Guion: Tom Taylor.
Dibujo: Karl Mostert.
Páginas: 144.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2021.
Era bastante evidente que DCsos (aquí, su reseña) tenía una clarísima vocación de convertirse en una línea temporal que iba a explorar nuevos territorios más allá de la miniserie original, y DCsos. Inmortales lo confirma. Sigue Tom Taylor al frente de este mundo, ahora con Karl Mostert, y lo hace acercándose todavía más al modelo inicial que cualquiera podría haber imaginado cuando se les presentó la que se antojaba como la serie definitiva de zombis del universo DC, Los muertos vivientes de Robert Kirkman (aquí, reseña de su primer volumen). Si en la serie original asistíamos al desarrollo de la infección y a lo que le sucedía a los principales héroes del planeta, en Inmortales lo que vemos es una lucha por la supervivencia algo más terrenal, la de dos grupos que tienen que sobrevivir sobre el terreno, uno de héroes y otro de villanos, dos grupos que, por supuesto, convergen para vivir. Y la gracia, una vez más, vuelve a estar ahí, en colocar a los personajes de siempre en una situación excepcional en la que, muy al modo al que nos acostumbró Injustice (aquí, reseña de su primer año), cualquiera puede acabar sucumbiendo y, claro está, muriendo o transformándose en otra de estas criaturas salvajes que propaga el virus de una manera violenta. Desde ese punto de punta, hasta se puede decir que Inmortales supera en algunos momentos al original.
Para gustos los colores, por supuesto, porque al final se trata de dos historias con unas reglas muy definidas y en las que la elección de los protagonistas marca mucho, pero esa dinámica de enfrentamiento y desconfianza en el marco de un virus que amenaza con acabar con la humanidad es muy divertida. Taylor juega bien sus bazas, porque además las vincula al plano más emocional, primero por el vínculo entre Jason Todd y Bruce Wayne, y después por el que hay entre Cassandra Cain y Lady Shiva. Y a partir de ahí, con otras pinceladas emocionales bastante marcadas, como las de James Gordon, de lo que se trata es de disfrutar con el enfrentamiento con estos muertos vivientes y la forma en la que los personajes a los que seguimos intentan evitar la infección. Hay un punto de locura salvaje en el entretenimiento que propone Inmortales, aunque realmente deje un poco de lado aquello que da sentido a su título, la búsqueda de la inmortalidad ante la amenaza del contagio, y sobre todo hay un enorme acierto en la forma en la que Taylor va introduciendo nuevas piezas que aumentan el nivel de adrenalina hasta llegar a un clímax espléndido que es algo más autoconclusiva y deja la puerta un poco menos abierta que la DCsos original pero que siempre podrá continuarse desde este punto si su escritor lo considera oportuno.
Es cierto que Trevor Hairsine había marcado un camino bastante claro para tratar este universo, pero Mostert hace un trabajo espléndido para expandirlo. Se trata de una apuesta distinta, con un estilo que por momentos parece acercarse al de Frank Quitely, y una apuesta peculiar en estos tiempos en los que se rompe con tanta facilidad la forma regular de la viñeta. Mostert no juega esa baza, tiene una forma muy clásica de entender la narrativa del cómic, y a la vez sabe darle esa modernidad que necesita un espectáculo de este calibre. No son muchas las ocasiones en las que se rompe esa idea, y siempre es para que se entienda la adrenalina del combate. Y la espectacularidad está más que garantizada con su puesta en escena y con la forma en la que entiende la clara violencia que hay en la historia. Hay, de hecho, momentos muy crudos y gráficos en esta continuación del relato de DCsos, y funcionan bastante bien, especialmente con la aparición de dos personajes muy concretos cuya identidad salvaguardaremos para que el deleite de ver sus entradas se mantenga tan puro como deseaban Taylor y Mostert. Buena continuación, desde luego, Infectados también puede leerse sin problema como una historia cerrada en sí misma, que se explica bien, que contextualiza con mucho acierto y que apuesta por una acción salvaje y entretenida.
El volumen incluye los tres números de DCeased: Unkilleables, publicados originalmente por DC Comics entre febrero y mayo de 2020. El único contenido extra son las portadas originales de Howard Porter, Yasmine Putri, Francesco Mattina, Jay Anacleto, Ben Oliver y Tasia M. S.
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