Título original: Superman and the Mole Men.
Director: Lee Sholem.
Reparto: George Reeves, Phyllis Coates, Jeff Corey, alter Reed, J. Farrel MacDonald, Stanley Andrews, Ray Walker, Hal K. Dawson, Phil Warren, Frank Reicher, Beverly Washburn, Billy Curtis, Jerry Maren, Byron Foulger.
Guion: Richard Fielding.
Música: Darrell Calker, Walter Greene.
Distribuidora: Warner.
Duración: 58 minutos.
Estreno: 23 de noviembre de 1951 (Estados Unidos, televisión).
Ser la primera encarnación en imagen real de un personaje como Superman es algo que tiene muchísimo valor. Independientemente de lo bien o mal que saliera Superman and the Mole Men, y ahora entraremos en eso, George Reeves es el primer Hombre de Acero al que vimos en una pantalla, y eso deja huella. Esta película, que no llega a la hora de duración, se planteó como una prueba para una serie del personaje que se extendió durante ocho años, así que algo tuvo que hacerse bien si esa serie acabó haciéndose. Y eso que Reeves no es precisamente la imagen más evidente que cualquiera de nosotros pueda tener hoy de Superman, puede que ni siquiera en los años 50, pero aún así resulta bastante creíble. Rondando la cuarentena y sin demasiado músculo, sí aportó en cambio una buena planta y un cuidado lenguaje corporal con las mallas para evitar, por ejemplo, sensaciones parecidas a las del Batman de Adam West. Ser creíble en este juego con los medios de hace más de medio siglo es todo un reto, y se puede decir sin miedo que Reeves sale más que airoso de la tarea, incluso teniendo en cuenta que Superman tarda media película en aparecer en pantalla después de una introducción que bebe descaradamente de la que tuvieron los míticos dibujos animados de los Estudios Fleischer.
La estampa de este primer Superman es el primer elemento a juzgar, con benevolencia a pesar de todo, pero no lo único que podemos destacar de este breve filme. No tiene una historia quizá demasiado supermanera, porque estamos lejos de Metrópolis y apenas tenemos ocasión de ver al héroe usando sus poderes con los efectos visuales que entonces se podían usar, pero hay elementos que hacen de la trama una bastante sólida e interesante. Son innegables las semejanzas que tiene con Ultimátum a la Tierra, clásico de la ciencia ficción cinematográfica de los años 50, y eso hace que en Superman and the Mole Men se vea el mismo miedo al comunismo y al diferente que se disparó en la sociedad americana. Superman, por supuesto, es la figura conciliadora, la que no duda en defender al extraño, en este caso unas pequeñas criaturas que salen de las profundidades de un pozo de petróleo en un pequeño pueblo de la América más profunda y cerrada, y eso le obliga a enfrentarse con un numeroso grupo de habitantes locales, en cuyo ánimo solo está linchar, expulsar e incluso matar a los invasores. No tiene la misma brillantez de la citada película, que llegó a conclusiones bastante parecidas mirando al espacio y no al interior de la Tierra, pero es un libreto más que apreciable, incluso sabiendo que podría haberlo protagonizado otro héroe que no fuera Superman.
Reeves, desde luego, se mete muy bien en la historia, como lo hace el resto del reparto, empezando por una Lois Lane interpretada por Phyllis Coates y que es, seguramente, el mayor elemento de fidelidad visual al cómic que presenta esta adaptación. Hay bastante habilidad a la hora de plasmar a los hombrecitos en la película de Lee Sholem, con una sencillez aplastante y muy correcta en su diseño de cabezas prominentes, escasa altura y vestuario negro sin detalles que destaquen, e incluso imágenes bastante sugerentes, como las de su encuentro con una niña pequeña, algo que siempre genera expectación después de que Frankenstein rompiera todos los esquemas posibles en ese sentido, o su encuentro final con Superman, que sí parece directamente sacado de una viñeta de un cómic de la época. Ni siquiera el blanco y negro, al que ya nos habían acostumbrado los primeros seriales basados en héroes del tebeo, merma la eficacia que tienen esos momentos, incluso dentro de una película que puede saber a poco por la ya mencionada escasez de Superman o por el hecho de que el héroe podría ser cualquier otro. Es evidente que la perspectiva del tiempo hace que podamos ver esta película como un producto algo envejecido, y sin duda lo está, pero el contexto hace que sea un producto muy apreciable y que todavía hoy se pueda ver apreciando el encanto que tiene.
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