CÓMIC PARA TODOS

‘Corto Maltés en Siberia’, de Hugo Pratt

Editorial: Norma.

Guion: Hugo Pratt.

Dibujo: Hugo Pratt.

Páginas: 116.

Precio: 27 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2021.

Si Hugo Pratt nos había venido acostumbrados a historias más o menos cortas para que su Corto Maltés luciera de manera brillante, Corto Maltés en Siberia es la expresión de todo lo contrario, una historia larga, compleja, narrativamente atrevida y seguramente distinta al menos de lo que se veía publicando en su época y desde luego en la propia trayectoria de Pratt. Sorprende por su desarrollo, por la manera en la que el idealismo romántico de Corto se tiene que abrir camino en una historia contundente, llena de personajes despiadados en lo que buscan, incluyendo al mismísimo Rasputín, en el que hay un amor a la máquina, plasmada en el ferrocarril y en herramientas de guerra colosales que nada tiene que ver con los valores de nuestro protagonista, y en la que hasta el final resulta chocante y distinto. Pratt nos conduce a través de una vertiginosa aventura que sigue ampliando al mapa del mundo que conoce nuestro héroe, creando una amalgama cultural portentosa, en la que se dejan ver personajes de muy distintas procedencias y que hasta en la forma en la que reinterpreta el concepto de femme fatale supone una más que agradable sorpresa para el lector. Corto Maltés en Siberia es, de alguna manera, la confirmación definitiva de la versatilidad de una serie que ya se había instalado antes en los peldaños de la genialidad.

La clave está en que Corto Maltés no es tan sencillo como parece. Nunca. Y una historia larga da muchas más oportunidades de que nos sorprendamos. Las peripecias de Corto en Siberia dan para mucho porque Pratt es tremendamente ambicioso a todos los niveles. Lo es con los personajes que introduce para que la trama avance, lo es con los temas que toca, con su gusto por lo exótico, incluso por presentar algunos elementos que rozan lo mítico, incluso lo fantástico, con profecías y destinos por cumplir cargados de simbología. Hay tanto detalle en Corto Maltés en Siberia que, siendo una historia de contenido altamente aventurero, sorprende la gran cantidad de detalles que contiene, y que hacen que sea uno de esos tebeos que se pueden leer mil veces sin perder la frescura de estar continuamente descubriendo elementos que, en el fragor de la aventura, podrían haber pasado desapercibidos en el anterior repaso. Y sí, ojo al final, porque es de los que cambian por completo la perspectiva de ciertos detalles de lo que acabamos de leer, y eso es algo que engrandece el trabajo de un escritor. Pratt, en eso, es espléndido. Y eso que podría haberse dormido en los laureles y dejar que el irresistible encanto de Corto hiciera el trabajo, pero su opción, ambiciosa, sigue dando frutos de una manera escandalosa.

Es curioso cómo llega Pratt es capaz de lograr todo lo que se propone desde un estilo visual que en muchas ocasiones se queda en una colección de primeros planos con los que enriquecer unos diálogos ágiles. Ojo, ni se nos ocurriría quitar méritos al Pratt dibujante, porque no hay más que ver su extraordinaria puesta en escena, o como nos mete de lleno en las peleas que orquesta, pero no hay más que ver las historias que plantea para darnos cuenta de que en manos de otro dibujante Corto Maltés habría lucido de una manera completamente diferente. Y esta es la más maravillosa de todas, porque le da un estilo brutal. El exotismo que presenta es tan encantador que lo realmente difícil es resistirse a lo que Pratt nos sirve en bandeja. La forma en la que juega con los planos, con las formas, con las sombras, con las onomatopeyas es de las que quita el aliento. Hay un muestrario tan grande de herramientas en cada aventura de Corto Maltés y un dominio tan absoluto del lenguaje del cómic que lo mejor que se puede hacer es sentarse y disfrutar con calma. Corto Maltés en Siberia es un álbum impresionante en tantos sentidos que lo verdaderamente increíble es que sea un tebeo que prolonga el estado de gracia de lo que ya habíamos conocido previamente. Y lo que quedaba por venir, claro.

Casterman publicó originalmente Corto Maltese en Sibérie en abril de 1979. El contenido extra lo forman una introducción de Álvaro Pons acompañada de dibujos y bocetos de Hugo Pratt.

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Esta entrada fue publicada en 27 mayo, 2021 por en Casterman, Corto Maltés, Hugo Pratt, Norma y etiquetada con , , .

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