monzusu.
Dibujo: Monzusu.
Páginas: 186.
Precio: 7,60 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Abril 2021.
Es bastante obvia la función que cumple Descubriéndonos despiertos. Crecimos con trastornos del desarrollo, el manga de Monzusu, ya que ella misma la explica en las palabras con las que abre el libro. Se trata de contar historias reales de familias que han vivido situaciones semejantes, que han tenido a alguno de sus miembros sufriendo en muchos casos sin saberlo uno de esos trastornos del desarrollo, empezando por el suyo propio. El hecho de dar ejemplo, de abrir su corazón de una manera clara, abierta y sincera, marca el camino de este manga, uno loable y humano que sirve como desahogo personal, sin duda, pero sobre todo para informar. El desconocimiento es un problema gigantesco en torno a este tipo de problemas, y lo es tanto personalmente, porque sus afectados acaban creyendo que están haciendo algo mal cuando en realidad lo tienen más difícil que los demás para llevar una vida normal, como de cara al exterior. De hecho, si lo pensáramos fríamente, Descubriéndonos despiertos es uno de esos libros que merecería la pena leer para que entenderíamos por lo que pasan las personas que sufren algún tipo de trastorno del desarrollo. Nos haría sentir más empatía por ellas y, seguramente, mostrarnos mucho más comprensivos. En este terreno, todos tenemos mucho que comprender, eso está claro. De nosotros mismos y de los demás.
Son nueve las historias que nos desglosa Monzusu, y en todas va estableciendo una narrativa más o menos parecida, en la que vemos qué supone el trastorno que se nos anuncia ya desde la primera página y cómo dificulta la vida de su protagonista y de su entorno. Porque esto es una carrera complicada, una en la que lograr un triunfo suele depender de un trabajo en equipo. Eso se pone de manifiesto de una manera clara en cada segmento. Hay sufrimiento, pero también aprendizaje, y desde luego Monzusu cumple con una máxima ineludible en este tipo de libros, seguramente debido a que ella misma es una de sus protagonistas, y es que consigue que entendamos que esto es la vida real. No hay exageraciones, no hay dramas, no hay derrotas. Hay peleas diarias, cotidianas y frecuentes, hay obstáculos que superar, hay autoestimas que cuidar. Y página a página, sabiendo que no estamos ante un manga que quiera revolucionar nada, el proyecto crece ante nuestros ojos porque logra con creces el objetivo de visibilizar los misterios de estos trastornos, que en muchos sentidos son los grandes desconocidos de nuestro día a día, como todas las enfermedades que afectan a nuestra mente y no a nuestro cuerpo. Eso hace que valga mucho la pena el recorrido que nos propone la autora.
Es obvio que, con ese objetivo, el dibujo debía responder a los mismos propósitos, y lo hace. La apuesta es sencilla, porque es mucho más importante que comprendamos desde el primer golpe de vista cada una de las sensaciones que van teniendo los personajes, desde la frustración al alivio, pasando por la ilusión del descubrimiento o la alegría de sentirse comprendidos. Y en eso Monzusu, con su apuesta y un diseño muy accesible, consigue todo lo que se propone. Y lo hace, además, sin dejar de lado una buena construcción narrativa, que se ve, por ejemplo, cuando nos ofrece los dos lados de la incomprensión entre Rise y su madre. Pero el gran mérito que tiene Descubriéndonos despiertos está en su tono. Lo que durante muchas páginas es el retrato de experiencias inquietantes, preocupantes, incluso desesperanzadoras, se entiende como un conjunto de relatos de superación en los que acaba primando un optimismo que casi parece imposible en algunos momentos. Ese es el mensaje, ese es el espíritu, y Monzusu consigue que leamos su propuesta con las ganas necesarias para entender esta parte de la realidad que normalmente no solemos entender. No es poco el mérito que tiene en ese sentido un manga que, sin apostar por ser una historia definitiva del tema que trata, acaba siendo un ejemplo perfecto de lo que debemos saber.
Takeshobo publicó originalmente Hattatsu shogai to issho ni oton ni natta watashitachi en 2020. No tiene contenido extra.