Guion: Cullen Bunn.
Dibujo: Jonas Scharf.
Páginas: 112.
Precio: 16,50euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Febrero 2021.
Acaba Bone Parish con este tercer volumen, y concluye con el mismo buen sabor de boca que han venido dejando las dos entregas anteriores (aquí y aquí, sus reseñas). Se trataba de mostrarnos un mundo nuevo, en el que una draga hecha a base de ceniza de cadáveres iniciaba una guerra de bandas sin cuartel, y eso es justo lo que nos han ofrecido Cullen Bunn y Jonas Scharf hasta su culminación en estas páginas. ¿Se podría haber imaginado algo más amplio y universal? Desde luego. ¿Están las puertas abiertas para que sus creadores regresen algún día a este mundo si lo consideran oportuno? También. Pero es justo quedarnos con lo que han hecho, reconocerlos méritos que tiene y el alto nivel de entretenimiento que nos ha dado, a pesar de que en nuestra imaginación sea fácil idear alguna manera de que esta serie hubiera sido más extensa y, de alguna manera, más ambiciosa. ¿Eso habría mejorado o mejoraría lo que tenemos entre manos? No necesariamente, pero vivimos en un mundo en el que casi siempre se piensa a largo plazo, por lo que hay un cierto nivel de sorpresa cuando las cosas concluyen en poco tiempo y con la sensación del deber cumplido. Bone Parish es, desde luego, protagonista de esas sensaciones, pero nada mancha el buen guion de Bunn que Scharf ha dibujado con tanto brío.
Decimos que la historia es contenida, y lo es, pero lo ha sido desde un punto de vista climático desde el inicio. No se puede decir que Bone Parish haya perdido demasiado tiempo en introducciones, e incluso eso puede hacer que si hemos dejado pasar mucho tiempo tras la lectura de las anteriores entregas haya algunos personajes en los que nos falte algo que se haya llevado la memoria. Bone Parish, en ese sentido, es mucho más una serie de entorno y ambiente que de personajes. Y eso no quiere decir que Bunn los haya descuidado, ni mucho menos, de hecho en este mismo volumen los hace evolucionar de una manera muy acertada para conducirles a la conclusión de los arcos argumentales de cada uno de ellos, pero sí hay una apuesta de fondo que es más importante. La intención de Bunn siempre ha sido la de mostrarnos un microcosmos extremadamente violento, en el que no hay héroes a los que seguir ni bandos por los que tomar parte, ha multiplicado los focos de enfrentamiento hasta el punto de que esto parece un todos contra todos y que sobreviva el más fuerte, y por eso el camino hacia la muerte que hay en el porvenir de tantos personajes es tan acusado. Y, en cierta manera, es lo divertido de Bone Parish. La idea ya nos convenció en el primer volumen, y al fin y al cabo, una guerra por el control del narcotráfico no puede durar para siempre.
Esta no lo hace, pero tiene muchos elementos placenteros. La ejecución de Scharf es, claramente, uno de ellos. Si decíamos que la serie hace más hincapié en su escenario que en sus personajes no lo decimos, ni mucho menos, por la gestión del ilustrador, que ha creado unos protagonistas muy carismáticos y reconocibles. Es en buena medida gracias a su puesta en escena que importa y mucho la violencia que se ejerce sobre algunos ellos. No le tiembla el pulso a la hora de dibujar situaciones bastante extremas, y consigue que no haya repulsa en el lector a la hora de contemplarlas. Tiene un magnífico dominio de las figuras y del lenguaje corporal, de los rostros y su amplia gama de registros, y desde luego también de la ambientación de cada secuencia y de la integración de los elementos alucinógenos, no olvidemos que esto va del consumo de drogas, que tiene que integrar en un relato de sensaciones eminentemente realistas. Si hay que ponerle alguna pega a Bone Parish es la indicada al comienzo de estas líneas, que en el fondo se podía tener la ilusión de que esta fuera una serie mucho más longeva de lo que lo ha sido y que hay ciertas líneas que se interrumpen de una manera mucho más abrupta de lo que estamos acostumbrados a ver. Pero, desde otro punto de vista, eso mismo es un acierto de Bunn y Scharf. Se disfruta mucho.
El volumen incluye los números 9 a 12 de Bone Parish, publicados originalmente por Boom! Studios entre mayo y agosto de 2019. El contenido extra lo forman las portadas originales de Jonas Scharf y Jakub Rebelka, y unas notas finales de Cullen Bunn y Jonas Scharf.
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