Guion: Didier y Lyse Tarquin.
Dibujo: Didier Tarquin.
Páginas: 48.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2021.
Segundas partes siempre fueron decisivas en el mundo del cómic, porque son las que tienen que cumplir con las expectativas despertadas en el primer número y abrir el camino para que haya un tercero y muchos más. Dicho esto, ¿qué podemos decir del segundo álbum de U. C. C. Dolores? Que cumple son creces. Puede que con alguna que otra sobrada en su planteamiento que indique que hay ganas de avanzar con rapidez, sí, pero cumple francamente bien. Los huérfanos de Fort Messaoud tiene todo lo que necesita una buena serie de ciencia ficción que gozaba de una buena presentación (aquí, reseña del primer álbum). ¿Acción? Mucha y trepidante. ¿Avance de los personajes? Más que palpable, aunque sea ahí donde a Didier y Lyse Tarquin se les cuela alguna que otra exageración por llegar demasiado rápido al punto que necesitan en la historia. ¿Misterios que marquen la historia? Unos cuantos, se mantienen del primer libro, se amplían en este segundo, y los Tarquin van alternando preguntas y respuestas con mucha habilidad ¿Posibilidades de futuro? Todas las del mundo, y más viendo el cliffhanger de manual con el que acaba esta entrega. Puede faltar un poco de concreción, de saber exactamente hacia dónde nos están llevando, pero la adrenalina de la montaña rusa cubre por el momento esa parte a la espera de más U. C. C. Dolores.
Este segundo álbum casi lo podemos dividir en tres partes. Hay un elemento más íntimo, el que se refiere a la fe de Mony, nuestra protagonista, y su relación con Kash, que asienta U. C. C. Dolores en un terreno cálido y cercano. Hay otro que se sustenta en el pasado, en el mítico que se cuenta en un flashback épico y fascinante, y el que tiene que ver con los personajes, que sirve para introducir un escenario de ciencia ficción mucho más evidente. Y luego está la acción, que es lo que cubre el tercio final de esta entrega de una manera notable. El ritmo va in crescendo de manera notoria, y eso ayuda a que nos dé tiempo a asimilar los conceptos con los que los Tarquin han querido enriquecer su propuesta y disfrutar con lo que uno espera de una serie que lleva por título el nombre de buque de guerra. Cierto es que, incluso utilizando con mucho acierto el tema de la fe, que tendría que se runo de los motores de la serie porque es lo que dio sentido a su arranque, se deja un poco de lado aquello que hacía de Mony un personaje diferente a otras heroínas de ciencia ficción que hemos visto con frecuencia en cine o cómic. Decíamos que el segundo álbum es el más complicado, y seguramente por ahí van los tiros, pero la propuesta se mantiene fresca y entretenida, que es lo que hay que pedirle a una aventura como esta por encima de cualquier otra consideración.
El dibujo de Tarquin es, además, notable. Cada vez es más acusado el tono de Metal Hurlant que se le quiere dar a una serie en la que se explota la sexualidad de su protagonista desde un punto de vista más visual que narrativo y en la que vemos tipos rudos, criaturas imposibles, naves espaciales y robots avanzados. Todo eso da a U. C. C. Dolores un aspecto con mucha personalidad y proporciona un disfrute para los sentidos bastante apreciable. Puede que el tercio final, una huida en combate espacial en toda regla, sea la secuencia que mejor nos permita valorar lo bien que aúna Tarquin la historia y la espectacularidad, pero no es la única que podemos destacar. En los flashbacks también se desata bastante y da cuerpo a lo que tiene que ser la mitología de base de la serie y que aporta también mucho a la variedad de escenarios que hace que U. C. C. Dolores crezca. Al cerrar las páginas de Los huérfanos de Fort Messoud la sensación es bastante satisfactoria. Puede que la serie, por su propio planteamiento, gane cuando conozcamos su resolución, al menos tengamos una línea u poco más clara de hasta dónde quiere llevarnos, pero nunca hay que perder de vista que la emoción del viaje es parte de la experiencia. Y ahí, de momento, los Tarquin están ofreciendo un buen espectáculo de ciencia ficción.
Glénat publicó originalmente el segundo álbum de U. C. C. Dolores, Les orfelins de Fort Messaoud, en noviembre de 2019. No tiene contenido extra.
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