Guion: Nick Spencer, Mariko Tamaki.
Dibujo: Sandy Jarrell, Jenn St-Onge.
Páginas: 140.
Precio: 19 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2021.
Vaya por delante que hay mucho gozoso en la múltiple revisión del mundo de Archie que estamos viendo los últimos años. Fue todo un soplo de aire fresco ver lo que Mark Waid propuso con el nuevo cómic (aquí, reseña de su primer número) y fue interesante ver lo que Riverdale, la serie de televisión, fue capaz de proponer para darle un aire totalmente diferente. Y en esa misma línea, tenía gracia que al final de la etapa de Waid le siguiera un cruce entre Archie y Sabrina (aquí, reseña de su primer volumen) que tenía casi más de Riverdale que de este Archie que había sorprendido tanto a quienes pensaban que el cómic clásico del personaje, con su muy particular tono de comedia, lo tendría difícil para ganarse un público nuevo. Con el segundo volumen, la historia de Archie y Sabrina llega a su fin, y lo cierto es que lo hace con la sensación de que no se ha terminado de explotar todas las posibilidades de semejante unión, o de que quizá con el tono de Waid se podría haber ido incluso más lejos que con el de Riverdale. Se disfruta, sin duda, y más teniendo en cuenta el giro al pasado que da la historia después de resolver el cliffhanger que dejó el primer número, pero es verdad que el final llega demasiado pronto, sin que de verdad se hayan explotado las posibilidades de la historia, sin más fuerza con Betty y Verónica que la que viene de la primera entrega.
Y no es que lo que nos ofrecen Nick Spencer y Mariko Tamiki no sea bueno, desde luego que no, pero no resulta tan completo como podría ser un triángulo tan jugoso como el que forman Betty, Veronica y Sabrina alrededor de Archie, casi un rectángulo al entrar también en juego Cheryl. El salto al pasado, que se recibido con alborozo porque es una de esas cosas que ahora mismo encajaban francamente bien en Archie no genera tanto como el mismo escenario del que parte la historia, y simplemente nos aboca a una resolución más o menos temprana, que cumple con el expediente y deja las aventuras de Archie mirando al futuro como si esto fuera una más de sus historias alternativas. Incluso da la sensación de que la relación entre Betty y Veronica, esa que siempre da muchísimo juego, se llevara por delante el efecto de que Archie y Sabrina estén manteniendo una relación sentimental, y eso da una buena medida de lo que realmente consigue alcanzar esta trama argumental. No es una oportunidad perdida, porque tiene momentos destacables, pero sí parece que Archie y Sabrina tendrán que tener una nueva oportunidad en el futuro para que veamos hasta dónde puede llegar la cosa. Aquí, desde luego, funciona mucho más lo clásico que lo que encaja en el tono que mostró Riverdale en la pequeña pantalla.
Otro aspecto que no termina de sentarle especialmente bien a la historia es el cambio de dibujante. Sandy Jarrell se encarga de buena parte del volumen, y ya había recogido el testigo en el primer libro de manos de Marguerite Sauvage con un estilo cercano y divertido. El cambio a los lápices de Jenn St-Onge para un número intermedio es un tanto más exagerado, más cómico y menos realista. Todo con sutileza, porque Archie no busca tampoco transformaciones radicales, pero sí se deja notar lo suficiente como para que sea evidente. St-Onge. El estilo de Jarrell encaja bastante mejor en lo que demanda la historia y, en general, la misma franquicia de Archie desde que dio este salto a la modernidad. Archie y Sabrina es, en ese sentido, una propuesta divertida y curiosa, una que se siente algo empujada a abandonar la comedia y encontrar algo más de sabor en el misterio, aunque ese misterio no sea precisamente lo más destacado de este arco argumental y sí algo que quiere emparentar la serie con el estilo de su variación televisiva moderna, quizá buscando nuevos segmentos de espectadores. Sea como fuere, que se unan nuestro pelirrojo favorito y nuestra bruja rubia adolescente predilecta tiene su gracia. Estar siempre a la altura de lo que propuso Waid tampoco era una opción realista, reconozcámoslo.
El volumen incluye los números 705 a 709 de Archie, publicados originalmente entre junio y diciembre de 2019. El único contenido extra son las cubiertas originales de Veronica Fish, Jenn St-Onge, Derek Charm, Elsa Charretier, Tyler Boss, Rebekah Isaacs, Stephen Mooney, Francesco Francavilla, Sandy Jarrell, Eva Cabrera, Ramon K. Pérez, Paulina Ganucheau y Sweeney Boo.
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