Guion: Jeff Lemire.
Dibujo: Andrea Sorrentino.
Páginas: 152.
Precio: 20,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2021.
El Joker es un reto, y lo es más desde que su salto al cine llegó mediante una revisión alternativa del personaje que hemos visto siempre en el cómic. Por eso no es de extrañar que los autores más reputados quieran afrontar un guion con este personaje en el centro. Y la opción de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino, además, prescinde casi por completo de Batman. O no, porque al final también se vuelcan con él en una historia que pretende ser algo así como la otra cara de la moneda. El caso es que Joker. Sonrisa asesina es una de esas tentativas que dejan poso. Habla del Joker, sí, pero sobre todo de lo que el Joker significa para otras personas, de cómo es capaz de asediarnos, en este caso a un doctor que le está tratando en Arkham, de maneras inimaginables y que obligan al lector a tratar de discernir qué es real y qué no lo es. Es un reto para los autores, desde luego, pero también en ese sentido para quienes se asoman a estas páginas, y eso marca un nivel muy alto y un disfrute enorme para quienes quieran ver el lado más psicológico y macabro de un personaje que, por muchos colores que aviven su imagen, es un psicópata de libro. Y lo que disfrutamos con él es fascinante. Lemire acierta, Sorrentino todavía más, y juntos firman una de esas obras de múltiples capas, incluso con los agujeros que pueda tener, de las que engrandecen a un personaje.
Lemire arranca tratando al Joker como una presencia, casi como una entidad que está por encima de la realidad, y eso es atractivo. Le convierte en un peligro evidente para todos, incluso para sus carceleros, y le da un poder casi omnipotente en las interactuaciones con otros personajes. El Joker es temible por eso, porque no sabemos qué va a decir, qué as esconde en su manga, qué poder concreto va a ejercer contra su interlocutor para que este pierda los papeles y le ayude en sus objetivos. Sonrisa asesina es, de una manera evidente, un descenso a los infiernos para el psiquiatra que decide exponerse al Joker con el inocente e imposible objetivo de curarle. Y llevar la historia a su terreno más personal, íntimo y cercano, convirtiendo lo afectivo en un terror es lo que permite que el Joker sea un personaje que trasciende la página impresa. Sí, está claro que Lemire explota sus acciones de una forma que seguramente no tendría cabida en un mundo real, pero es un medio más que admisible para lograr sus objetivos, que no son otros que provocar escalofríos al lector. Los mismos que sufre el psiquiatra según se va dando cuenta de que su vida ha cambiado por completo desde que el Joker está frente a él. El de Lemire es un viaje a la locura que puede tener ciertos elementos arquetípicos, también cuando pone a Batman en el centro de la segunda historia, Asesino de sonrisas, la de un reflejo que tiene su miga y también una enorme capacidad de sorpresa.
La puesta en escena de Sorrentino es, además, el empujón definitivo que necesita la historia. Su Joker es tan realista que realmente da miedo. No miedo en el sentido de que esta sea una historia de fantasía o su protagonista un villano de opereta, no. Miedo real. Sonrisa asesina es una historia muy psicológica en lo narrativo, pero lo es aún más en lo visual. Su puesta en escena no da puntada sin hilo, tira de primeros planos para que veamos a un Joker que perfectamente podría ser una persona a la que pudiéramos tocar y a la vez sabe moverse en los registros de la fantasía más aterradora cuando le toca dibujar escenarios más amplios. Su manera e interpretar los códigos del cuento infantil para que se sumen al desasosiego continuo que provoca esta historia es tremenda. Y su Batman, por supuesto, es imponente desde ese punto de vista más realista que fantasioso. No vamos a encontrar en el dibujo de Sorrentino un Joker clásico, eso es obvio, pero sí al Joker en su esencia, que es lo que se debe exigir siempre a cualquier revisión que se haga de un personaje tan longevo y popular como este. Sonrisa asesina es un aviso continuo de que nos acecha la locura, y de que la locura, en el cómic, siempre va a tener un nombre propio por muchos asesinos y villanos que veamos enfrentarse a Batman o a cualquier otro héroe. Y ese no es otro que el del Joker.
El volumen contiene los tres números de Joker: Killer Smile y Batman: The Smile Killer, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 2019 y junio de 2020. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Andrea Sorrentino y Kaare Andrews y un portafolio de bocetos.
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